La adicción a los videojuegos ahora es un trastorno

La OMS agregó el trastorno adictivo a los videojuegos a su clasificación de enfermedades. Cuáles son los síntomas y cómo se puede prevenir.

13 Ene 2022 Por Nicolás Sánchez Picón
1

“Las patologías mentales van desarrollándose de la mano de las transformaciones culturales y del progreso de nuestra sociedad, y la tecnología nos ha abierto caminos insospechados en muy poquitos años”, explicó a LG Play la psicóloga Silvana Contreras. Y es que por la tecnología y el consumo problemático de juegos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó la adicción a los videojuegos a la categoría de trastorno.

La inclusión se hizo de forma oficial en la edición 2022 de su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), que tiene por objetivo registrar y explicar todas las patologías y causas de morbilidad humana. Según la actualización, “el trastorno por uso de videojuegos se caracteriza por un patrón de comportamiento de juego persistente o recurrente (‘juegos digitales’ o ‘videojuegos’), que puede ser en línea (es decir, por internet) o fuera de línea”.

Una vez “contraído” el trastorno, hay un fuerte deterioro en la vida de la persona a nivel social, familiar, personal, educativo u ocupacional; pero el diagnóstico no se hace de un día para el otro. Para establecer la adicción, los signos y el comportamiento deben ser evidentes durante al menos 12 meses -dice la CIE-; aunque si los síntomas son graves y se cumplen todos los requisitos del diagnóstico, pueden acortarse los tiempos.

Ni buenos ni malos

En diálogo con el programa Buen Día Verano, la licenciada Contreras hizo una diferenciación entre tres tipos de juegos: el profesional (con reglas y disciplina), el social (el juego eventual) y el juego patológico. De este último es el que hace referencia la CIE. “Y la OMS ha establecido ciertos criterios para diagnosticarlo”, advierte la especialista. Según el organismo, el trastorno puede manifestarse por: 1) deterioro (perdida) en el control sobre el juego, 2) darle mas prioridad al juego y anteponerlo a otros intereses y actividades de la vida diaria y 3) conducta, es decir, continuar con el juego a pesar de sus consecuencias negativas.

La experta comentó que el problema del consumo problemático de la tecnología no es algo nuevo. “Desde hace muchos años tenemos consultas de chicos con problemas con videojuegos, sobre todo de adolescentes; y actualmente hay consultas de adultos, que tienen problemas con esto -dijo-; la adicción es una enfermedad que puede tocarle a cualquiera. Los juegos, por si solos, no son buenos o malos”.

El ejemplo claro es Alejo Gacioppo, que también estuvo presente, vía Zoom, en la charla en el programa veraniego de LA GACETA. Él empezó de chico a interesarse por los videojuegos, hasta que un día llegó al tetris. Hoy es campeón de América de ese juego. Admite que hay gente con adicción compulsiva, y que incluso dentro de su comunidad hay quienes que piden ayuda para salir, pero así como hay un lado negativo, de adicciones, hay uno positivo: “cuando estoy en un torneo, todos me apoyan, y no hay una reclusión por jugar; no es que juego solo, porque tengo una comunidad atrás, somos un grupo grande de amigos, que entre todos nos bancamos y nos vinculamos”, destacó.

Mejor prevenir...

“La clave es regulación familiar”, resumió Contreras. La psicóloga explicó que es importante prestar atención si cuando alguien intenta regular la cantidad de tiempo frente al entretenimiento la persona reacciona con irritabilidad y enojo. “Lo que comúnmente se dice capricho, eso es un llamado de atención”, advirtió y siguió: “hay que evitar que los chicos jueguen de noche y tratar de inmiscuirse en el juego. Yo siempre aliento a los padres a jugar con los chicos, porque a partir de eso saben de qué se trata y es una forma de poder regular”.

Alejo dijo que es importante reconocer cuándo disfrutás del juego y cuándo no. “Cuando uno es niño, y a mi me he pasado, jugás y no sabés cuando parar porque querés seguir el nivel y, de tanto intentarlo, en algún momento dejás de disfrutarlo. Mi consejo es que lo disfrutes, porque aunque no tengas noción del tiempo que pasa, sí podés saber cuándo la pasas bien y cuándo no. Si no lo disfrutan, apaguen la pantalla y hagan otra cosa”, indicó.

Contreras aprovechó para recomendar que, ante la duda de un consumo problemático, la persona interesada haga una consulta con un profesional de la salud mental. “Si hay un problema vamos a poder detectarlo”, advirtió.

Esta nota fue anteriormente contenido exclusivo, sólo accesible para suscriptores.

 

Comentarios