La Cámara de Diputados de la Nación comenzará el martes a tratar el megaproyecto -denominado ley ómnibus- de desregulación de la economía y reforma del Estado,presentado por la administración del presidente Javier Milei. Se esperan jornadas de debates calientes no solo por el rechazo de la oposición, sino porque las leyes generan divisiones en el oficialismo.

Hay un sector que quieren avanzar con el proyecto sin cambiarle “ni una coma” y un sector más dialoguista liderado por el ministro del Interior, Guillermo Francos.

Los bloques más cercanos al gobierno también muestran sus reparos. Señalan que no les convence la delegación de facultades legislativas al Presidente, la suspensión de la fórmula de movilidad jubilatoria, la reforma electoral y la suba de impuestos, solo por destacar algunos. Y advierten que el debate fracasará si la postura del Gobierno es ir a “todo o nada”.

Según dejaron trascender algunos diputados opositores, el problema es que no está claro el margen de negociación que habilitará el oficialismo, ni quiénes son los interlocutores con el Poder Ejecutivo (PE) que pueden definir y aceptar las modificaciones que sean propuestas, consignó el portal Todo Noticias (TN).

“Si debemos corregir puntos del paquete de leyes, lo vamos a hacer”, afirmó Oscar Zago, jefe del bloque de la Libertad Avanza en la Cámara baja, en diálogo con radio Splendid.

Y agregó: “Vamos a escuchar a todo el mundo y haremos las correcciones que sean necesarias, tanto en los artículos sobre la pesca, asuntos energéticos y temas de otra índole”, profundizó.

El parlamentario hasta se permitió ironizar sobre el ítem que establece que los ciudadanos deberán pedirle permiso al Ministerio de Seguridad para realizar reuniones en espacios públicos que involucren a tres o más personas. “Está fuera de contexto. Lo vamos a corregir. Si no, yo no voy a poder caminar por la calle con mi señora y mis dos hijas”, dijo.

La semana pasada ya hubo reuniones entre dirigentes del oficialismo para evaluar posibles cambios. Participaron, incluso, algunos ministros, como Sandra Pettovello, de Capital Humano. Francos, en paralelo, negocia con gobernadores, diputados y sindicalistas para lograr acuerdos.

Tiempo

Otra de las razones de la estrategia dialoguista reside en el factor consenso como motor para acelerar los tiempos. Si bien en el Gobierno insisten en que están dadas las condiciones para que la ley sea aprobada antes del 31 de enero (cuando finaliza el periodo de sesiones extraordinarias) hay incógnitas persistentes sobre el asunto.  

“Es muy difícil, pero no imposible. Una semana de debate muy profundo, de varias reuniones de las comisiones diarias, puede dejar un dictamen y pasar luego al recinto. Fácil no es, es verdad. Pero depende de la voluntad política”, señaló un importante referente libertario en el Congreso.

Sin embargo, a varios dentro del oficialismo no les dan los cálculos y estiman que recién podría haber una sesión -si la hay- a fines de enero. Y ahí todavía faltaría el tratamiento en el Senado, que demoraría de mínima otras dos semanas.