Antes que la mochila nueva o la cartuchera de moda, el uniforme. En la previa del inicio del ciclo lectivo 2026, muchas familias tucumanas vuelven a establecer un orden de prioridades marcado por el bolsillo, pero también por lo simbólico. Quieren que sus hijos lleguen a la escuela prolijos, con la ropa en condiciones, aunque otros útiles deban esperar.

“Primero lo mando limpio y vestido”, dice Marita García, mamá de Baltazar, de 8 años. Este año, su decisión fue que el uniforme será lo único que su hijo estrenará. “La mochila va a ser la misma del año pasado y posiblemente la cartuchera también. Vamos a comprar lo indispensable por el momento, pero para mí que tenga su uniforme en condiciones es importante”, comenta.

La frase se repite en distintos compradores que ya recorren negocios para saber de precios.

Para muchas familias, la elección responde a una cuestión práctica y emocional. El uniforme garantiza que el niño o la niña empiece las clases “como corresponde”, aunque el resto de la lista se complete más adelante.

La economía familiar, ante la vuelta a clases: “Sólo para comprar mochilas necesito unos $100.000”

“Con los gastos de la escuela, cualquier ahorro ayuda”, explica Sofía Maza, empleada de comercio y mamá de Ismael y Luana. En su caso, la estrategia combina comercios y redes sociales. “Estoy buscando opciones más económicas y he visto que en los grupos de Facebook muchas veces venden uniformes en muy buen estado y a mejor precio”.

Antes de comprar todo nuevo, Sofía revisa publicaciones de otros padres. “A veces venden prendas que casi no se usaron. Mi idea es comprar allí lo que se pueda y solo lo que falte adquirirlo en algún comercio”, cuenta.

Prendas circulares

La compra y venta de uniformes usados -o casi sin uso- se consolidó en los últimos años como una alternativa habitual. Guardapolvos que quedaron chicos a mitad de año, pantalones usados solo unos meses o camisas en excelente estado reaparecen en grupos barriales de Facebook y WhatsApp, con precios que van desde los $10.000 hasta los $18.000. En algunos casos, valores que representan menos del 50% de una prenda nueva.

“Es una forma de alivianar el gasto sin resignar calidad”, coinciden madres consultadas. Además, remarcan que muchas escuelas no hacen distinción entre prendas nuevas o usadas, siempre que estén limpias y en buen estado.

Inicio de clases en Tucumán: hoy la mochila también se arma en ferias e internet

Más allá del costo, el uniforme mantiene un peso simbólico fuerte. “Que vaya prolijo, que tenga su guardapolvo bien, eso no se discute”, insiste Marita. Para ella, es una manera de marcar el inicio de clases, de ordenar la rutina y de transmitir cuidado.

Con precios que obligan a elegir, las familias tucumanas ajustan, comparan y priorizan. Algunas optan por uniformes nuevos y reutilizan útiles; otras combinan redes sociales, ferias y comercios tradicionales. En todos los casos, la lógica es similar y apuesta a empezar las clases con lo esencial y completar el resto de a poco.

“Lo importante es que vayan a la escuela”, dice Marita. El resto, afirman muchas familias, se acomodará con el correr de los días.