Ejemplo a seguir en el cuidado ambiental

18 Agosto 2022

Anoche, durante la emisión del programa Panorama Tucumano, Federico van Mameren -el conductor- entrevistó a Damián Rivadeneira, empresario y ecologista de nuestra provincia. Sus palabras sirvieron para enterarnos de varias cosas: lo sucia que está la provincia, los esfuerzos incansables de gente que quiere limpiarla, que hay esperanza para el futuro y también que hay necesidad de una política de Estado ecologista muy concreta.

Rivadeneira encabeza un programa de responsabilidad social que no tiene como único objetivo ganar dinero, sino también generar un impacto social y ambiental con modificaciones en las conductas que ayuden a mitigar el impacto del cambio climático.

Entre esas acciones, estuvo la de limpiar el cerro San Javier junto con más de 400 voluntarios. “Sacamos toneladas de basura. Toneladas. El año pasado fueron cuatro camiones completos”, contó Rivadeneira. “Yo vivo en El Corte. Al otro día pase por ahí y ya había mucha basura en el lugar donde limpiamos. Lo habíamos dejado impecable”, agregó. Más allá de la anécdota, según sus cálculos no habían limpiado ni el 2% de la basura que tiene el cerro. Botellas de plástico, vidrios, papeles y miles de latas componen el “basural” de la serranía.

La idea de ir a limpiar de forma voluntaria es muy valorable y lamentablemente quizás no se aprecia como debería. Sin embargo, también es fuerte el sentimiento que genera una situación en términos de carencias: falta educación para no ensuciar, más iniciativas como las de este empresario y una política concreta para prevenir.

De lo primero de la lista también se encarga Rivadeneira. Es que otra de las acciones de su programa incluye visitas a los colegios para enseñar a cuidar el medio ambiente. “Fuimos a las escuelas y colegios con biólogos a educar a los niños sobre el medio ambiente para generar conciencia”, contó el ecologista.

Como parte de esa movida con los niños, lanzaron desde los aires “bombas de semillas” sobre los cerros para repoblarlos de verde. Antes su empresa había hablado con especialistas sobre las plantas y árboles que necesitaba la zona para hacer la acción completa.

En total, fueron 10.400 “bombas”.

Resulta más que evidente que ese tipo de propuestas (además de admirables) deberían surgir también desde el Estado. Un plan y una estrategia de carácter ambiental son sumamente necesarios, según lo que cuenta Rivadeneira y lo que podemos observar nosotros mismos. La ausencia de esto se siente a nivel provincial y nacional.

Los incendios que azotaron a Corrientes a principio de año deberían servir de lección para evitar un desastre ambiental similar. No necesariamente con el fuego, pero hablamos de cualquier daño. El relato de escenarios, acciones y carencias que resumen la entrevista a este ecologista es claro, así como deberían ser sus efectos en la gente y en los gobernantes.

La anécdota de la basura que se “regeneró” de un día para el otro en el cerro luego de la jornada de limpieza entregó, por último, otra declaración interesante de Rivadeneira y que invita a pensar. “¿Qué te pasó por la cabeza cuando viste que habían vuelto a ensuciar? No te dio bronca cuando te diste cuenta?”, preguntó el conductor. “Sí, pero no nos podemos quedar en la bronca. Tenemos que dejar de quejarnos y ponernos en acción”, respondió. Una frase que siembra el ejemplo.

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