Ni uno, ni dos deportes: tres para iniciar - LA GACETA Tucumán

Ni uno, ni dos deportes: tres para iniciar

En Concepción, los más chicos se forman para ser triatlonistas.

27 Sep 2021 Por Mariana Apud

En la pista de atletismo de la terminal de ómnibus de Concepción, una pequeña se baja de su bicicleta y emprende una rápida carrera hacia una marca. Es la única bici que se mantiene en pie porque tiene rueditas. El resto quedan en el suelo, desparramada, mientras sus dueños también corren hacia sus metas. Es el momento en el que los alumnos de la Escuela Municipal de Triatlón practican la transición del ciclismo al pedestrismo, dos de las disciplinas que forman parte del triatlón, el deporte que es “tres en uno”. El clima, claro está, todavía no permite entrenarse en una pileta, el escenario donde los triatletas de “La Perla del Sur” hacen el tramo de natación.

“La idea de la Escuela se me ocurrió como un juego que hicimos en el club con mis alumnos”, explicó Renzo Miorini Gutiérrez. Él es triatlonista, profesor de educación física. Es más que triatlonista: está enamorado del deporte de las pruebas combinadas. Pensó que podía presentarles el deporte a los chicos experimentando, más que mirando. Algo que no le pasó a él, que lo conoció ya casi siendo un adulto y por la tele.

“Todo deporte en el mundo tiene sus divisiones formativas, y yo soy un impulsor de ellas en este”, arengó el concepcionense, que es habitué de las pruebas locales y también nacionales. “Veo sobre todo en mi provincia que no existe en cada evento que fui las divisiones formativas. Y eso siempre me hizo ruido en lo personal. Cuando salgo de la provincia, en algunas competencias vi que realizan eventos exclusivos para niños y eso me ponía contento siempre”, comentó el entrenador de triatlón nivel 1.

Desde la Asociación Tucumana de Triatlón y Pruebas Combinadas la movida para que el “tria” se convierta en una actividad deportiva de iniciación comenzó en agosto de 2019, casi en simultáneo con esa propuesta de “juego” a la que se refirió Miorini Gutiérrez. La Asociación creó una escuelita para niños de 6 a 17 años, incluso en ese verano, en algunas fechas del torneo local, se habilitó la categoría Kids.

CICLISMO. En la pista de atletismo de la terminal de ómnibus de “La Perla del Sur” los pequeños desarrollan no sólo la resistencia, también la destreza.

Meses más tarde, a los impulsos tanto de la Asociación como a los del concepcionense, la pandemia les puso un freno y una pausa importante. La situación generó tanto contratiempo que los alumnos de Miorini Gutiérrez se quedaron con las ganas de competir en los Juegos Evita, porque en 2020 no se celebraron; ya estaban con la mira fija para hacer blanco en Mar del Plata.

Paradójicamente, con la pandemia de por medio, es probable que el triatlón pegue un salto en la lista de posibles deportes de iniciación para los niños. Seguirá sin ser un top-cuatro como el fútbol, rugby, básquet o voley, por citar los más populares, pero sí entrará -entró porque en Concepción se siguen sumando chicos- en la consideración de los padres. El deporte de las pruebas combinadas reúne varias características que lo hacen muy apto en la “nueva normalidad”, incluso más elegible que antes. No hay contacto, es individual, al aire libre y, tanto para entrenarse como para competir, debe realizarse en lugares de grandes dimensiones, por lo tanto, el distanciamiento social recomendado puede garantizarse.

“Está claro que favorece hasta cierto punto. Pienso que otro factor importante es que hay que formar a los chicos en deportes nuevos, que muy pocos practican”, sugirió el profesor. El origen del deporte se sitúa en 1978, cuando por una apuesta entre marines norteamericanos se corrió una competencia combinada. Fue el origen del Ironman, hoy la franquicia más convocante en este tipo de pruebas. Sin embargo, hay notas periodísticas en diarios franceses que cuentan sobre competencias de pruebas combinadas.

