Cuánto cuesta llegar al equilibrio fiscal

Por Nadin Argañaraz, economista y director del IARAF.

29 Enero 2022

El sendero fiscal de un país es uno de los aspectos centrales de discusión con el FMI, partiendo de la base que si se pide posponer pagos sin solucionar el desequilibrio primario, se seguirá generando deuda, eliminando toda posibilidad de generar excedentes en algún momento para hacer frente a los compromisos.

Por eso es clave el sendero fiscal. No es lo mismo partir de un déficit primario de 1% del PBI que hacerlo de uno del 5% del Producto, obviamente. Y la baja del déficit tiene que ver también con la combinación de ingresos y egresos que se promueva. Considerar las variables en términos del PBI, permite comprender de manera sencilla la magnitud del esfuerzo fiscal que el país pretende hacer.

En el caso argentino, el año base que se considera es 2021. En este año, la Administración Pública Nacional tuvo ingresos totales equivalentes a 18,1% del PBI (sin considerar los DEG del FMI registrados como Ingresos no tributarios) y gastos primarios equivalentes a 21,1% del Producto. En efecto, el déficit primario fue de 3%. Partiendo de este déficit, se puede tener una idea de magnitud de lo que implica obtener 3 puntos porcentuales del PBI de ingresos adicionales o reducir 3 puntos porcentuales por el gasto.

Por citar algunos casos, los ingresos generados por el principal impuesto que es el IVA equivalieron a 3,1% del Producto (ingresos que quedan en manos del Gobierno nacional, dada la coparticipación federal de impuestos).

La recaudación del impuesto al cheque en manos del Ejecutivo nacional fue de 1,6% del PBI.

Por el lado del gasto, los subsidios a la energía totalizaron el equivalente a 2,3% del Producto. Y el gasto en salarios fue el equivalente a 2,3%. A su vez, el de las transferencias a universidades fue del 0,6%.

Entonces, llegar al equilibrio primario equivale a lograr una recaudación extra de IVA que queda en manos del Gobierno nacional, o a dos recaudaciones extra del impuesto al cheque, entre otros.

Por el lado del gasto, por ejemplo no alcanza con eliminar los subsidios a la energía, ya que un déficit de 3 puntos porcentuales del PBI equivale a 1,3 veces este gasto. También equivale a 1,3 veces el gasto anual en salarios públicos.

La importancia del esfuerzo lleva a promover una reducción gradual, pero no lo cambia. Lo ideal es que los recursos provengan de ingresos extras derivados de un mayor cumplimiento tributario o de una mayor eficiencia a la hora de asignar los recursos. Pero si se busca la eliminación del déficit, lo esencial es que se concrete a partir de bases sólidas y básicamente sostenibles en el tiempo. Un ajuste no sostenible genera más costos en el tiempo.

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