Entre yicas, telares y objetos, los pueblos originarios relatan sus luchas

Entre yicas, telares y objetos, los pueblos originarios relatan sus luchas

La exposición se inaugurará el jueves en Salta, abriendo la tercera edición del encuentro internacional en 23 países. Las crudas historias del Chaco- salteño.

MONTAJE. Una fortaleza de “La escucha y los vientos” parece erigirse en una de las salas del museo.   MONTAJE. Una fortaleza de “La escucha y los vientos” parece erigirse en una de las salas del museo.

Cuando Ticio Escobar creó el Museo del Barro en Asunción (Paraguay), se planteó visibilizar las manifestaciones del arte indígena y popular y equipararlos al arte erudito. Estas palabras figuran entre los objetivos de ese Museo, que atesora miles de piezas del pasado y del presente. Porque se trata, hay que aclararlo, de un Centro de Artes Visuales, contemporáneo. El Museo del Barro expresa lo que se conoce como arte antropológico.

El jueves se inaugurará en Salta la tercera edición de la BienalSur, que supo tener a Tucumán como una de sus sedes centrales en el país.

“La escucha y los vientos. Relatos e inscripciones del Gran Chaco”, abrirá en el Museo provincial de Bellas Artes Lola Mora, con una muestra que integra a artesanas, activistas de pueblos originarios, artistas y cineastas, curada Andrea Fernández (Argentina) e Inka Gressel (Alemania). Arte antropológico por donde se lo quiera ver.

Mientras se trasladaba por el hostil territorio del Chaco -salteño, partiendo de Tartagal, la curadora argentina (formada en esta provincia) le cuenta a este columnista que participan colectivos que se reconocen como artesanos y otros como artistas. “Para muchas de ellas el arte es un concepto ajeno y tampoco les queda claro qué significa mostrar en un museo”, dice Andrea Fernández cuando está realizando un documental con entrevistas.

Cerámicas, tejidos y objetos, son realizadas por comunidades del monte a la par de sus valientes relatos; de sus luchas para que se respeten sus cosmovisiones e idiomas, sus tierras.

En 23 países

Esta tercera edición de la BienalSur, en la que se presentaron más de 5.500 proyectos de 85 países para ser seleccionados, seguirá hasta diciembre con distintas actividades e inauguraciones. Alrededor de 400 artistas participan y cuenta con 124 sedes en 50 ciudades de 23 países, incluido el Vaticano, informa la gacetilla oficial.

El rector de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) Aníbal Jozami, responde que “no hemos tenido apoyo de la provincia como para hacer algo más. Hay una exposición en el MUNT en septiembre cofinanciada con la Universidad”, puntualiza.

Comienza en Salta y sigue en Bogotá, Tokio y Málaga; tiene en esta oportunidad como ejes de trabajo el de conciencia ecológica, constelaciones fluidas, modos de habitar, mundos digitales y políticas del arte. El 15 se inaugurará la exposición “Juntos/Aparte”, en el Museo Nacional de Colombia, con curaduría de Alex Brahim; el 25 la exposición “TURTea Ceremony”, del artista y curador Katsuhiko Hibino, en la Universidad de las Artes de Tokio (Japón), y el 27 “Al sur del sur” en La Térmica, en Málaga (España) con curaduría de Diana Wechsler y obras de la chilena Voluspa Jarpa, las argentinas Graciela Sacco, Agustina Woodgate y la uruguaya Paola Monzillo.

“Fue una tarea agotadora preparar todo esto en medio de la pandemia, con pocos recursos y la imposibilidad de viajar en muchos casos”, dice Jozami ante la pregunta de LA GACETA.

Los artistas que participan son: Kimsooja (Corea), Nelo Akamatsu y Katsuhiko Hibino (Japón), Christian Boltanski (Francia), Gernot Wieland (Austria), Mariele Neudecker (Alemania-Reino Unido), y los argentinos Tomás Saraceno, Jorge Macchi, Matilde Marín, Mariana Tellería y Woodgate y la uruguaya Paola Monzillo, entre muchos otros, así como también se presentan obras de las fallecidas Graciela Sacco y la cubana Belkis Ayón.

