La caída de la tasa de natalidad en la Argentina -fenómeno que ya empieza a reflejarse en las aulas, donde se profundizará en pocos años- plantea un estratégico desafío para el sistema educativo. Según el informe “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado” -elaborado por el colectivo Argentinos por la Educación, en forma conjunta con un experto del Banco Mundial-, la matrícula primaria se reduciría hasta un 27% para 2030, cifra que implica más de 1,2 millón de alumnos menos, respecto de los actuales registros. Tal escenario obliga a repensar cómo se organizan recursos, infraestructura y personal en todos los niveles de enseñanza.

En términos territoriales, y en números absolutos, Buenos Aires encabezará la reducción de alumnos, con 510.433 estudiantes menos; una baja de un 30,5%. Le siguen la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), con una merma estimada de 92.540 alumnos (34%), y Santa Fe, con 87.770 menos (24,5%). Si se observan los datos relativos, las mayores caídas se proyectan para Tierra del Fuego (una disminución de un 36,1%), Santa Cruz (34,9%) y CABA (34%). Provincias del norte del país mostrarán descensos más moderados. Santiago del Estero registraría una reducción de un 19,4%; Misiones, de un 20,3%, y Corrientes, de un 21,1%, según las proyecciones incluidas en el informe.

Actualmente, la relación estudiantes/docentes en el nivel primario de la Argentina ronda los 16 alumnos por cargo docente, una cifra intermedia en el contexto regional, y por encima del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), estimado en 14. Sin embargo, si la tendencia demográfica se mantiene, este ratio podría descender a 12 alumnos por docente en el país para 2030.

Los datos oficiales señalan que esta reducción no es un evento puntual, sino parte de una transición demográfica más amplia que atraviesa el país, y el mundo. El descenso sostenido de la natalidad ya se refleja en menores ingresantes a los primeros grados y en aulas cada vez más pequeñas en todas las provincias. Pero esta disminución no impactará de igual modo en todo el territorio nacional: algunas regiones sufrirán caídas más pronunciadas que otras.

En Tucumán

La ministra de Educación de la provincia, Susana Montaldo, dijo a LA GACETA que ya estaban al tanto del fenómeno, y que están trabajando en consecuencia. “Ya venimos analizando este tema y estamos proponiendo dos tipos de respuestas. Por un lado, en jardín de infantes -porque esto empieza, especialmente, en el nivel inicial-: si ya había menor cantidad de niños en salas de 4 años y de 5 años, ese espacio queda dispuesto para salas de 3 años. De esa manera, recibimos chicos a más temprana edad”, indicó la funcionaria.

Caída de la natalidad: estiman que para 2030 caerá un 27% la matrícula primaria

Por otra parte, explicó las propuestas para los otros niveles educativos. “En la secundaria, en especial, ya tenemos más de 50 escuelas mediadas por Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), a las cuales no van los profesores todas las semanas, sino que se dan clases virtuales. El director y un profesor o un preceptor acompañan a diario, y los docentes tienen asignado cada cuánto deben ir para tener contacto presencial con los alumnos”, dijo. Precisó que este sistema de escuelas mediadas por TIC sirve para que, en el caso del secundario, que requiere una cantidad importante de docentes, estos no se trasladen por una cantidad exigua de alumnos, ni se saque a los chicos de sus familias.

“Y en las escuelas primarias, estamos viendo de poner un docente de apoyo en el primer ciclo, donde queda muy en evidencia la disparidad de ritmos de trabajo o se detecta chicos que tienen alguna dificultad y precisan un acompañamiento”, añadió. Montaldo contó que en la reciente reunión del Consejo Federal de Educación se estudió cómo se puede aprovechar esta situación a futuro para mejorar la calidad de los establecimientos y la calidad educativa.

Otras miradas

Paulo Falcón -rector de la Universidad de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios y ex director de Gestión Universitaria de la Nación, entre otros-, señaló que la futura caída de la matrícula debería haber sido anticipada por los responsables de políticas públicas. “Esta situación no debería sorprender. Todos los estudios de prospectiva daban cuenta de que la baja de la natalidad iba a producirse”, subrayó. Y remarca que procesos culturales profundos, así como las crisis económicas y los efectos de la pandemia de covid-19, aceleraron este cuadro.

Falcón advirtió que no se trata solo de una cuestión cuantitativa, sino de una transformación estructural del sistema. “Todos los estudios marcan una prolongación de la vida activa, y los sistemas educativos deben mirar ambos extremos, en forma panorámica”, dijo.

Proyectan una caída del 27% en la matrícula primaria hacia 2030

Y a la vez que ratificó que la educación inicial, primaria y secundaria ya ven decrecer la población estudiantil, alertó que el nivel superior está llamado a seguir creciendo; sea por amplitud de demanda, por exigencias de recalificación laboral, por cambios en los sistemas productivos, por avances tecnológicos, etcétera. “Ante eso, los sistemas educativos en el mundo se reordenan, debaten el lugar de la escuela y de la docencia en esa transición, y distribuyen los recursos y tiempos para atender lo que hará falta”, puntualizó.

Juan María Segura -ingeniero agrónomo y especialista en educación- celebró que se empiece a debatir este tema que, según dijo, lleva años golpeando la puerta. Subrayó que la caída de la población escolar es un fenómeno global; y consideró que, ante este escenario, la educación institucional deberá adaptarse y ajustarse a nuevas condiciones. “Cuesta poco imaginar que no se necesitará ni tantas escuelas, ni tantos docentes, ni tanto presupuesto público”, dijo.

Avizoró que el impacto más inmediato se sentirá en las escuelas de gestión privada, y en los primeros niveles. “Estas deberán cerrar o fusionarse con otras instituciones para mantener un volumen de alumnos que les permita sostener su operación”, señaló.

Pero Segura alerta que en el mediano plazo las escuelas de gestión estatal también enfrentarán recortes presupuestarios. “Los recursos públicos son finitos; y otras áreas del Estado reclamarán mayores recursos producto, por ejemplo, del alargamiento de las esperanzas de vida, como pueden ser los casos de salud o de seguridad social.

Segura no considera que, a priori, deba plantearse que se está frente a una amenaza ni ante una oportunidad. “Ello dependerá de la forma en la cual el Estado y las familias acuerden una nueva organización escolar, enfocada en la calidad de la enseñanza y, a la vez, en la utilización racional de los recursos públicos y privados”, afirmó.