Una joven tucumana denunció por violación a un dirigente político de Catamarca - LA GACETA Tucumán

Una joven tucumana denunció por violación a un dirigente político de Catamarca

“Tenía apenas 8 añitos cuando comenzó esta pesadilla”, relató la mujer que acusó al presidente del Concejo Deliberante de la capital catamarqueña por los abusos sufridos.

04 May 2021
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imagen ilustrativa

El actual presidente del Concejo Deliberante de San Fernando del Valle de Catamarca, Daniel Gustavo Zelaya fue denunciado en la Justicia de Tucumán por abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de una joven de La Madrid, quien hizo publicó los sometimientos de los que fue víctima cuando era niña.

“Tenía apenas 8 añitos cuando comenzó esta pesadilla que decidí ponerle fin cuando la denuncie en la justicia hace un año y dos meses atrás”, relató Soledad Ledesma, una procuradora de 33 años, en su cuenta de Facebook.

Zelaya, por entonces tenía 16 años y era vecino y amigo de la familia de Soledad. Ambos vivían en la localidad tucumana de La Madrid y los abusos sucedieron varias veces durante dos años varias veces, hasta que él se fue de la provincia.

“A esa edad, fui manoseada y sometida a abusos sexuales por un vecino al que mi madre quería como un hijo. Viví un horror, fueron casi dos años de sometimiento”, continuó su relato la joven, que decidió denunciar a su agresor tras varios años de terapia psicológica.

“Hace casi 3 años, pude extirpar esta pena que no me dejaba dormir con la luz apagada y me obliga a diario a limpiar en exceso mi cuerpo y mi casa”, describió Soledad en un fuerte mensaje que posteó recientemente.

Contó que, cuando su hija estaba a punto de cumplir la edad en la ella empezó a sufrir los abusos, tomó la decisión de ir a la justicia. “El amor a ella es lo que me hizo primero contarle a mi mamá y a mi tía, segundo denunciar a pedido de ellas. Pasaron muchos años, el dolor no se va... si callamos el dolor crece”, reveló.

Aseguró que después de años de lágrimas venció el miedo y la vergüenza por un padecimiento que nunca debió pasar. Su madre le creyó, la abrazó y hoy la acompaña en esta lucha judicial. Pero su agresor intentó “comprar” su silencio.

Daniel Gustavo Zelaya. Facebook

“Mi abusador ya lo sabe, después de un año la justicia lo notificó, la primer idea salomónica que tuvo fue mandarlo a su papá que me haga decir con una tía si necesitaba dinero y que le diga cuanto ya que lo iba a perjudicar en su carrera política, no pude responder pero aprovecho la ocasión: ‘Daniel: dinero tengo, y es gracias a mi trabajo honesto que me permite hasta ser contribuyente para que violadores como vos cobren un sueldo del estado’”, contó Soledad, quien confesó que intentó suicidarse siendo niña ante los que sufría en silencio, en una entrevista con Página/12.

Zelaya varias veces volvió a la provincia y visitaba la casa familiar de la joven. Aunque ella se sentía mal frente al hombre, seguía “bloqueada” sin poder reaccionar. Ahora, tras varios años de terapia, decidió no callar más y denunciar a su agresor que ostenta un cargo político en Catamarca.

La denuncia por abuso sexual con acceso carnal fue radicada en Concepción de Tucumán el 5 de marzo de 2020. Los hechos ocurrieron entre 1996 y 1997, pero la Justicia en primera instancia archivó la causa porque consideró que no se enmarcaba en la Ley 27.206 que establece que no prescriben los plazos para delitos contra la integridad sexual.

Entonces, Soledad apeló la medida y luego de una audiencia, en la que tuvo que volver a relatar lo sucedido ante cinco hombres, el caso se reabrió en diciembre del año pasado. Y luego de rastrear la dirección real de Zelaya, la notificación de la denuncia se realizó recién en marzo de este año en el edificio del Concejo Deliberante de la capital de Catamarca.

“La pesadilla que viví en manos de este desalmado y junto a mi esposo me dieron la fuerza suficiente para poder expresarlo y para poder comprender que si la justicia no cobra mi pesar lo cobrara Dios en su andar. Yo ya hice Justicia no callándome más”, concluyó la joven, mientras espera que su agresor sea juzgado y tenga una condena.

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