Tucumán Rugby ganó el Anual 2021: el as en la manga del campeón - LA GACETA Tucumán

Tucumán Rugby ganó el Anual 2021: el as en la manga del campeón

Matías Sauze y un 2021 memorable.

08 Nov 2021 Por Federico Espósito
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DIFÍCIL DE CONTENER. Tres hombres de Natación intentan detener a Matías Sauze, que destrabó la final con su conquista. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI

Entre las múltiples virtudes colectivas que justifican la coronación de Tucumán Rugby en el Anual 2021, se cuela una de carácter individual: el gran momento de Matías Sauze. El wing siguió una curva de rendimiento similar a la de su equipo y cerró la temporada jugando en un nivel altísimo, tanto en la participación como en la definición de los movimientos ofensivos del “Verdinegro”. Prueba de esto son los 11 tries que aportó a la causa y que lo entronizaron como tryman general del torneo, contando Apertura, Clausura y Reducido (playoffs).

“Estoy muy feliz por eso. Pude tener continuidad este año, algo que no había podido en temporadas anteriores desde que estoy en Primera. Se me empezó a dar, empecé a tener más confianza en mí mismo, y físicamente me siento mejor. Hay un trabajo invisible de todos, individualmente, y eso también me ayudó a progresar y a confiar más en mi juego”, contó Sauze, autor de tres conquistas en el Apertura, seis en el Clausura (incluyendo un hat-trick ante Cardenales) y dos en el Reducido.

El último de ellos en la final del sábado contra Natación, con una individualidad que refleja a la perfección esa confianza en sí mismo: recibió la pelota en la punta, a la altura de mitad de cancha, se la jugó con un kick al fondo que él mismo fue a buscar a toda velocidad y que luego transformó en try. Fue toda de él. “La verdad, no me acuerdo bien de la jugada. Cuando me llega la pelota, sube Matías Bascary a cerrarme el espacio. Si iba al choque, lo más probable era que me tackleara, así que me timbeé y la pateé al fondo”, relató Matías el curso de una jugada que valió mucho más que cinco puntos, porque le permitió a Tucumán Rugby tomar la delantera en un partido muy trabado, que en nada se parecía a la final que habían jugado ambos equipos hacía menos de un mes.

“Fue una final muy dura, se pareció bastante más a la del Apertura que a la del Clausura, pero esta vez la pudimos trabajar mejor. Hubo que tener mucha paciencia porque Natación es un equipo muy difícil. Tuvimos un poco más de obtención en el segundo tiempo y los cambios entraron muy bien, y con eso pudimos liquidarlo”, analizó.

Más allá de su aporte personal, el ex Pumita prefirió resaltar las cualidades del engranaje “verdinegro”, del que se siente solo una pieza más. “Es un grupo muy unido, con mucho trabajo de mucha gente. El laburo que hay atrás de esto en los últimos dos años es gigante”, aseguró Sauze, remarcando además la sintonía que se logró a pesar de las diferencias generacionales. Por caso, en la primera línea formaron debutantes en Primera, como Francisco Caram o Mariano Muntaner, junto a Martín Hernández, que lleva 20 temporadas en el plantel superior. “Parecemos todos de la misma edad, así de unidos estuvimos. Los referentes son líderes natos. Tipos como Hernández, Jorge Domínguez, Miguel Barrera, el ‘Chino’ (Augusto López Salas), Lucas Santamarina, Matías Frías Silva, entre otros...te educan, te contagian las ganas de estar acá y de ganar. Eso sin dudas fue muy importante para lograr esto”.

“Cuando apareció el rugby, todo empezó a funcionar”

Matías Frías Silva, uno de los nombres que se repite desde el Tucumán Rugby campeón del Regional de 2015, destacó el valor agregado de la conquista anual por el contexto y por la capacidad de reacción del equipo cuando la derrota en la final del Apertura podía haberlo hecho tambalearse.

REFERENTE. Matías Frías Silva, uno de los que se repite del Regional 2015. la gaceta / foto de antonio ferroni

“Pasaron muchos momentos difíciles. No se había jugado nada el año pasado, y este año nos toca perder la priemra final. Cuando muchos creían que Tucumán Rugby se venía abajo, es cuando empezó a aparecer el rugby. No las ganas, no los huevos, porque eso estuvo siempre. Cuando apareció el rugby, todo empezó a funcionar”, analizó el centro del campeón.

Atrás había quedado una final durísima, en la que Tucumán Rugby debió apelar al rugby y también a la inteligencia. “En el segundo tiempo nos lanzamos a jugar y conseguimos una diferencia que nos permitió controlar el partido. En un momento comenzamos a cuidar el resultado, porque a las finales hay que ganarlas, esa es la realidad”.

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