La irrupción de la covid-19 en todo el mundo demandó la adecuación a normas que no estaban previstas. La reactivación que se está dando lentamente y de acuerdo a los protocolos, posiciona distinto a algunas prácticas, no sólo en lo deportivo. No se trata de reemplazar actividades, sino de ampliar criterios orientados a la salud física y a la competencia. “Veo que hay un compromiso que los padres tienen. En Concepción, todos nos conocemos y después de cada entrenamiento, charlamos. Ellos están muy entusiasmados. Quieren ver a sus hijos seguir haciendo actividad física y también competir en un deporte nuevo. Y yo también: no veo las horas de que compitan”, deseó el entrenador, que tiene programado para el 3 de octubre el primer torneo Infanto-Juvenil en la que sus pequeños triatlonistas se medirán con sus pares catamarqueños.

Octubre es la meta

La respuesta de Felipe Jiménez Medina tiene seguridad. “Quiero ser triatlonista”, sentenció. El deportista forma parte del plantel Sub-16 de la Escuela Municipal de Triatlón de Concepción. Su inicio deportivo fue en la natación. “En 2020 fui a la pileta del Aeroclub y estaba el profesor trabajando con la escuela y me sumé”, recordó. Jiménez Medina comenzó practicando acuatlón, la combinación de nado y pedestrismo. Al participar de un encuentro en Juan Bautista Alberdi consiguió un resultado que lo entusiasmó. “Me sorprendió porque no me sentía preparado. En menos de media hora, completé los 400 metros nadando y los tres kilómetros corriendo”, explicó.

Después de hacer fútbol, rugby, taekwondo y básquet, mantiene a la natación en su corazón y le hizo el mismo espacio al ciclismo y al pedestrismo. “En los tres deportes estoy relativamente bien entrenado. Por eso es que quiero seguir con el triatlón”, insistió Jiménez Medina. A los tres días de prácticas en la escuela, el deportista le suma entrenamientos individuales cuando los estudios que realiza en la Técnica N°5 se lo permiten. “Al principio no me interesaba competir. Me sentía nervioso, pero después del primer acuatlón, me encantó. Me gusta la adrenalina de que estén pisándome los talones”, reconoció.

A Cristóbal Delgado (foto superior izquierda), de categoría Sub-13, el “tria” lo “enganchó” por el lado de lo novedoso. “Son tres disciplinas juntas, algo que nunca había hecho”, destacó. Delgado también participó en la prueba alberdiana que lo incentivó a mejorar. “En esa primera experiencia quedé tercero. Me propuse terminar más adelante y quedé primero en Concepción porque mejoré en los entrenamientos”, analizó sobre su rendimiento. Y agregó: “me encantaría volver a competir”. Tanto él como Jiménez Medina se preparan para el compromiso del 3 de octubre.

Le pide al cielo que no llueva para poder ir a entrenarse

“Cuando el día está medio gris, me dice que le dirá a Diosito que no llueva”, contó Carolina Carrión, mamá de Candelaria Soria. Así responde la dama cuando se le consulta si su pequeña de cinco años está entusiasmada con la práctica del triatlón. “Cuando viene de la escuela me avisa que es el día que le toca ir a su profe Renzo y que por eso se va a descansar un ratito así va con fuerzas”, cuenta Carrión, dando más ejemplos del fervor deportivo de “Cande”.

Por ese mismo nivel de pasión pasa el sentimiento de su amiga Nahiara Salica, de la misma edad, que llegó al triatlón invitada por Candelaria. Y también motivada por el logro de su compañera de entrenamientos. “Quiere que el profe Renzo le ayude a dejar las rueditas como lo hizo su amiga. Tiene la predisposición de enseñarle y estamos en ese proceso. La verdad es que tiene una paciencia de oro”, elogió Soledad Rodríguez, mamá de Nahiara, a Miorini Gutiérrez.

El principal objetivo de la Escuela Municipal de formar nuevos triatlonistas se centra en la división Infantil. La opción asomó como una buena alternativa para los padres en el contexto de crisis sanitaria a nivel mundial. “Por supuesto que pensé y bastante en mandar a mi niña a realizar algún deporte viviendo una pandemia. También por el miedo y la desconfianza de soltar a ‘Cande’, ya que es una niña muy sobreprotegida. Su profe me brindó toda la confianza y tranquilidad”, explicó Carrión.

“Nahiara empezó a hacer las prácticas de triatlón debido a que son al aire libre y que se sigue el protocolo que se recomienda. Es muy pequeña y, como tal, necesita interactuar con otros niños”, reflexionó Rodríguez.

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