Cuánto hay que ganar en Argentina para acceder a un crédito hipotecario

Para el trabajador promedio es prácticamente imposible adquirir una casa.

Cuánto hay que ganar en Argentina para acceder a un crédito hipotecario
05 Agosto 2022

Poder acceder a una casa propia parece un sueño cada vez más lejano para el trabajador promedio en la Argentina. Según el economista Federico González Rouco, se necesita un sueldo irrisorio para obtener un crédito hipotecario.

“Estamos parados en un momento de inestabilidad e incertidumbre económica y política. Tuvimos tres ministros de economía en un mes, algo que no había pasado desde la salida de la convertibilidad. A esto se suma una inflación que no vivíamos desde la salida de la hiper y no necesariamente está llegando a su pico. También los salarios, en dólares, están un 60% por debajo comparando con 2017, y con la actividad económica intentando recuperarse, pero con muchas trabas”, resumió el panorama en una entrevista con La Nación.

En un contexto como el actual, González Rouco consideró que los sueños de vivir en un lugar propio empiezan a desvanecerse: “Estamos en un momento de quiebre, en el que se rompe el aspiracional de toda una generación de acceder a la casa propia”, y agregó: “Hoy no hay demanda, y el segmento que podría darle volumen al mercado está por fuera. No puede entrar por la falta de crédito hipotecario. Actualmente, en la Argentina, para acceder a un préstamo se necesita tener ingresos por encima de los $ 800.000″.

Según González Rouco, una posible respuesta al problema habitacional con el que nos encontramos es crear fondos de compensación, una iniciativa que tiene de positivo que todas las partes están de acuerdo en apoyar. Para este referente, lo que ahora falta es agilizar la decisión de implementarla.

¿Por qué se necesita dar ese paso? “El nivel de escrituración viene siendo el peor durante los últimos tres años. Es cierto que hay poca actividad en el mercado y que eso genera oportunidades para quienes pueden comprar, pero también hay poca actividad porque no hay referencias ciertas de valores", apuntó.

En esa línea, sumó algunas estadísticas que completan la radiografía. “Los precios en CABA cayeron un 11% con respecto al mínimo de los últimos ocho años, pero eso apuntado al valor en dólares del metro cuadrado. Esto sucede por la salida de la demanda, y al mismo tiempo no es fácil saber el valor real por las pocas operaciones que se cierran. Nos preguntan: ¿van a seguir cayendo los precios? Vemos pocas posibilidades”, señaló.

Los alquileres

En la Argentina 2,5 millones de hogares alquilan, una cifra que creció un 16% desde 2016. El 75% de esas viviendas están distribuidas en cinco provincias.

“A esas personas, pagar cada mes el alquiler les insume el 39% de sus ingresos, cuando hace un par de años implicaba un 30%. Esto se explica por dos factores: tres puntos corresponden al aumento del valor del alquiler en sí, pero los otros seis son por la pérdida del poder adquisitivo. Hoy los alquileres aumentan por inflación anual promediada con el salario, eso nos da aumentos relativos del 65%, pero en los próximos meses será del 75% al 80%”, explicó el economista.

El peor momento de la última década fue en enero de 2012, cuando el alquiler representaba un 49,5% del ingreso promedio. En esa época, el sueldo era de $ 5.352 y el alquiler promediaba los $ 2.655 por mes. En el otro extremo, la situación más favorable en este sentido se dio en abril del 2020, en el comienzo de la cuarentena por la pandemia de coronavirus en la Argentina, cuando el alquiler representaba un 35,2% del ingreso.

La construcción

Según el economista, la construcción está en niveles altos comparando la última década, e incluso hay margen para que siga creciendo. Sin embargo, el flagelo se radica en que “la brecha entre el costo de construcción y los salarios es alta, entonces hay oportunidades para los desarrolladores, pero no alcanza para que las propiedades sean accesibles para la demanda”, afirmó González Rouco.

En este contexto, “ya no hay tiempo para tomar iniciativas, porque hay una generación que espera poder acceder a la vivienda. Si la macroeconomía se ordena, el resto también lo hace”, concluyó.

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