San Martín necesita hacer borrón y cuenta nueva

Volvió a jugar mal, sufrió la tercera derrota en cuatro juegos y no muestra signos de recuperación.

LUCHA EN CAMPO CONTRARIO. Mosca sale a disputarle la pelota a Mancinelli, ante la mirada -bien en el fondo- de Ramiro Costa. El “Santo” perdió 1 a 0 en Junín. twitter @democraciatw LUCHA EN CAMPO CONTRARIO. Mosca sale a disputarle la pelota a Mancinelli, ante la mirada -bien en el fondo- de Ramiro Costa. El “Santo” perdió 1 a 0 en Junín. twitter @democraciatw

Si la AFA le cortó el sueño y el TAS la ilusión, ayer Sarmiento casi le dio el golpe de gracia a este San Martín. El “Santo” camina como alma en pena en la reanudación de un torneo que parece ser un camino lleno de espinas y el equipo camina descalzo. El 0-1 con el que se vuelve de Junín es un gancho al hígado; un golpe de nocaut a la ilusión de un equipo al que el campeonato parece haberle soltado la mano en la carrera por el primer boleto hacia la Liga Profesional.

Más allá de la derrota, lo que más debe preocupar en La Ciudadela es el rendimiento de un equipo que no muestra señales de recuperación. Cada partido es un suplicio y la sensación que se palpa desde afuera es que los jugadores sufren cada minuto en la cancha.

Caras largas, reproches, miradas clavadas en el suelo y suspiros de impotencia son una constante dentro de un equipo que sufrió tres derrotas en cuatro juegos y que sólo convirtió un tanto: ese con el que le ganó a Defensores de Belgrano, mitad de Ramiro Costa y mitad de Sebastián Giovini.

Pero si el escaso poder de fuego es una clara señal de que el proceso no funciona, la poca generación de juego confirma todo. En cuatro fechas, San Martín no llegó a generar 10 situaciones para convertir. Ayer en Junín, al igual que contra Atlético de Rafaela y que contra el “Dragón”, se acercó al área rival en el complemento.

Cerca del minuto 60, Ricardo Noir ingresó al área e intentó buscarlo a Costa, en la primera aproximación “santa” sobre el arco de Manuel Vicentini. Esta oportunidad y otro remate forzado de “Tito” que el “1” mandó al córner fueron las únicas dos oportunidades de festejo que tuvo el equipo.

Otro punto clave en esta difícil situación es que sus rivales lo complican siempre y mucho. Si bien el tanto de Jonathan Torres (que definió el duelo) llegó a los 22 minutos de juego, hasta ese momento lo de Sarmiento era un monólogo. Atacaba, penetraba y estaba punto de herir a una defensa improvisada que no se encontraba a sí mismo.

San Martín no ataca ni defiende bien. Sufre cada duelo y a eso nadie puede refutarlo. Tigre, Defensores, la “Crema” y ayer el “Verde” lo pusieron contra las cuerdas cuando se lo propusieron.

“Al equipo le está faltando rodaje”, explicaron en más de una oportunidad Favio Orsi y Sergio Gómez, quienes sufren como pocos este presente lleno de incertidumbre. Ayer, los dos explotaron producto de la impotencia y se fueron expulsados.

A los entrenadores también les cortaron el sueño. Estaban cerca de llegar a Primera, su máximo anhelo y hoy no logran encarrilar un equipo que anda a los tumbos.

En Bolívar y Pellegrini apostaron todo por el TAS y relegaron la preparación a un segundo plano, confiados en que iban a recibir un guiño en el máximo tribunal. Pero el tiempo que dio de ventaja en la preparación (todos los equipos de la categoría retomaron los entrenamientos el 3 de septiembre, mientras que el “Santo” lo hizo el 25) aún les sigue pasando factura. A sus jugadores se los nota faltos de fútbol, algo más duros y lentos que sus rivales. Ayer, una vez más, durante gran parte del juego San Martín corrió de atrás a Sarmiento.

¿Cómo sale de esta situación? ¿Debe cambiar piezas, esquemas y nombres? Eso sólo lo saben los entrenadores, quienes dieron sobradas muestras de que saben armar buenos equipos. Pero el primer punto debe ser la autocrítica puertas adentro.

Con el primer ascenso casi perdido (pese a que exista una mínima chance matemática de llegar al duelo decisivo), el “Santo” debe aprovechar los últimos tres juegos de la fase campeonato para comenzar a preparar el equipo de cara a los playoffs.

Debe aspirar a encontrar el nivel físico y la identidad necesaria para poder aspirar a luchar por el segundo boleto. Sino, lograrlo será una quimera.

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