Cristina Fernández de Kirchner comenzó a retomar de manera gradual su actividad política luego de haber atravesado una apendicitis aguda que derivó en una cirugía y una internación de dos semanas en el Sanatorio Otamendi. La ex mandataria recibió el alta médica el 3 de enero y continuó su recuperación en su departamento de San José 1111, en el barrio porteño de Constitución, donde cumple prisión domiciliaria.

Ese departamento volvió a funcionar como un espacio clave de toma de decisiones políticas. Bajo estrictas indicaciones médicas, Cristina realiza caminatas diarias en una cinta como parte de su rehabilitación y mantiene reuniones con dirigentes de su máxima confianza. En los últimos días la visitaron, entre otros, el diputado nacional Juan Grabois y el ex senador Oscar Parrilli, uno de sus principales operadores políticos, quien retomó funciones directivas en el Instituto Patria.

Durante el período de convalecencia, la ex vicepresidenta también mantuvo contactos telefónicos y por videollamadas, y dedicó tiempo a la lectura, publicó Infobae. Entre los libros que leyó figuran El niño resentido y El rengo yeta, de César González; Perón, pensamiento para la acción política, de Carlos Piñeiro Iñíguez; La francotiradora de Stalin, de Liudmila Pavlichenko, y La hora de los depredadores, del periodista y escritor francés Giuliano da Empoli. Este último, autor también de El mago del Kremlin y Los ingenieros del caos, analiza las nuevas formas de poder político y comunicacional.

La actualidad de ese diagnóstico no pasó inadvertida en el entorno de CFK. En la página 121 de La hora de los depredadores, Da Empoli abre un capítulo con una cita del ex ministro de Economía alemán y líder liberal-demócrata Christian Lindner dirigida a Elon Musk: “Elon, he abierto un debate político inspirado en tus ideas y en las de (Javier) Milei”.

Es contra ese modelo político y económico que el kirchnerismo buscará confrontar. En el espacio que responde a Cristina aseguran que a partir de febrero se lanzará una nueva etapa de la campaña “Cristina Libre”, con el objetivo de reinstalar la idea de su proscripción política y presentarla como alternativa a las políticas del Gobierno nacional. La estrategia incluye, además, la intención de imponer una agenda mediática distinta a la que se impulsa desde la Casa Rosada.

Aunque el escenario del departamento de Constitución resulta conocido, el contexto es distinto. La ex presidenta vuelve a moverse en un marco atravesado por su condena judicial, la reconfiguración del peronismo y la proyección de las elecciones presidenciales de 2027.

Un nuevo ciclo y la discusión por la legitimidad democrática

En el kirchnerismo sostienen que esta reaparición no es improvisada. Consideran que se abre un nuevo ciclo político, con la consigna “Cristina Libre” como eje central. El planteo busca advertir que, sin la participación de la ex senadora, las elecciones de 2027 estarán atravesadas por una “legitimidad democrática dudosa”, en una analogía directa con la proscripción de Juan Domingo Perón.

Entre los dirigentes más cercanos incluso se habla de una eventual candidatura presidencial, aunque remarcan que “la palabra final” la tendrá la propia Cristina. En términos formales, la ex mandataria está impedida de ejercer cargos públicos: la Corte Suprema dejó firme en junio de 2015 la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua por administración fraudulenta en la causa “Vialidad”.

Pese a ese límite judicial, en su entorno aseguran que Cristina insistirá con los ejes que viene planteando desde hace tiempo: la necesidad de una “nueva estatalidad”, la discusión de la deuda externa y una crítica frontal a la política económica de Javier Milei, a quien describen como políticamente respaldado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump.

Sobre la idea de una “nueva estatalidad”, la ex presidenta ya había advertido que en la Argentina existe una discusión que nadie quiere dar: pensar un nuevo Estado para una nueva nación. Vinculó ese debate con la dependencia estructural respecto del Fondo Monetario Internacional y alertó que “lo que hay hacia adelante es una muralla de endeudamiento”. “Nadie quiere discutir la deuda”, sostuvo en reiteradas oportunidades.

En su entorno interpretan que ese silencio no es casual. “Ni los libertarios ni sectores del propio peronismo quieren discutir un nuevo Estado para un nuevo país; quieren discutir a Cristina”, repiten cerca de la ex mandataria. Allí también son muy críticos con buena parte del peronismo, al que acusan de haberla dejado aislada, aunque destacan que Cristina conserva intactas “las tres C”: cabeza, corazón y coraje.

La Corte, el Papa y la estrategia política

En el círculo más cercano a CFK consideran que la muerte del papa Francisco funcionó como un factor catalizador para que los magistrados avanzaran en la condena judicial en su contra. Según esa interpretación, la figura del pontífice argentino actuaba como una referencia moral y política de peso internacional y había expresado su preocupación por el uso político del sistema judicial en América Latina.

Desde esa mirada, su desaparición habría dejado a Cristina sin una voz influyente en el escenario global, lo que -sostienen- facilitó que determinados sectores judiciales avanzaran sin costos simbólicos ni resistencias externas. Ese encuadre es central en la campaña “Cristina Libre”, que no se limita a una consigna militante, sino que apunta a reabrir el debate sobre el rol de la Corte Suprema, la validez de las condenas y el impacto de la proscripción en el sistema democrático.

En el Instituto Patria afirman que el objetivo es también interpelar a sectores por fuera del kirchnerismo, que empiezan a mostrar desgaste frente a la “política de la motosierra” del Gobierno, especialmente en áreas sensibles como discapacidad, salud pública y ciencia.

Un dato que circula con insistencia es que Cristina “sigue midiendo”. Según números que manejan sus allegados, conserva una imagen positiva de entre el 34 y el 37%, un piso que ningún otro dirigente del espacio logra alcanzar. Esa lectura alimenta otra conclusión interna: creen que ningún gobernador peronista ni dirigente actual podría vencer a Milei en una eventual segunda vuelta presidencial.

La comparación no es solo electoral, sino simbólica. Cerca de la ex presidenta sostienen que el actual mandatario “necesita enfrentarse a Cristina para validar su propio relato”, ya que ningún otro candidato opositor logra polarizar con él del mismo modo.

Distancias internas y la voz de Grabois

En el Instituto Patria no ocultan el malestar por la distancia política que el gobernador bonaerense Axel Kicillof tomó respecto de Cristina. Una relación que fue de extrema cercanía atraviesa hoy su momento más frío. En ese marco recuerdan un episodio de marzo de 2024, cuando Kicillof evitó fotografiarse en el Salón de las Mujeres del Instituto Patria, gesto que fue interpretado como una señal política de alejamiento.

En contraste, Juan Grabois decidió exponer públicamente su reciente encuentro con la ex presidenta. Tras más de dos horas de conversación, difundió en redes sociales una dura reflexión política. “La vi muy bien, íntegra y digna, con la lucidez que tanto nos hace falta”, escribió, y luego lanzó críticas tanto hacia dirigentes opositores como hacia sectores del propio peronismo.

Grabois afirmó que cualquier dirigente que aspire a liderar el espacio deberá garantizar el indulto a Cristina y promover el juicio político a la Corte Suprema. “Ninguno de los nuestros puede liderar si no reconoce que el régimen político está viciado de ilegitimidad desde la proscripción de Cristina”, concluyó.