Un grave episodio ocurrió este fin de semana en Santiago del Estero y volvió a poner en discusión el estado de las instalaciones de Comercio Central Unidos, club que en su momento presidió Pablo Toviggino, actual tesorero de la AFA e investigado por la Justicia. Durante el partido ante Central Argentino, por la Cuarta Ronda Eliminatoria del Torneo Regional Federal Amateur, parte de una tribuna popular se desplomó con hinchas en su interior.

El hecho se produjo mientras los simpatizantes del “Tripero” cantaban y saltaban. De manera repentina, los primeros escalones de la estructura cedieron y provocaron la caída de varias personas. Los videos del momento comenzaron a circular de inmediato en redes sociales y mostraron escenas de confusión, gritos y decenas de hinchas en el suelo.

A pesar del impacto, no hubo heridos de gravedad. Según se informó, los afectados sufrieron golpes menores y no fue necesaria la suspensión del encuentro. El partido continuó con normalidad y finalizó con derrota 2-0 para Comercio, resultado que además significó su eliminación del certamen y el fin de una racha de más de 18 meses sin perder como local.

El derrumbe volvió a dejar al descubierto el deterioro de las instalaciones del club santiagueño. Comercio Central Unidos no cuenta con iluminación, el campo de juego presenta un marcado desgaste y los bancos de suplentes están armados con asientos de colectivos. Desde hace años, las condiciones de seguridad del estadio son motivo de reclamos por parte de los propios hinchas.

La institución fue el punto de partida del recorrido dirigencial de Toviggino, quien utilizó su presidencia en Comercio como plataforma para llegar a la Liga Santiagueña de Fútbol y, posteriormente, a la conducción nacional de la AFA, donde hoy se desempeña como tesorero y es uno de los hombres de mayor confianza de Claudio “Chiqui” Tapia. Ambos dirigentes están involucrados en causas judiciales en las que se investiga presunta corrupción en la casa madre del fútbol argentino.

INFRAESTRUCTURA PRECARIA. Los bancos de suplentes del estadio están armados con asientos de colectivos, una postal que resume el deterioro que arrastra la institución desde hace años.

Entre las denuncias que rodean al dirigente también se menciona una mansión en Pilar valuada en unos U$S 20 millones, que estaría a nombre de testaferros, según surge de las investigaciones judiciales.

El malestar de los hinchas de Comercio se hizo sentir tras el derrumbe. “Usó al club como trampolín para llegar a la Liga y después a la AFA, y no hizo ni una obra. No tenemos luminarias y el campo de juego parece un baldío”, expresó uno de los simpatizantes. Otro fue aún más contundente. “A los verdaderos hinchas de Comercio nos da bronca que nos relacionen con Toviggino porque nunca hizo nada por el club”, dijo.

El episodio no dejó víctimas graves, pero sí un club sin obras, con infraestructura precaria y con riesgos evidentes para quienes asisten a la cancha. Esta vez, el derrumbe no terminó en tragedia. La pregunta que queda abierta es cuánto más puede sostenerse una realidad así sin consecuencias mayores.