“La polarización paralizó la toma de decisiones urgentes” - LA GACETA Tucumán

“La polarización paralizó la toma de decisiones urgentes”

La académica Mustapic atribuyó “la grieta” a las élites, no a la sociedad

24 Oct 2021 Por Irene Benito
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EN EL ESPACIO TAFÍ DEL HOTEL LUNAHUANA. Mustapic diserta: a su lado, el moderador Falcone y los colegas.

¿Cómo se sale del pantano en el que está atrapada la Argentina? La democracia enfrenta riesgos y amenazas, aunque es verdad que ya no se trata de una “patología personal” del país, sino de un fenómeno global que afecta incluso al modelo de máxima estabilidad de los Estados Unidos. Preguntas y respuestas como estas moldearon la conversación de los intelectuales que participaron ayer de la I° Edición de Espacio Tafí, una actividad organizada por el Centro de Investigaciones de Tucumán de la Fundación Federalismo y Libertad. Uno de los paneles, el que protagonizó la investigadora y académica Ana María Mustapic, abordó la dificultad para llegar a acuerdos políticos. “Esta polarización tuvo como consecuencia la parálisis en la toma de las decisiones urgentes que requerimos”, observó la disertante. Y añadió: “la polarización tiene que ver con el combate de la dirigencia, no con la sociedad, que simplemente no encuentra otra oferta electoral que la que hay”.

En la jornada en Tafí del Valle intervinieron, además de Mustapic, otros cuatro prestigiosos profesores e investigadores de la Ciencia Política: Juan Carlos Torre, Marcelo Cavarozzi, Liliana de Riz y Carlos Altamirano. José Guillermo Godoy, presidente de Federalismo y Libertad, y Marcos Falcone, coordinador del Espacio Tafí, oficiaron de anfitriones de una especie de retiro para pensar al que concurrieron universitarios como Carlos Segura, economistas, empresarios y periodistas, entre ellos Hernán Iglesias Illa y Luciana Vásquez.

Todo comenzó con una exposición de Cavarozzi, que distinguió entre cortes y retrocesos democráticos, y explicitó las tendencias que se contagian en América Latina: fue en ese momento que De Riz citó la teoría de la democracia como un sacacorchos de Timothy Garton Ash (ver por separado). Cada exposición tuvo una instancia de comentarios de parte de las otras cuatro figuras invitadas, que ocuparon una mesa redonda ubicada al lado del estrado, así como un tiempo para las preguntas de los asistentes. A continuación tomó la palabra Mustapic para hablar sobre “Polarización e instituciones: el caso del Congreso de la Nación”.

“Hay que hacer una distinción. Un primer concepto de la polarización está vinculada a la competición: para diferenciarse, los rivales extreman sus diferencias. Esta es la polarización típica de la democracia y en la doble vuelta electoral, que se da entre dos candidatos presidenciales, siempre hay una”, precisó la directora del Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella.

Luego está la polarización perniciosa. “Esta dinámica divide al electorado en campos mutuamente excluyentes, donde hay ‘un ellos versus un nosotros’. Esta polarización promovida por las élites puede expandirse a las relaciones sociales, y adquiere rasgos tribales con lealtad para los propios y desconfianza hacia los terceros. En definitiva, cada campo ve al otro como una amenaza para la Nación”, describió Mutapic. Y detalló que esta situación podía traer como consecuencia parálisis, inestabilidad de gobierno y autoritarismo.

La Argentina transitó por un período de polarización clásica entre 1983 y 2007, y por otro de polarización perniciosa a partir de entonces, según Mustapic. La académica refirió que en el primer tiempo los rivales llevaban adelante sus disputas, pero también había entre ellos colaboración en el Congreso. La profesora acotó que las minorías de la Cámara de Diputados fijaban la agenda en la comisión de Labor Parlamentaria creada en 1963 y que ello restringía las posibilidades del presidencialismo.

“Este consenso funcionó hasta más o menos 2005. En un contexto polarizado con el surgimiento del Frente para la Victoria, la mayoría modificó el mecanismo para fijar la agenda y se valió del mecanismo de la sesión especial, que hasta entonces se había usado de manera excepcional por la oposición como una forma de hacerse escuchar, de tener voz, pero que no suponía la capacidad de adoptar una decisión porque el resto no le daba quórum”, destacó Mustapic. “El partido de Gobierno reinterpretó la regla y comenzó a valerse del resorte de la sesión especial, por fuera de la comisión de Labor Parlamentaria. Esto se convierte en el instrumento para fijar la agenda de la Cámara Baja”, dijo.

Con el instrumento principal de la sesión especial, las fuerzas opositoras perdieron poder e influencia. “Se instaló en la Argentina una polarización en un escenario competitivo, con alternancia en el Gobierno entre el oficialismo y la oposición”, relató Mustapic. Y observó que en este panorama cortoplacista prevalece la postergación de lo importante: “no se toman decisiones y en algunos casos se vuelve hacia atrás, como es el caso del aeropuerto de El Palomar. Un decreto de necesidad y urgencia está condenado a ser revertido por otro”. Mustapic afirmó que esa oscilación pendular era lo contrario a las políticas que hacen falta para sacar al país del pantano en el que se encuentra.

PRIMERA MESA PANEL. Marcelo Cavarozzi expone sobre “La democracia a la deriva. Argentina en el contexto latinoamericano” con la moderación de Irene Benito (LA GACETA).

Focos contagiosos: Cavarozzi abordó las tendencias democráticas federales

En la mesa panel inaugural del I° Espacio Tafí, el doctor en Ciencia Política y ensayista Marcelo Cavarozzi analizó el declive de la democracia en América Latina, y diferenció el corte o golpe de Estado del retroceso. Cavarozzi expresó que si bien los golpes eran menos probables o frecuentes que en el pasado, sí existía un estado de agitación social que generaba gran incertidumbre. 

Tras el intercambio de pareceres con sus colegas Juan Carlos Torre, Liliana de Riz, Ana María Mustapic y Carlos Altamirano, Cavarozzi identificó tres tendencias contagiosas en la región: la actividad de las fuerzas armadas, la protesta callejera y las inclinaciones de la clase política. 

“En las manifestaciones recientes de Colombia y de Chile vimos lemas que anuncian que ‘el único representante legítimo de mi persona soy yo’”, comentó.

En esa discusión, De Riz trajo a colación una comparación del autor Timothy Garton Ash: “la democracia es como un sacacorchos, donde para salir hacia arriba hay que dar muchas vueltas hacia abajo. Que la perspectiva negativa no opaque la idea de que es posible correr las fronteras hacia un liberalismo social que sea más justo para todos”.

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