Literatura erótica: títulos infaltables para tu biblioteca - LA GACETA Tucumán

Literatura erótica: títulos infaltables para tu biblioteca

Te presentamos algunos libros clásicos y actuales para experimentar con el placer de la pluma. Consejos para “ponernos en ambiente” al leer.

27 Jun 2021 Por Guadalupe Norte
1

EXPERIENCIA. Cualquier obra puede ser un detonante erótico si sabemos direccionar nuestra imaginación.

Como un capítulo de nuestra sexualidad, el erotismo se filtra en la rutina con sutiles guiños. Para fomentarlo existen un montón de estímulos: juguetes, lencería, cosmética, películas subidas de tono y hasta libros.

Si hemos de compararla con los típicos videos XXX, pese a su menor popularidad, la literatura también es capaz de hacernos suspirar acalorados.

“Las novelas son un buen recurso para la gente que desea avivar su placer desde la proyección y compenetrarse en fantasías elaboradas, con escenas pasionales y profundas que traspasan el mero coito”, comenta la sexóloga Guillermina Chávez.

La profesional afirma que -en general- las mujeres suelen optar bastante por este tipo de detonante sexual, pero que los hombres le rehuyen al requerir un mayor tiempo y ejercicio de visualización. En parte esto se debe a varias ideas erróneas.

“Para empezar, hay una gran diferencia entre la literatura erótica y la pornográfica. La mayoría de las obras románticas tienen momentos íntimos y apenas un par de párrafos bien detallados pueden bastarnos para sentir hormigueos. El erotismo siempre tiende a ser sugestivo. Si los lectores solo quieren hallar puro sexo explícito hay libros así, pero ya pertenecen a la otra categoría”, aclara.

Sugerencias

Dentro del género hay novelas que pasaron a la historia por la riqueza de sus tramas o por su osadía (acorde a los parámetros de la época de creación).

Entre las joyas del siglo XX se destacan libros de estilo autobiográfico como “El amante”, de Marguerite Duras, o el texto (voyerista y surrealista) “Historia del ojo”, de Georges Bataille.

Aparecen también “Trópico de Cáncer” y “Trópico de Capricornio”, del estadounidense Henry Miller. “Con una fuerte carga de vivencias personales, ambas obras fueron censuradas por los conservadores debido a sus atrevidas referencias sobre la prostitución y las detalladas líneas en que hablaba de fluidos seminales”, explica la profesora de Literatura Lorena Fazle.

De autoría femenina, el nombre de Anaïs Nin resuena entre las pioneras de la literatura erótica moderna. “Su colección de ‘Diarios’ fue de las primeras en marcar el rol activo de la mujer en la búsqueda del deseo y la posibilidad de encontrar su satisfacción sexual sin depender de una sola pareja. Otra recomendación (póstuma) de la escritora es ‘Delta de Venus’”, agrega.

Además, en la lista de sugerencias fogosas figuran “Emmanuelle”, de Emmanuelle Arsan; “El amante de Lady Chatterley”, de David Herbert Lawrence; “En brazos de la mujer madura”, de Stephen Vizinczey y “Las edades de Lulú”, de Almudena Grandes.

Populares

Para quienes prefieran engancharse con obras ligeras y marketineras, algunas sagas son “Pídeme lo que quieras”, de Megan Maxwell; “Mi hombre”, de Jodi Ellen Malpas; “El infierno de Gabriel”, de Sylvain Reynard y “Beautiful Bastard”, de Christina Lauren.

Con toques de BDSM, en las librerías están “Amos y mazmorras”, de Lena Valenti (un thriller policíaco erótico) y la tan criticada y famosa saga de “Cincuenta sombras”, de Erika Leonard Mitchell.

Preparativos

Estallar en un orgasmo después de leer tres páginas de un best seller no es tan sencillo como se pinta. “Cuando en consulta recomendamos variar las estrategias eróticas con lecturas o juegos, los pacientes creen que automáticamente llegarán al clímax en minutos”, retrata Chávez.

Al contrario, un libro hot puede leerse hasta en una cafetería sin sentir grandes respuestas corporales. “Esto es un estímulo, pero el resultado final depende de nuestra predisposición a la autoexploración y las fantasías que se activan”, puntualiza.

Un tip para optimizar la experiencia es adecuar el ambiente. Lo mejor es posicionarnos en la cama o cualquier espacio cómodo y en soledad. Podemos sumar música suave o algún perfume y desnudarnos bajo las frazadas.

“Lo mejor es acompañar las lecturas con roces (solos o valiéndonos de cremas y geles) y la recreación táctil de las narraciones. Otra alternativa es tomar un baño de inmersión por la noche. Al estar en pareja, nunca vienen mal los recitados o audiolibros. Lo central es crear un momento íntimo”, acota la terapeuta.

Obras clásicas  

En lo que refiere a obras eróticas icónicas, es imprescindible remitirnos al Marqués de Sade. El escritor francés supo romper con la costumbre de las novelas libertinas (populares a finales del siglo XVIII) para inventar relatos con una serie de perversiones sexuales, parafilias y violencia, que atentó contra todos los preceptos morales de su época.

La crudeza de las palabras utilizadas fue tal que sus libros sentaron la base de la noción del sadismo. Entre las aproximaciones a su escritura figuran “La filosofía en el tocador”, “Justine o Los infortunios de la virtud” y “Las 120 jornadas de Sodoma”.

Otro escritor que traspasó las fronteras de la tinta fue Leopold von Sacher-Masoch. La obra “La Venus de las pieles” (una historia de sumisión, castigos físicos y placentera humillación) fue el detonante para que el psiquiatra Richard von Krafft-Ebing -famoso por sus investigaciones sobre sexualidad- acuñara el término masoquismo (en aquel entonces parafilia).

Educativos  

Al margen de las lecturas pro libido, hay obras que nos ayudan a instruirnos sobre educación sexual con un lenguaje sencillo y contenido divertido. Entre ellas se destacan “Sexo ATR: a todo ritmo” y “Carnaval toda la vida”, de la sexóloga Cecilia Ce. También con firma argentina están los manuales “Sexo sentido”, de la ginecóloga y sexóloga Florencia Salort, o “Ganas de vos. Historias reales y sexytips”, de la coach sexual Mariela Tesler.

Desde Asia oriental  

Las narraciones sobre el cuerpo, su lenguaje y las necesidades bestiales difieren mucho entre Oriente y Occidente. Por eso, es interesante armar las valijas y sumirnos en un viaje literario hacia Asia Oriental. De autoría japonesa hay tres obras cuya popularidad se expande más allá de la península: “La casa de las bellas durmientes”, de Yasunari Kawabata; y “La llave” y “Diario de un viejo loco”, ambas escritas por Junichiro Tanizaki.

Entre las producciones chinas, un libro de gran relevancia cultural es “Jin Ping Mei”. Durante muchos años esta novela naturista fue considerada pornográfica (dentro de los parámetros sociales chinos) debido a sus párrafos con penetraciones explícitas, chistes pervertidos y la cantidad de técnicas coitales que describía. Incluso fue vetada a finales de la Dinastía Qing y quienes eran atrapados leyéndola recibían azotes o laceraciones a modo de castigo.

Comentarios