Adultos mayores: cómo prevenir el golpe de calor

Estamos empezando una semana que nos enfrenta a temperaturas altísimas. Las personas mayores padecen el calor y sufren fuertes cuadros como consecuencia.

10 Ene 2022
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El calentamiento global nos está agobiando. No solo se derriten los glaciares y desaparecen especies de animales y plantas; el calor, cada vez más, nos asfixia. De hecho, en Argentina estamos atravesando el quinto año más cálido de las últimas seis décadas. En nuestra provincia, en tanto, ya estamos “acostumbrados” al calor, pero ahora las altas temperaturas nos ponen en mayor peligro durante más horas del día. Y hay que cuidarnos.

Muchas veces se cree que quienes más padecen el golpe de calor son los más chicos. Pequeños y vulnerables, se recomienda una y otra vez tener recaudos a la hora de exponerlos al sol, pero no son los únicos. De hecho, hay otro gran grupo de riesgo: los adultos mayores. Ya sea por alguna afección médica, por medicinas recetadas o por la misma imposibilidad de sus cuerpos para adaptarse a los cambios repentinos de temperatura, los mayores suelen ser víctimas de los golpes de calor.

Por qué afecta a los mayores

“El golpe de calor es el aumento de la temperatura del cuerpo por exposición a altas sensaciones térmicas, que puede ser provocada por una estancia prolongada al sol o por la realización de ejercicios vigorosos en ambientes con poca ventilación o muy calurosos”, explica Julio Bruetman, jefe del Servicio de Clínica Médica del Hospital Británico, de Buenos Aires.

Este aumento de la temperatura corporal puede ser devastador para los adultos mayores y desencadenar graves cuadros de deshidratación e incluso daños prolongados en el organismo.

La exposición al sol, en cualquier caso, puede provocar una veloz pérdida de líquido y sales corporales, lo que se traducirá en determinados signos de alarma, “Pero tienen más probabilidad de padecerlo, y aun en formas más graves, los adultos mayores y los niños”, aclara Bruetman.

Lo que pasa con los mayores es que la regulación del agua, sales y temperatura se modifican con el paso de los años, y el control de la temperatura se vuelve menos preciso. Y eso no es el único agravante. También puede pasar que la sensación de sed esté disminuida, o que la liberación del calor ante fuertes temperaturas sea más lenta e inadecuada.

“Esto es lo que pone en riesgo a los adultos, fundamentalmente a los más frágiles -mayores de 75 años-, ya que pueden llegar rápidamente a la deshidratación por tener dificultades para reconocer el exceso de calor y, por lo tanto, no tomar la cantidad de líquido necesario para esas circunstancias”, aclara el especialista del Hospital Británico.

Qué hacer

Según el Servicio Meteorológico Nacional nos enfrentamos a una semana bastante calurosa: hoy tendremos una máxima de 37°C, pero se pondrá peor: mañana 39°C; miércoles 40°C; y del jueves al domingo, 41°C. En esta situación, es importante prestar atención al estado de salud de los adultos mayores; al tener otras patologías por su edad, es muy fácil confundir un golpe de calor con una simple fiebre o pensar que los dolores de cabeza o el cansancio tienen otro origen.

Lo primero, ante los síntomas, es mirar la temperatura. Si una persona se siente mal y ha habido mucho calor, es probable que su malestar se deba a una insolación. Ante cualquier signo de un golpe de calor,  hay que asegurarse de que la persona esté en la sombra, a resguardo. Luego, deberá tomar un baño  con agua fría, o ponerse paños fríos o hielo para disminuir la temperatura del cuerpo. Inmediatamente tendrá que hacer reposo y empezar el proceso de rehidratación en un lugar fresco, con buena circulación de aire.

Lo importante, ante una insolación, es evitar que el cuadro se agrave. La aplicación de paños mojados en lugares específicos (cuello, axilas e ingles) de forma progresiva es una clave; se indica también ayudar a que el adulto que sufrió el golpe de calor se mantenga semisentado, con la cabeza levantada, para favorecer la respiración.

Ahora bien, si la persona mayor no mejora con estos cuidados, será necesario trasladarla a una guardia.

Síntomas

• Sed y boca pastosa  o seca

• Aumento de la temperatura del cuerpo por encima de lo normal

• Sudoración excesiva

• Sensación de sofoco

• Disminusión de la sensación de orinar

• Debilidad

• Desmayos, mareos o convulsiones

• Calambres

• Piel seca

• Náuseas y/o falta de hambre

• Dolor de cabeza o embotamiento

• Confusión

Recomendaciones

• Ingerir abundante líquido        

• Ofrecer líquido a los adultos mayores de forma constante

• Comer frutas y verduras

• No abusar del té, café, bebidas cola

• Evitar bebidas muy calientes y la ingesta de alcohol

• Usar ropa de algodón, clara y holgada

• Darse baños frecuentes

• Evitar la exposición solar

• Elegir una estancia en lugares frescos y ventilados

• Elegir una estancia en lugares frescos y ventilados.

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