La geometría y los colores básicos para la revolución - LA GACETA Tucumán

La geometría y los colores básicos para la revolución

Los talleres vjutemas, que unieron el arte, diseño y artesanía fueron creados un siglo atrás.

13 Dic 2020 Por Jorge Figueroa

“Los carteles eran libros que salían de su estructura, los carteles eran una rebelión de los libros que se soltaron y fueron a la calles.”

Maiakovsky

“Todo (está) en la naturaleza según la esfera, el cono y el cilindro. Hay que aprender a pintar sobre la base de estas figuras simples; después, se podrá hacer todo lo que se quiera.”

Cézanne

Hace poco más de un año escribía en este espacio que en la Bauhaus nacieron las bases normativas y los fundamentos académicos del diseño industrial y el gráfico; que lo fundamental fue que la escuela alemana planteó una noción distinta que impugnaba la división tajante de arte, diseño y artesanía.

Podrán estudiarse así, como disciplinas diferentes en las instituciones académicas, y hasta en nuestros días; podrán, pero la realidad será más rica que los estudios.

La Bauhaus, no obstante, no puede entenderse sino en un contexto internacional: en lo que estaba ocurriendo en Europa, principalmente.

Los famosos talleres soviéticos denominados Vjutemas fueron creados hace 100 años, en estas próximas semanas, y no pueden obviarse en todo este proceso: hubo maestros compartidos y líneas de trabajo similares; aunque la carga ideológica no era igual. Algunos años atrás Piet Mondrian lograba reducir un árbol a una imagen mínima.

¿Podría pensarse gran parte del arte y la arquitectura contemporánea en este tiempo, tan preocupado por el presente, como dice Boris Groys, sin estas escuelas?

¿Podía la naturaleza y la propia figura humana comprenderse en figuras geométricas? ¿No era acaso una esfera la cabeza humana o un cilindro el tronco de un árbol? El cono se convirtió en un mensaje (un verdadero vocero) y el triángulo en una estructura compositiva siempre actual.

Hay que saberlo (1): en la segunda década del siglo XX la geometría invade el arte, pero no se trata de una expresión que se propone tomar distancia de la vida, de la realidad; por el contrario, accede a estas a través de estas formas; persigue atrapar la realidad entre líneas y planos, puntos y rectángulos; figuras planas y figuras sólidas. Las diagonales, sobre todo.

Hay que saberlo (2): las figuras geométricas, hoy pueden parecernos abstractas, poco identificables, intranquilas en nuestra percepción. Pero para los artistas de comienzos del siglo pasado, eran simples, sencillas, directas, aptas para transmitir. Y hasta una revolución, qué menos. (Claude Levi Strauss recordará la teoría clásica que se remonta a Platón, quien defendía que las ideas del círculo, triángulo y línea, eran ideas perfectas, innatas en la mente).

Los Vjutemas tuvieron tanta o más importancia que la escuela de la Bauhaus, pero no fueron difundidos como tales, sino a través de sus artistas, de algunas obras que fueron emblemáticas, como el Monumento a la Tercera Internacional de Vladimir Tatlin. Kandinsky, Malevich, Marc Chagall, El Lissitzky, Goncharova, Stepanova y Rodchenko son algunos de los nombres que figuran en todos los libros de historia; incluso al primero se lo reconoce como el creador de la abstracción.

El constructivismo y el suprematismo fueron la base de esos talleres con artistas como Alexander Rodchenko y Malevich, pero igualmente, estuvieron presentes en la ciudad de Weimar (Alemania); Vasili Kandinsky enseñaba en uno y otro lugar.

Insisto en que son tiempos en que el diseño y el arte, la arquitectura y el mobiliario y hasta la misma indumentaria se debatían a modo de manifiestos. Por supuesto, ya se había criminalizado el ornamento (Adolfo Loos).

1.- Primer interrogante: al referirse a la Bauhaus, al neoplasticismo y los talleres rusos se los caracteriza por lo general como abstractos (no figurativos). Pero si estamos acostumbrados a intranquilizarnos con las imágenes que no entendemos, ¿cómo, éstas, podrían ser útiles para las grandes masas o para la agitación y propaganda de una revolución?

2.- Hipótesis de respuesta: Paul Cézanne opinaba que “todo objeto se puede reducir a figuras geométricas simples, cubos, pirámides, conos...” En otras palabras: son formas abstractas y geométricas, pero simples, sencillas, accesibles a su percepción. (Nota: En muchos talleres oficiales aún hoy se enseña a dibujar el cuerpo humano a partir de estas figuras geométricas).

