El 2023 fue un año marcado por las distintas contiendas electorales que reconfiguraron la composición del Congreso Nacional e impulsaron un rotundo cambio en la conducción del país. En ese contexto, el año pasado no se caracterizó por la cantidad de sesiones realizadas en la Cámara baja nacional. Por el contrario, fueron apenas 11, incluyendo la preparatoria. En consecuencia, no debe llamar la atención que muchos diputados se expresaron lo justo y necesario y otros, incluso, quedaran sin hablar en el recinto.

De hecho, la cantidad de palabras pronunciadas en el año fue inferior a la de los últimos años, solo superada justamente por el último año de elecciones presidenciales, 2019. En esta oportunidad se contabilizaron 644.898 palabras, contra 517.173 de ese 2019 de pocas sesiones.

Este conteo de palabras corresponde al informe anual de Parlamentario elaborado para su Índice de Calidad Legislativa. Entre los principales datos del relevamiento se destaca que medio centenar de legisladores permanecieron en silencio a lo largo de todas las sesiones. Y la cantidad crece si consideramos a quienes solo intervinieron para aclarar el sentido de su voto.

Aunque hablar mucho en el recinto no es sinónimo de una labor legislativa destacada, tampoco se trata de un dato que deba pasar inadvertido para la ciudadanía que deposita su confianza en las personas que acceden a una banca para representarnos.

Los más locuaces

El primer lugar este año lo ocupó una diputada que el año anterior resultó segunda: Romina del Plá, con 26.541 palabras. Un poco menos que las 28.073 pronunciadas por ella misma el año anterior. Cecilia Moreau, que estuvo a cargo de conducir la cámara hasta la llegada de Martín Menem, se ubicó en el segundo lugar con 26.213 palabras. Igual que el año pasado, completa el podio el titular del entonces bloque oficialista Germán Martínez, con 20.950 palabras.

Sin presidir un bloque, por el solo hecho de su capacidad para hablar fluidamente, en el cuarto lugar de la lista quedó Graciela Camaño, justo en el último año de su gestión como diputada nacional, después de tres décadas en la Cámara baja. Un escalón por arriba del presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda Carlos Heller, que registró 300 palabras menos que Camaño, 16.346.

El “top ten” es completado por Silvia Lospennato con 10.921 palabras; Martín Tetaz, con 10.514 palabras; y José Luis Espert, con 10.131.

Como se observa, ningún representante de Tucumán se posicionó entre los primeros 10, y para encontrar a una dirigente del plano local hay que bajar hasta el puesto 32. Allí se ubicó Paula Omodeo (foto izquierda) con 4.744 palabras pronunciadas en el recinto.

Por detrás de la barrera del puesto 100 aparecen otros dos tucumanos. Con 883 palabras contabilizadas, el exintendente de Concepción Roberto Sánchez se ubicó en el lugar 141 y nueve escalones por debajo (puesto 150) quedó Carlos Cisneros con 822 palabras expresadas.

Desapercibidos

En el otro extremo de la lista, un centenar de legisladores aparecen en cero en este listado. En el extenso listado de quienes terminaron el año sin decir una palabra aparece un nombre conocido para la política tucumana como el de Agustín Fernández. En este aspecto también aparecen algunos aspectos a destacar como el paso fugaz que tuvo María Herrera. Ella juró recién el 2 de noviembre para completar los días que le quedaban de mandato a Mario Leito. Sus únicas dos palabras en el recinto las dijo entonces: “¡Sí, juro!”. El análisis legislativo también contempla la situación de los diputados y diputadas que iniciaron su período a finales del año pasado y en ese rango se destaca la presencia de Gladys Medina y de Elia Fernández, con 16 y cuatro palabras, respectivamente, desde que arribaron a sus bancas.