Daniel López Rosetti: “el estrés es pasarla mal, es vivenciar el sufrimiento”

El médico, escritor y docente, muy conocido por sus intervenciones en la radio y en la TV, está presentando su nuevo libro. Con LA GACETA habló sobre numerosos temas, en especial de la realidad de la salud en Argentina.

Daniel López Rosetti. Daniel López Rosetti.

La anécdota de cómo comenzó su carrera resumen el mundo de la medicina y la vida misma.

“En segundo año de la Facultad un médico me llevó a trabajar al Hospital Thompson. Yo tenía muchas ganas y empecé con guardias rotativas. Pero no estaba cómodo, me sentía inútil porque no sabía hacer nada, recién había rendido las primeras materias. Hasta que un día, era domingo y Día del Padre, se abrieron unas puertas vaivén y entró una camilla con un hombre recostado y dos mujeres visiblemente consternadas al lado. No pude hacer nada. Me empujaron para hacerle RCP y me quedé mirando. Recuerdo que anunciaron la muerte y preguntaron quién podría ir a comunicarles a las mujeres que esperaban afuera que su papá y esposo había muerto en el Día del Padre”.

Daniel López Rosetti le cuenta esta historia a LA GACETA y se emociona.

“En ese momento me sentí un inservible. No sabía dar una inyección, lavar a un paciente, no sabía poner una sonda nasogástrica, revisar, tocar una panza, usar el estetoscopio. No conocía nada. Me quedé con una mezcla de emociones y pensé que era muy temprano para mí empezar a trabajar. Entonces fui a buscar al médico que me había llevado allí, que era obstetra, para decirle que no iba a ir más. Fui enojado con Dios y con la vida, maldije y dije miles de malas palabras hasta que lo ubiqué en la sala de partos. Cuando entré, estaba trayendo a un nene al mundo que justo empezó a llorar en ese momento. Fue de película. Me miró y me dijo: ‘Dani, ¿qué necesitas?’. Y ahí me di cuenta de que ese era mi lugar. Fue tremendo. La muerte y la vida a un pasillo de distancia. Hoy sigo trabajando en un hospital público y la gente que va se sorprende cuando los atiendo. No tenés idea lo linda que es la medicina”.

López Rosetti escribió ocho libros a lo largo de las últimas dos décadas. Especialista en clínica médica, es un reconocido divulgador y recientemente publicó “Estrés, sufrimiento y felicidad” (Planeta).

- ¿Cómo lleva su faceta de comunicador?

- Me da mucha satisfacción. Siento que tanto Telefe como radio Mitre son para mí dos consultorios gigantes porque llego a mucha gente. Cuando me agradecen por la calle es muy fuerte. Pero, volviendo a la anécdota del inicio de mi carrera, hay que salir y dar la noticia de que murió un familiar. El cardiólogo Alberto Alves de Lima escribió un artículo titulado “Cómo dar malas noticias y no morir en el intento”, y ahí explica por qué la medicina es mucho más que el fármaco. Acompañar es importante. Date cuenta de que la esposa y la hija de ese hombre se convirtieron en ese momento en pacientes. El hombre ya no estaba pero el médico sigue actuando: consolando, acompañando, dando previsibilidad.

- Se especializó en estrés y lo define como sufrimiento. ¿El concepto de estrés mutó con el tiempo?

- Antes el estrés se llamaba síndrome general de adaptación. Hoy encuentro que la mejor descripción para explicarlo es el sufrimiento. Quiero decir, si uno lleva casi cualquier carga, de cualquier naturaleza pero no le pesa -algo así como “sarna con gusto, no pica”- no es estrés. Pero cuando no soportás la carga, sea lo que sea, y se convierte en una espina en el alma o en el corazón y sufrís, ahí es cuando se desencadenan todos los eventos mentales y físicos de la palabra sufrimiento. El estrés es pasarla mal, es vivenciar el sufrimiento. Si yo sufro y la estoy pasando mal, seguro es estrés y estoy elevando las hormonas del estrés, adrenalina, cortisol, prolactina. Tengo taquicardia y aumenta mi frecuencia respiratoria. Seguro, tengo aumento de la tensión muscular y una serie de variables que son los síntomas relacionados con el estrés.

