La unión, clave en el 25 de Mayo

25 Mayo 2022

Es una de las celebraciones centrales en nuestra historia. La Revolución de Mayo fue el puntapié inicial para lograr la libertad y del nacimiento de la Argentina que se concretaría el 9 de julio de 1816 en la Casa Histórica de Tucumán. Las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 habían sido una prueba de fuego para los criollos. Si habían sido capaces de unirse para defenderse del enemigo y derrotarlo, dejar de ser una colonia española era también posible.

Ese viernes 25 de mayo, los criollos se reunieron en la Plaza Mayor de Buenos Aires (actual Plaza de Mayo) en busca de noticias. Se elegía una nueva Junta de gobierno, conocida como el primer gobierno patrio, aunque ella misma se consideró luego heredera y no enemiga de España. La integraban como presidente: Cornelio Saavedra, como secretarios: Mariano Moreno y Juan José Paso y como vocales: Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan Larrea. “El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien; él debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Seremos respetables a las naciones extranjeras, no por riquezas, que excitarán su codicia; no por el número de tropas, que en muchos años no podrán igualar las de Europa; lo seremos solamente cuando renazcan en nosotros las virtudes de un pueblo sobrio y laborioso”, escribió Mariano Moreno.

Han transcurrido 212 años desde la Revolución de Mayo que fue posible a la unión de los criollos tras un ideal común. Mucha agua bajo el puente habría de pasar aún en seis años, hasta que se declarara la Independencia el 9 de julio de 1816. A más de dos siglos, la Argentina sigue navegando a la deriva: a una profunda crisis económica, con una inflación que pareciera ingobernable, se suma un país dividido. Pareciera que cada sector de la sociedad tuviese un ideal que responde solo a sus propios intereses. Una vez electos, los representantes del pueblo parecieran olvidar con alguna frecuencia de dónde proviene el poder que les ha sido dado y dejan de mirar las necesidades y las demandas de la sociedad para concentrarse en proyectos personales. Da la impresión de que cada corriente política busca aprovecharse estas vicisitudes para llevar agua para su molino, apostando al fracaso del gobierno, sin importarles el sufrimiento millones de argentinos

Este nuevo aniversario de la Revolución de Mayo debería servirnos para reflexionar acerca de esos ideales que alumbraron el nacimiento de nuestra patria. La peor dependencia que puede padecer una nación proviene del analfabetismo, de la miseria, de la inequidad social, de la injusticia, de la corrupción, que, por cierto, siguen presentes en nuestra realidad desde hace más de dos siglos. Pensemos en el país que les estamos dejando a las nuevas generaciones, decepcionadas por la falta de oportunidades y de futuro. Como en otras ocasiones, vivimos nuevamente momentos muy difíciles que requiere un acto de madurez democrática: que todos los sectores dirigentes se sienten frente a frente y busquen una salida a este atolladero, en el que perjudicado no es solo el gobierno, sino toda la sociedad. Sería fundamental que los argentinos volviéramos a tener un ideal común para estrechar filas detrás de él y construir la nación que ya a esta altura deberíamos merecernos. “Me hierve la sangre, al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por la patria”, dijo Manuel Belgrano. Los hombres de Mayo demostraron que con convicción, compromiso, hambre de libertad, amor por esta tierra y con unión por una causa común, todo es posible.

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