Hacen falta más mujeres en las escuelas técnicas

Hacen falta más mujeres en las escuelas técnicas

08 Agosto 2022

En 1969 ocurrió un hecho inédito en la educación argentina: se recibía de una escuela secundaria técnica, la n°1 Otto Krause, de CABA, la primera mujer. El hecho sentó precedentes y al año siguiente, 10 chicas se inscribieron en el establecimiento. A más de medio siglo de aquel hecho, se avanzó bastante, pero no lo suficiente. Hace poco se conocieron datos del Observatorio de Argentinos por la Educación sobre la matrícula en las escuelas secundarias técnicas. Y junto a la buena noticia de que a lo largo de 10 años creció un 20% la matrícula en este tipo de establecimientos, así como que también aumentó, en un 15%, la cantidad de escuelas técnicas del país, se supo que la inserción de las mujeres en estas instituciones sigue estando muy baja. Apenas subió un punto porcentual: del 33% al 34%. Solo eso en una década implica un amesetamiento en cuanto a la participación femenina en la enseñanza técnica. Es decir que, mientras en el total de las escuelas secundarias las mujeres representan el 50% de la matrícula, en las técnicas constituyen solamente un tercio de la totalidad del alumnado. Un dato que sin dudas debería llamar la atención de las autoridades educativas en cuanto a que, si bien se hicieron avances en la materia, todavía hay mucho por hacer respecto de la igualdad de género en esa franja adolescente. De acuerdo con datos del Ministerio de Educación de la Nación, la brecha es aún más profunda en especialidades como electromecánica o electrónica y energía, en las que la matrícula es mayoritariamente masculina: el 885 contra 12% de mujeres. En áreas como construcción e informática la diferencia disminuye, pero las mujeres siguen siendo minoría. Se equiparan en la especialidad agropecuaria, pero puede deberse a que en algunas poblaciones aisladas esta representa la única opción. Solo en las especialidades de química y administración las mujeres superan a los varones, lo que se interpreta que está relacionado con los roles “aceptados” socialmente para el género femenino. En el sector docente de las escuelas técnicas también se ven diferencias de género. Si bien más de la mitad del profesorado es mujer (61%), las docentes mujeres se concentran en las materias de formación general. En las áreas de formación científica específica son apenas el 21%. En general, las profesoras duplican a los hombres en las áreas menos técnicas y los profesores duplican a las mujeres en las áreas vinculadas con lo técnico. En 2005, la ley de Educación Técnica Profesional abrió camino a varias líneas de acción para promover la incorporación de alumnas. Entre otros ítems, se financiaron adecuaciones edilicias, como baños para mujeres, algo que durante décadas no había y muchas veces las alumnas debían usar los servicios destinados a las profesora. Sería beneficioso revisar la legislación y determinar qué mecanismos pueden sumarse para integrar a las chicas a esta área de formación. Una de ellas podría ser, por ejemplo, dar incentivos a las empresas para que sumen mujeres a las prácticas profesionalizantes, ya que muchas firmas piden solo varones. Y ante ello, las escuelas, para no perder la posibilidad de trabajar con esa empresa, aceptan esa modalidad. Si bien ya no ocurren cosas como la mencionada de la falta de baños de mujeres, o que las chicas no encontraran overoles de su talle en los comercios dedicados al rubro, todavía persisten hechos de discriminación hacia la mujer, así como los estereotipos y la concepción de que la escuela técnica fue concebida como un espacio de oficios solo para varones. Estas son actitudes que deben modificarse y para ello es necesario aplicar políticas activas de integración que involucren a toda la comunidad.

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