“San Martín es un club, no una dictadura empresarial”, disparó Mirkin contra la gestión de Sagra

Piidió, además, que en la institución respeten el estatuto.

SIN PELOS EN LA LENGUA. Mirkin disparó munición gruesa sobre la actual dirigencia. “El club no funciona bien”, remató. LA GACETA / FOTO DE DIEGO ÁRAOZ SIN PELOS EN LA LENGUA. Mirkin disparó munición gruesa sobre la actual dirigencia. “El club no funciona bien”, remató. LA GACETA / FOTO DE DIEGO ÁRAOZ
29 Enero 2021

“Tengo mucha preocupación por la falta de información que hay en torno a la situación actual del club. Lo concreto es que no está funcionando como tal”. Oscar Mirkin aún no decidió si participará de las próximas elecciones; en parte porque debe solucionar algunos aspectos personales y, en otra, porque no sabe con qué puede llegar a encontrarse en caso de triunfar en los comicios.

Desde hace muchos años, el ex presidente es una persona activa dentro de la vida institucional y según su óptica San Martín no pasa para nada por un buen momento. “La situación de la institución es preocupante. Lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo y veo que ahora se hicieron eco otros candidatos”, dijo Mirkin y agregó: “está deportivamente mal, económicamente mal e institucionalmente... bueno no quiero ni hablar”.

Más allá del ascenso a la Superliga en 2017, Mirkin considera que los tres años y medio de gestión que hasta acá lleva Roberto Sagra no fueron productivos. “Muchos dicen que la pandemia fundió a San Martín, pero no se dan cuenta que antes hubo un proceso en el que no se hicieron bien las cosas. En lo deportivo se ascendió, pero eso duró lo que dura un sueño. Además, la CD no cumplió con las promesas de campaña; dijeron que iban a poner todos los recursos para armar grandes equipos y no fue así y encima están en forma irregular en Personería Jurídica. No hicieron ninguna de las obras que prometieron, sólo una escalera que tuvieron que hacerla tres veces porque estaba mal; y las torres de iluminación, que todos conocemos cómo fue la historia”.

La carrera electoral comenzó y en Bolívar y Pellegrini estiman que los comicios podrían llevarse a cabo a principios de marzo. Sin embargo, Mirkin marca cada detalle que no le parece correcto. “Nadie informa nada. El presidente está en Uruguay desde noviembre y ya estamos en enero. ¿Quién gobierna el club? ¿Cuántos dirigentes hay? San Martín está en un estado anárquico. Nadie sabe nada. El club necesita de una cabeza, para eso fue votado”, criticó y fue más allá. “Perdieron un sponsor importante como es Secco y nadie sabe nada de las ventas de (Lucas) Acevedo y los derechos de formación de (Matías) Kranevitter. Nadie informa lo sucede en el club”.

Mirkin considera que todo lo que viene ocurriendo se debe a la manera en la que trabaja la actual CD. “Es el órgano de administrador y la junta fiscalizadora debe controlar el normal funcionamiento; pero hasta acá no emitió ni una sola opinión. La tercera autoridad es la asamblea de socios y, durante este período, todas se realizaron de manera irregular. Sólo quiero que el club trascienda dentro de las normas estatutarias”, sentenció. “El club no tiene administración ni oficinas. Todo está trasladado en las oficinas del ‘patrón’, del dueño de la estancia. Esto no es una dictadura empresarial en la que el dueño hace lo que se le da la gana; tienen que cumplir con el estatuto y con el mandato que le dio la gente”.

En cuanto al enfrentamiento del club con la AFA, Mirkin siempre se mostró crítico. “La AFA no castigó a San Martín, modificó el torneo y lo hizo para todos. San Martín lamentablemente volcó. Tigre, Barracas Central, Mitre, todos los “nominados” quedaron eliminados. Si los hubieran querido favorecer, no habrían quedado afuera. Además, desde el club reclamaron al estilo mafioso, metiéndose con la vida privada de algunos dirigentes. ¿Dónde estuvo el peso en AFA?”, concluyó.

Una baja más

Claudio Mosca también se aleja de San Martín. El volante, de común acuerdo con la CD, decidió terminar el vínculo con el club. De esta manera, se suma a las bajas de Matías Fissore, Ramiro Costa e Ignacio Arce.

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