Alzheimer: "tener un estilo de vida activo tiene beneficios de por vida"

Alzheimer: "tener un estilo de vida activo tiene beneficios de por vida"

El neurólogo tucumano Pelli Noble explica que hacer ejercicio previene las demencias. La vida sedentaria, en cambio, afecta la salud mental.

MEMORIA. Estudios en ratones pueden ayudar a entender el alzheimer. ARCHIVO LA GACETA MEMORIA. Estudios en ratones pueden ayudar a entender el alzheimer. ARCHIVO LA GACETA

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el alzheimer y otras demencias afectan a cerca de 50 millones de personas en todo el mundo. Se trata del 5 % de la población mundial adulta. Todo indica que las cifras irán en aumento debido a una mayor esperanza de vida. La prevalencia de los distintos tipos de demencia sube con la edad y estalla entre los que llegan a los 80 u 85 años. De hecho, en este grupo etario la mitad tienen problemas mentales. Por ello, con la vista puesta en el Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora el 21 de septiembre, durante todo este mes la comunidad médica internacional realiza actividades para generar consciencia.

La ciencia ha acumulado suficientes pruebas que conectan la salud mental con la actividad física. Por ejemplo, un nuevo estudio muestra cómo el ejercicio puede potenciar la salud mental. El ensayo, que ha sido realizado en ratones, descubrió que una hormona producida por los músculos durante la actividad física se traslada al cerebro y mejora la función de las neuronas. De esta manera, beneficia el pensamiento y la memoria, tanto en animales sanos como en los que padecen una versión roedora del alzheimer.

Al punto que estos hallazgos, publicados en The New York Times, sugieren que movernos podría alterar el curso de la pérdida de memoria al envejecer. Las evidencias no suenan descabelladas, puesto que estudios previos y posteriores a gran escala ya han indicado que las personas activas tienden a ser menos propensas a desarrollar alzheimer.

Pero, ¿de qué manera hacer ejercicio afecta los funcionamientos internos de nuestro cerebro a nivel molecular? Los científicos han especulado que quizás los músculos y otros tejidos podrían liberar sustancias durante la actividad física que viajan al cerebro y ahí dan inicio a ciertos procesos. No obstante, barajan asimismo la posibilidad de que el ejercicio modifique de manera directa el ambiente bioquímico dentro del cerebro, sin que tengan que involucrarse los músculos.

Como fuere, la conexión entre sedentarismo y demencia parece estar estableciéndose de forma categórica. "Tener un estilo de vida activo tiene beneficios de por vida", dice el doctor en medicina Federico Pelli Noble, médico neurólogo y especialista en diagnóstico de alzheimer. "Mejora el tono muscular y la actividad cardiorrespiratoria; contribuye a la salud de los huesos y al metabolismo; ayuda a controlar el peso y genera un impacto positivo en el desarrollo cognitivo y en la socialización", enumera.

Incluso, la inactividad física representa el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante en todo el mundo, siendo responsable del 6 % de las muertes a nivel global, destaca el neurólogo.  

- ¿Qué ejercicios podemos hacer para mantener la memoria en forma?

- El cerebro es un músculo más. En consecuencia, hay que ejercitarlo con actividad mental; lectura; escritura; música; juegos de mente; proyectos y actividades sociales. La actividad física también estimula el cerebro a través de distintos factores hormonales, inmunológicos y de crecimiento neurales; además, mejora la plasticidad cerebral y la comunicación entre las células nerviosas.

- ¿O sea que el ejercicio y la vida social son factores protectores?

- Somos la genética (lo que somos) y la epigenética (el entorno donde desarrollamos nuestras vidas y habilidades).

- ¿Qué es la memoria?

- La memoria es un proceso mental clave para el aprendizaje. Resulta fundamental para la adaptación del individuo al medio, ya que en ella reside la capacidad de aprender y de poder recordar lo aprendido. Y esto contribuye a una buena adaptación social.

Llegado este punto, cualquier queja cognitiva debería ser motivo de una consulta, opina Pelli Noble. Y ejemplifica: la pérdida de memoria, como olvidar información recién aprendida o fechas o eventos importantes; la dificultad en tareas mentales, como trabajar con números o seguir una receta; los inconvenientes para desempeñar tareas habituales, como llegar a un lugar conocido; la desorientación de tiempo; los problemas del lenguaje, como repetir mucho lo que se dice, y la colocación de objetos en posiciones incorrectas, como dejar una azucarera en el lavadero.

Finalmente, Pelli Noble cita otro estudio, denominado Finnish Geriatric Intervention Study to Prevent Cognitive Impairment and Disability (FINGER, por sus sus siglas en inglés), que demostró que las personas con riesgo de desarrollar deterioro cognitivo mostraron mejoras en la memoria y en otras habilidades de pensamiento después de solo dos años de un cambio en su estilo de vida, que consistía en una dieta saludable, en un mayor ejercicio diario y en un aumento de la estimulación intelectual y social. "Los hallazgos brindan la indicación más convincente hasta la fecha de que podemos prevenir el alzheimer y otras demencias al adoptar hábitos de vida más saludables", concluye el médico.




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