Work in progress

“Este work in progress que es BienalSur lejos de imponerse sobre culturas, instituciones o colectivos transita la singular cartografía que diseña en cada edición, buscando escuchar, aprender y trabajar de manera situada pero sin perder la perspectiva global para sostener, activar y contribuir a restaurarlos hoy tan necesarios lazos comunitarios”, ratificó Jozami a la agencia Télam en la presentación.

Jozami (coleccionista) y la directora artística y curadora Diana Weschler estuvieron al frente del proyecto cuando fue lanzado en la Casa Histórica en 2016, con la intervención de teóricos como Néstor García Canclini y otros que lo hicieron desde lejanas ciudades,

En la primera y segunda edición llegaron al Museo Timoteo Navarro y al MUNT exposiciones de Graciela Sacco, Nicola Costantino, Marie Orensanz, Cecilia Ivanchevich y Eugenia Calvo. Pero también tucumanos como Lucrecia Lionti, Mariana Ferrari, Gaspar Nuñez, Carlota Beltrame Alejandra Mizrahi y Geli González (entre otros) participaron en Brasil y Japón y en distintas ciudades del país.

Otros virus

Posiblemente la falta de presupuesto y las dificultades pandemia mediante, no hayan permitido una mayor participación de esta provincia como en las dos ediciones anteriores.

Llamativo es que la UNT pueda cofinanciar una exposición en el MUNT, que se encuentra cerrado desde hace varios meses (y no se conoce en qué condiciones, ni siquiera el nombre del director o directora). El Timoteo Navarro del Ente Cultural había cerrado antes atacado por el virus de la desidia y negligencia de las autoridades que demoraron años en comenzar las refacciones (caída y destrozos en la fachada, grietas internas, hundimiento del piso, humedad).

¿Hace cuánto tiempo se encuentran los andamios de la fachada del edificio de 9 de Julio 44?

En otras palabras, la provincia no tiene un museo en aptas condiciones que ofrecer para una exposición internacional y habrá que ver en qué condiciones está el MUNT.

Se podrá decir, entonces, que antes, los edificios de estas instituciones, en 2017 o 2019 no estaban bien, pero ahora están peores.

Y ni qué hablar de la falta de un presupuesto mínimo, ni siquiera para el funcionamiento cotidiano.

Relatos y memoria

“La escucha y los vientos” comenzó a realizarse en 2019: “seguir un camino que atraviesa el monte, un andar que significó entrar y salir del rol de ser ‘los otros’”, escribe la curadora en el texto del catálogo.

La muestra se expuso en Berlín en 2020. El trabajo se efectuó entre colectivos que tenían una persona ajena a los mismos.

Entre los relatos que rescatan la memoria se menciona la tala de árboles nativos que fue otra de las consecuencias de la colonización. “Nos quitan la tierra y nos enfermamos por las fumigaciones de los campos de soja”, se lee en el texto.

Las comunidades originarias son numerosas: en Tartagal conviven ocho pueblos indígenas con sus propios idiomas. La lengua wichi es la segunda más hablada del país (80.000 habitantes).

Las mujeres de la comunidades wichi tejen objetos contenedores, yicas, bolsas, redes de pesca, hamacas para guardar o cargar cosas. Cada diseño configura un código: las patas del zorro, los ojos del jaguar, las orejas de la mulita, explica Andrea Fernández.

En la exposición también se proyectará la película de Daniela Seggiaro con comunidades del río Pilcomayo, y se verán los aportes del artista Guido Yannito que también trabajó con las tejedoras.

El arte antropológico, no hay dudas, pone en tensión la clásica división entre artes y artesanías.

“La escucha y los vientos” interviene en esas oposiciones, incorporando igualmente al debate el diseño, llevando a un museo unos y otros.,

Comentarios