Mercado del Norte: lo que pasó con los puesteros tras el cierre

Menos del 50% de los dueños de locales han logrado reinstalarse, debieron vender casas y gastar los ahorros para tratar de recuperarse; algunos fueron a parar a la plazoleta Dorrego.

EX PUESTEROS DEL MERCADO. Cuentan las complicaciones para volver a vivir del negocio que explotaban.  la gaceta / foto de Analía Jaramillo (archivo) EX PUESTEROS DEL MERCADO. Cuentan las complicaciones para volver a vivir del negocio que explotaban. la gaceta / foto de Analía Jaramillo (archivo)
29 Enero 2022

El histórico Mercado del Norte se inauguró el 10 de diciembre de 1939 y cerró sus puertas de manera definitiva el 6 de marzo del 2021, 82 años después. El desprendimiento de la mampostería de dos columnas y un posible derrumbe obligó a su evacuación. Sin embargo, las 1.200 personas que perdieron su fuente de trabajo sostienen que fue un desalojo.

La Municipalidad habilitó en mayo de 2021 el predio del Mercado Barrial de la plazoleta Dorrego, avenida Roca y Marina Alfaro, donde se instalaron 32 puesteros. Sin embargo, no todos pudieron acceder al lugar, ya que, según sus dichos, se les pedía que todo sea nuevo para habilitar. “Eran muy pocos los que podían entrar, han tenido que sacar préstamos para comprar hornos y heladeras nuevas”, afirmaron.

Frente a la desesperante situación, Julieta Córdoba (de la semillería Altieri, uno de los puestos con una trayectoria de casi 60 años), difundió por redes sociales las nuevas direcciones de algunos de los puesteros. Creó dos perfiles, en Instagram y Facebook, donde brinda una agenda detallada con información de los locales; que no superan al 3% del total que había en el mercado.

“La idea surge porque soy comunicadora. Después de haber visto las imágenes de adentro, de la gente perdiendo todo, lo que no me lo olvido nunca más, pensé de qué manera puedo ayudarlos, qué es lo que sé hacer: manejar redes y comunicar”, comenzó Julieta su relato, y agregó: “todo el mundo ve las redes, yo me permití pagar mis estudios por medio del trabajo en el mercado”.

Julieta cuenta a LA GACETA que un 80% de los trabajadores del mercado eran personas mayores, muchos de ellos ya abuelos que decidieron no abrir más por el golpe psicológico que les provocó la situación y, además, porque los medios económicos no alcanzaban. “Algunos han podido abrir invirtiendo, vendiendo autos e hipotecando las casas. Han logrado darse vuelta y poner sus propios negocios. La mayoría está sobre la Córdoba”, comentó.

El edificio del Mercado tiene casi 100 años, y así como su historia es valiosa por sus trabajadores, por las tradiciones y por los inmigrantes que han traído su cultura a través de la comida; también tiene su trasfondo desfavorable en cuanto a la condición edilicia. “La revalorización del edificio es muy necesaria. Se han presentado carpetas con proyectos para la reforma, pero la municipalidad siempre tuvo otros intereses, se cajonaron o se perdieron en el tiempo pero nunca se llegó a buen puerto. La remodelación que necesita el mercado es millonaria”, enfatizó Julieta.

Por su parte, Patricia, empleada del ex puesto 38 del mercado, contó que desde que cerraron en marzo de 2021 les llevó tres meses volver a abrir en otro lugar. “Pudimos volver a empezar a partir de los ahorros. Fue una inversión grande que todavía no se recupera, hubo que comprar heladeras, mostradores y estantería”. Cuenta que el propietario es uno de los pocos que logró sostener a sus empleados y que, hoy en día, mantienen solamente el 30% de la clientela que solían tener en el mercado.

Experiencia traumática

En el mismo sentido, Rodolfo Brizuela, dueño de la pescadería Brisas del Mar, contó su traumática experiencia por el cierre. “Estuve seis meses sin trabajar, perdí gran parte de mi patrimonio que lo había logrado en más de 30 años de trabajo.

La pescadería estaba por cumplir 60 años, yo soy la tercera generación del negocio familiar. Entre otras cosas tengo juicio con mis empleados que han quedado sin trabajo”. Y detalló: “sentí que había ocurrido una catástrofe. Perdí todo, me quedé sin nada de la noche a la mañana, sin previo aviso”. Además, Rodolfo resaltó que padeció no solo las consecuencias económicas sino también en la salud física y mental “una crisis tremenda para mi familia, nuestras vidas cambiaron radicalmente de un día para otro, fue tremendo”.

Brizuela explica que para poder reabrir tuvo que contraer deudas, las que hoy en día le impiden llegar a pagar el alquiler. “Al principio un negocio no te da ganancias, son pérdidas y pérdidas, espero algún día poder acomodarme”, dice esperanzado.

Según comentan, el rubro de pescadería junto con el de las casas de comida fueron los más golpeados. Estos últimos, que se mantenían por el “día a día” tuvieron que incursionar en la modalidad de delivery para sobrevivir y otros simplemente cerraron sus puertas definitivamente.

“La gente tenía el hábito de ir al mercado a comprar productos frescos que no se consiguen en otro lugar, era una gran comodidad porque encontraban todo ahí, cada uno tenía su negocio de confianza. Ahora de a poco aparecen algunos clientes del mercado”, sostiene Brizuela.

Sobre el manejo de la situación y las novedades por parte de las autoridades municipales, los puesteros recalcaron que hicieron marchas y reclamos pero nunca los volvieron a hablar. “Hasta hoy no hay ningún acercamiento por parte de la municipalidad, la cantidad de gente que ha quedado en la calle y nadie se ha preocupado por nosotros. Hace muchísimos años que nos querían sacar de ahí, lo que pasó ese día en el mercado fue beneficioso para ellos. En otros casos, a los dueños de los bares les han brindado soluciones, en cambio a los puesteros han buscado perjudicarnos”, asegura.

“A mí me agarro una desesperación porque no tenía a donde llevar las cosas. Cerraron y de ahí no nos dejaron volver a entrar, quedaron mesones, mostradores y en algunos casos cuando han querido volver buscarlos, faltaban cosas”, reclama Brizuela.

La asociación civil Unión de trabajadores y Puesteros del Mercado del Norte, que dijo que no recibió respuesta de la municipalidad, aspira a recuperar las fuentes de trabajo y demanda que no se los incluyó en ningún plan de contingencia ni subsidios. (Producción periodística, Graciela Di Vico)

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