Atlético Tucumán puso en marcha su versión 2026. Tras más de un mes de intensa pretemporada, el equipo dirigido por Hugo Colace hizo su presentación en la Serie Río de la Plata con una victoria ante Cerro Largo. El 2-1 final pareció quedar corto en el marcador para un "Decano" que fue superior; aunque claro, el trámite dejó tela para cortar. El DT exhibió sus cartas: una propuesta de fútbol vertical y de alto vértigo que, como toda apuesta ambiciosa, tuvo sus luces y sus sombras en la noche del Estadio Charrúa.

Los aspectos positivos del debut "decano"

Protagonismo asumido: el objetivo principal de Colace es imponer condiciones y, en líneas generales, lo consiguió. Atlético fue el dueño de las acciones, monopolizó la posesión y jugó la mayor parte del tiempo en campo contrario. Si el plan del DT es construir un equipo protagonista, esta primera función dejó sensaciones agradables sobre la identidad que se busca.

La intensidad física da sus frutos: el cuerpo técnico hizo foco en una metodología exigente de doble turno y el plantel respondió. El equipo sostuvo una presión alta asfixiante durante los primeros 45 minutos, logrando ahogar la salida del rival y forzar errores.

El desequilibrio por las bandas: al igual que en su etapa en Reserva, Colace apuesta a los costados como su principal arma para lastimar. La buena noticia es que tiene intérpretes para hacerlo: la velocidad de Ramiro Ruiz Rodríguez marca diferencias por derecha, pero la gran figura es Nicolás Laméndola. "Chueco" se erige como el líder futbolístico en ataque; está fino y con confianza. La pide, gambetea, prueba de media distancia y asiste.

Densidad ofensiva: otro punto alto es la vocación de llenar el área. A los tres delanteros se les suman los dos interiores (y ocasionalmente un lateral), logrando que hasta seis jugadores pisen los últimos metros del campo. Esto multiplica las opciones de pase, aumenta las chances de ganar rebotes o "segundas jugadas" y permite someter al rival contra su propio arco.

Poder de reacción: es un amistoso, sí, pero empezar perdiendo por un error grosero propio podría haber desmoronado al equipo. Sin embargo, Atlético asimiló el golpe, no renunció a su idea y tuvo la rebeldía necesaria para buscar el empate y luego la victoria. Esa fortaleza mental para sobreponerse a la adversidad es un activo valioso.

¿Qué debe mejorar Atlético de cara al inicio de la temporada oficial?

Una propuesta de "manta corta": la ambición de Colace es tan atractiva como riesgosa. La vocación de presionar arriba es interesante, pero libera mucho espacio a las espaldas de los mediocampistas y deja a la línea defensiva mano a mano. Atlético debe ser infalible a la hora de disputar duelos individuales, porque si pierde, queda totalmente expuesto, tal como ocurrió en la jugada que abrió el partido para Cerro Largo.

Vértigo vs. criterio: La idea del entrenador es que, tras la recuperación, el equipo sea lo más vertical posible y empuje en pocos segundos hacia el arco rival. Puede lastimar, sí; pero el equipo debe tener cuidado para que el juego no se torne un frenesí sin pausa. Deben aprender a manejar los tiempos y, a veces, entre tanta verticalidad, frenar la pelota, pensar y ejecutar con mayor frialdad.

La merma en la intensidad: Atlético logró someter al rival en el primer tiempo, pero en el complemento no logró sostener la presión con la misma eficacia. El desafío para Colace será que sus dirigidos no "quemen las naves" tan rápido y logren dosificar la energía. Si no, corre el riesgo de ser un equipo audaz por 60 minutos, pero vulnerable en el tramo final.

Desconexiones de un equipo en formación: por momentos, el “Decano” lució desconectado, con mucha distancia entre líneas. Más allá del sistema, hubo errores no forzados, como la salida a destiempo de los dos marcadores centrales en el gol uruguayo, un detalle que ante delanteros de jerarquía se paga con gol en contra. El desafío para el cuerpo técnico será lograr la cohesión lo antes posible y que los refuerzos puedan amalgamarse al funcionamiento general para que el equipo se mueva como un bloque y no por impulsos individuales.

En líneas generales, el amistoso cumplió ampliamente con las expectativas. Más allá del nivel de juego, Colace pudo sacar las primeras radiografías de su equipo ante un rival, es cierto, de menor jerarquía y en pleno rearmado como Cerro Largo. En el primer juego de pretemporada Atlético fue superior, pero debe fortalecer sus virtudes y, sobre todo, maquillar sus debilidades defensivas si no quiere sufrir contra equipos de mayor envergadura en el inicio de la competencia oficial.