La presencia de Japón en el Festival Nacional de Folclore de Cosquín es una curiosidad que se mantiene inalterable en el tiempo desde hace más de seis décadas.

Todo comenzó cuando, en 1964, el grupo nipón Las Voces del Sol Naciente debutó en el evento cordobés a partir de un vínculo cultural entre esa localidad y Kawamata, al sur de Fukushima. La relación fructificó al punto que la ciudad asiática comenzó a celebrar en 1975 su propia versión en octubre, que se transformó en el mayor encuentro de música latinoamericana en ese país, lo que completa la economía de ese pueblo de 15.000 habitantes dedicados a la producción de seda y al ramen de shamo (una raza de gallo).

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Además, es sede de un selectivo propio: el PreCosquín en Japón que ya lleva 48 ediciones y cuyo ganador tiene un espacio asegurado en el escenario Atahualpa Yupanqui. Este año fue en la sexta Luna, el jueves 29, con la presencia de la bailarina Izumi Noda, cuya danza tuvo sus 15 minutos televisados a todo el país.

A diferencia del año pasado, cuando la delegación japonesa fue mixta entre músicos nipones y argentinos, en esta edición Noda fue acompañada por instrumentistas y cantantes nacionales, con una introducción que fusionó sonidos orientales con el folclore local. Peteco Carabajal se sumó con su voz en este segmento para cantar la chacarera “Borrando fronteras”.

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La artista, ataviada con un poncho negro y rojo y ella vestida todo de negro (con falda y pantalón), trabajó una danza estilizada en distintos temas, que incluyeron una versión especial de la zamba “Al Jardín de la República”, la composición de Virgilio Ramón Carmona dedicada a Tucumán, en uno de los puntos altos de su actuación.

Aparte de bailar, Noda interpretó el bombo y manejó boleadoras sobre el escenario, además de sus pasos de malambo.