Ángel Di María vivió una escena atípica en el 2-1 de Rosario Central frente a Racing. Autor de un golazo y protagonista desde el arranque, el rosarino fue reemplazado sobre el final y, al salir, recibió silbidos de buena parte del Cilindro de Avellaneda.

Tras el partido, quien tomó la palabra fue su esposa, Jorgelina Cardoso, con un extenso posteo en redes sociales. Allí puso el foco en lo que no se muestra: los aplausos en el calentamiento, los gestos de afecto de hinchas rivales y el cariño cotidiano que recibe el futbolista en la calle.

"Te muestran los silbidos al salir de la cancha, pero nadie te muestra los aplausos de la gente de Racing en el calentamiento. Te hablan de la mala onda de Estudiantes, pero nadie sabe la cantidad de pinchas que te dijeron 'no somos todos iguales, te amamos, crack'. Te hacen querer odiar a los de Newell's y no hay día de tu vida que no te cruces un leproso y te llene de halagos. Ese aplauso en el Coloso que nadie esperaba pasó y fue hermoso para Rosario", expresó.

“Te quieren hacer creer que Boca y River tampoco te quieren y muchísimos bosteros y millonarios te dicen cosas hermosas en la cara. Muchos medios solo quieren generar odio, la única verdad es la que vivís en la calle. Lo virtual no es lo real”, escribió Cardoso, en un mensaje que también incluyó halagos de hinchas de distintos clubes y un llamado a no dejarse llevar por los climas que se instalan desde afuera.

El respaldo cerró con una consigna clara: seguir siendo quien es. Mientras tanto, Di María volvió a hablar dentro de la cancha, con fútbol y goles, en una noche que dejó más ruido alrededor que dentro del campo.