Los científicos conocen más sobre la superficie de los planetas del Sistema Solar que sobre muchas de las extensiones de nuestra propia Tierra, como es el caso de la “zona crítica” y enigmática de la Antártida. ¿Qué hay debajo de los inmensos mantos de nieve del continente congelado? Pues no solo un impactante paisaje montañoso, sino una pista sin precedentes para el futuro de nuestro planeta.
Por qué la Antártida es el lugar en el que más meteoritos se encuentranA partir de datos satelitales y el conocimiento sobre la física del movimiento de los glaciares, los investigadores pudieron descifrar cómo podría verse el continente debajo del hielo. Aunque las sondas espaciales le permitieron a los especialistas tener una buena comprensión de la superficie, lo que hay debajo forma parte de una incógnita más grande. Pero los expertos ahora tienen lo que creen que es el mapa más completo y detallado de esa área jamás realizado.
Un estudio que necesitó una innovación de la ciencia tradicional
Para poder descubrir la topografía debajo del hielo, la Dra. Helen Ockenden, investigadora de la Universidad de Grenoble-Alpes y autora principal del estudio, junto con su equipo, debieron superar los métodos tradicionales de medición desde tierra y aire. Estos métodos anteriores utilizaban radares para "ver" a través de la masa gélida, que en algunos lugares tiene hasta 4,8 km de espesor. Estas pistas podían estar separadas por decenas de kilómetros, lo que dejaba a los académicos la tarea de rellenar los espacios vacíos.
"Si imaginaras que las Tierras Altas de Escocia o los Alpes europeos estaban cubiertos de hielo y la única forma de entender su forma era un vuelo ocasional a varios kilómetros de distancia, no habría forma de que pudieras ver todas esas montañas y valles escarpados que sabemos que están allí", dijo el profesor Robert Bingham, glaciólogo de la Universidad de Edimburgo y coautor del estudio al medio BBC News.
¿Qué pasa más allá de los mantos de hielos?
Ockenden hizo una comparación que permite comprender qué sucede en el lecho antártico a partir de experiencias ya conocidas. "Es un poco como si estuvieras haciendo kayak en un río y hubiera rocas debajo del agua; a veces hay remolinos en la superficie que te pueden dar información sobre las elevaciones debajo del agua", explicó la especialista.
“Y, obviamente, el hielo fluye de manera muy diferente al agua, pero aun así, cuando fluye sobre una cresta o una colina en el lecho rocoso eso se manifiesta en la topografía de la superficie, pero también en la velocidad”, detalló.
Si bien conocíamos las principales cadenas montañosas de la Antártida, el nuevo enfoque de los científicos reveló decenas de miles de colinas y picos previamente no descubiertos, así como mayores detalles sobre algunos de esos relieves y cañones enterrados.
Debajo del hielo hay otro mundo
"Creo que es realmente muy interesante observar todos estos nuevos paisajes y ver qué hay allí", dijo Ockenden. "Es como cuando ves un mapa topográfico de Marte por primera vez y piensas: '¡Guau, esto es muy interesante! Se parece un poco a Escocia', o 'Esto no se parece a nada que haya visto antes'".
Un descubrimiento intrigante es un canal profundo excavado en el lecho en un área llamada Cuenca Subglacial Maud. El canal tiene una profundidad media de 50 metros, un ancho de 6 kilómetros y se extiende a lo largo de casi 400 kilómetros (unas 250 millas), aproximadamente la distancia entre Londres y Newcastle en línea recta, explicaron desde el medio mencionado.
Una pista hacia un futuro menos alentador
Aún queda mucho por descubrir sobre las rocas y los sedimentos que se encuentran debajo del hielo. Pero otros investigadores coinciden en que, combinados con estudios adicionales desde tierra, aire y espacio, los modelos son un valioso paso adelante.
Una comprensión más detallada de todas las crestas, colinas, montañas y canales podría mejorar los modelos computacionales de cómo la Antártida podría cambiar en el futuro, dicen los especialistas. Esto se debe a que estas formas del terreno y características determinan en última instancia la velocidad a la que se mueven los glaciares de arriba y la rapidez con la que pueden retroceder en un clima en calentamiento.
Y eso es importante porque la futura velocidad del derretimiento se considera ampliamente como una de las mayores incógnitas en la ciencia del clima. “[Este estudio nos da] una mejor imagen de lo que sucederá en el futuro y con qué rapidez el hielo en la Antártida contribuirá al aumento global del nivel del mar”, coincidió el Dr. Peter Fretwell, científico principal del British Antarctic Survey en Cambridge.