La efectividad del uso de la mascarilla para prevenir Covid-19

Así lo demostró un nuevo estudio que analizó la eficacia de ése método de prevención del COVID-19

La efectividad del uso de la mascarilla para prevenir Covid-19
16 Enero 2022

Si hay una medida de prevención del COVID-19 sobre la que las opiniones fueron encontradas desde el inicio de la pandemia es el uso de la mascarilla facial como método de barrera frente a los aerosoles humanos que normalmente se expulsan al hablar, toser o estornudar.

Su eficacia fue discutida, así como la necesidad de usarla en espacios abiertos o al aire libre.

Ahora, un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Florida Central, en los Estados Unidos, ofreció más pruebas a favor de que el tapabocas funciona, al confirmar que reduce a más de la mitad la distancia que podrían recorrer los patógenos transmitidos por el aire.

En el trabajo de investigación, publicado en el Journal of Infectious Diseases, los investigadores descubrieron que las mascarillas reducen la distancia que pueden recorrer los patógenos transmitidos por el aire, al hablar o toser, en más de la mitad en comparación con la ausencia de mascarilla. Los hallazgos son importantes, según destacaron los autores, ya que los patógenos virales transmitidos por el aire, como el SARS-CoV-2, pueden encapsularse y transmitirse a través de gotas líquidas y aerosoles formados durante las funciones respiratorias humanas, como hablar y toser.

Entre las conclusiones publicadas por los investigadores, destacaron que “sin cubiertas faciales, se detectaron gotas/aerosoles hasta un máximo de 1,25 metros al hablar y hasta 1,37 metros al toser”.

“La mascarilla de tela redujo las distancias axiales máximas a 0,61 metros para hablar y a 0,67 metros al toser, respectivamente”, señalaron los autores, quienes destacaron que “usando la cubierta facial desechable, la distancia segura se redujo aún más a 0,15 metros, medida para ambos escenarios de emisión. Además, el uso de cubiertas faciales fue muy eficaz para reducir el recuento de aerosoles expulsados”.

Al igual que con otras enfermedades respiratorias, los enfermos de COVID-19 emiten pequeñas gotas cargadas de virus cuando respiran, hablan o cantan.

Una vez que estos están suspendidos en el aire, pueden ser absorbidos por otra persona, lo que permite que la infección se propague.

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