- ¿Cómo se lo trabaja?

- “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”, decía Buda y yo comienzo mi libro con esa cita porque el dolor es inherente a la vida. Pero esa frase dice algo muy interesante que es que el sufrimiento es optativo y eso implica no transformar el evento agudo del dolor en un evento crónico, sostenido en el tiempo, que se llama sufrimiento. En alguna medida depende de nosotros. Esa frase me parece potente porque invita a evitar el sufrimiento toda vez que deja en nuestra responsabilidad el tema del sufrimiento para evitar que sea un estrés crónico.

- ¿Cómo se consigue eso?

- En la tapa del libro aparecen la palabra “estrés” y “sufrimiento” en rojo y una serie de personitas, algunas en azul y otras en rojo, para ejemplificar que uno puede gestionar la vida de dos modos posibles: en modo lucha, cuando estoy combatiendo con el entorno; y en modo sociable, cuando enlazo con los otros y me relaciono. El modo lucha puede aparecer en algunos momentos del día por cualquier contrariedad, el tema es que no debemos hacer que se constituya en nuestra principal forma de enfrentar o abordar la vida. Debemos fomentar lo que se llama el modo sociable, que es la relación social, con el otro. Existen numerosas herramientas para lograr esto.

- La visión que tiene sobre la medicina incluye a la mente, al cuerpo. ¿Se diferencias las dolencias? ¿O van de la mano?

- Sin la mente, sin la vivencia, sin la conciencia, sin la emocionalidad no existe la realidad. La realidad es un proceso subjetivo. Uno de los capítulos del libro habla sobre la percepción, porque la realidad es la visión que tenemos de las cosas desde nuestros propios procesos psíquicos. Esto no es solamente una clasificación académica. Esa afirmación me invita a que yo pueda modificar la visión que tengo de la realidad para modificar los procesos psíquicos que me invaden.

- ¿Qué opinión tiene sobre las “terapias alternativas”?

- No uso la palabra alternativa porque implica que se pueden usar en lugar de la medicina. Sí lo pienso como terapias complementarias. Si le hace bien a la persona está bien, pero nada reemplaza a la medicina y a la ciencia. Desde el hospital recomendamos la práctica de teatro, la comunicación interhumana, actividades sociales, arte, la religión para quienes son creyentes. También brindamos talleres de manejo del estrés que incluyen meditación mindfulness y vipassana, que están estudiadas y se conocen los resultados de su aplicación.

- ¿Qué lo motivó a escribir el libro “Ellas. Cerebro, corazón y psicología de la mujer”?

-Noté que los varones ignoramos muchas cosas del mundo femenino, incluso los médicos.  Sabemos poco sobre la psicología, el corazón -físico y emocional- de las mujeres.  El objetivo de ese libro es abrir la cabeza -tanto a varones como a mujeres- para establecer las diferencias que existen. No somos ni mejores, ni peores. Somos diferentes y complementarios, por eso los trabajos en grupos mixtos, por ejemplo, funcionan mucho mejor.

-¿Cuál es la realidad de los médicos en Argentina hoy?

- Están insertos en la realidad argentina, como el resto de las personas. Hoy la mayoría de la población se preocupa por los ingresos económicos, las necesidades, los esfuerzos que realiza y eso está dentro de la coyuntura general. Obviamente conozco más la realidad del área de la salud porque estoy inmerso en ese mundo. Pero creo que el médico tiene que hacer algo el resto de su vida que se llama capacitación continua y para eso hay que tener tiempo y hay que tener ganas, hay que tener estímulo y uno se tiene que sentir bien con lo que  hace. A la pasión y al deseo también hay que fomentarlos.

- Actualmente se difunden muchas “recetas” para estar saludable: hacer gimnasia, comer determinados alimentos. ¿Qué sería lo “saludable” hoy en día?

- Tener un por qué. Encontrar un objetivo en la vida. “No hay viento favorable para quien no conoce su rumbo”, dice el dicho. Busquen su por qué, su proyecto o propósito, su norte, y síganlo.

- ¿Es una persona creyente?

- Sí, soy creyente. Sé que no se adecua a los momentos que uno vive, pero soy creyente.

Temas Tucumán
Tamaño texto
Comentarios