Los vjutemas fueron creados por el gobierno bolchevique en noviembre de 1920 y puestos en ejecución en febrero de 1921.

El decreto que lleva la firma de Vladimir Lenin, podría pensarse por un lado, para “preparar maestros artistas de las más altas cualificaciones para la industria, constructores y administradores de la educación técnico-profesional”, como se indica en su texto. Pero también como un cambio de estrategia en relación a la Proletkult, ese movimiento previo construido por una multitud de pintores, poetas y escultores, que escapaba al pensamiento del gobierno y convulsionó con sus teorías desde meses antes de la revolución de 1917. En el primer caso, la orientación se dirigía a colaborar en la NEP (la nueva política económica que pondrá en el centro del debate la adopción de un capitalismo de estado, o algo así).

ATRAPAR LA REALIDAD ENTRE LÍNEAS Y PLANOS. La geometría y los colores básicos de la revolución.

1.- Segundo interrogante: Cuando advino la revolución arrastró todo y se llevó puesto valores, símbolos, leyes, costumbres, además de la propia burguesía y los restos del zarismo. ¿Pero qué pasó con la tradición? El Proletkult propuso un arte de vanguardia, un ‘arte proletario’, pero los máximos dirigentes como Lenin y Trotsky, no deseaban renegar de la tradición y, aunque sea con beneficio de inventario, sí aceptar su legado.

2.- Hipótesis de respuesta: Como a todos los mortales el peso de tradición ha sido decisivo en la conciencia y en el programa marxista. Al hablar de arte, Marx y Engels no pueden abandoner su admiración por los griegos. El razonamiento es similar respecto a la teoría en general: el que escribe El Capital no puede abandonar la economía política de Adam Smith. Los obreros no pueden, no deben renegar de las conquistas del capitalismo, la industria, la tecnología y la ciencia.

Los vjutemas organizaron la enseñanza oficial, en principio; y el Proletkult quedó desplazado. Pero los talleres integraban el Estado, no eran independientes. Su estructura se basaba en un curso básico común para todas las especialidades, con una preparación genérica sobre formas plásticas, cromatismo, composición, volumen. Luego se ascendía a una especialización en departamentos específicos: facultad de arte, departamento de metalurgia y madera, talleres de arquitectura, textil. Partiendo de unas enseñanzas principalmente prácticas, interdisciplinares, y con una base teórica fundamentada en el constructivismo y racionalismo, estuvo integrado por alrededor de 100 docentes y unos 2500 estudiantes.

(Al poco más de un par de meses de su creación, el 25 de febrero de 1921, Lenin visitó los talleres y habló con los estudiantes, en especial con la hija de Inessa Armand. Se retiró un poco molesto. Después de la discusión dijo, “Bien, los gustos difieren” y “Yo soy un hombre viejo”).

Los talleres emprendieron “cosas útiles”: el llamado agit-prop (agitación y propaganda) proliferó: decenas de miles de afiches convocaron a los obreros a la lectura, a la realización de actividades creativas y recreativas, al respaldo a la revolución, en definitiva. La tipografía fue adoptada como un aporte a los sentidos de un texto; la textura y su construcción. Escenarios de teatro, edificios, ropa, muebles, electrodomésticos.

Arte y diseño. Pero igualmente los colores puros; sin problemas, se prestó mucha atención al estudio de los materiales y sus cualidades.

Y a su composición: el dominio de los fotomontajes, en un territorio en el que avanzaba Sergei Eisenstein, considerado como el inventor del montaje en el cine.

Fotomontajes y collages

En la Exposición de Artes Decorativas de 1925 en París, la muestra El Club Obrero exhibió a Europa lo que ocurría en Rusia en el arte.

El collage que había incorporado Picasso en el cubismo fue más que una herramienta: una técnica a mano para la construcción de las formas, de las ideas. Carteles, letreros, paquetes, columnas publicitarias y señales luminosas adornaron todo Moscú gracias a esta asociación de artistas.

Para Gustav Klutsis el elemento ideológico y el elemento político eran esenciales en el fotomontaje. Su definición lo deja bastante claro: “No es la solo composición expresiva de la fotografía, el fotomontaje incluye siempre un lema político, color y elementos gráficos”. Klutsis reivindicaba “La Ciudad Dinámica” como primer fotomontaje. En 1920, para celebrar el cumpleaños de Lenin y la presentación de su Plan para la Electrificación en el VIII Congreso de Soviets, Klutsis hizo uso del fotomontaje para el diseño de dos carteles de contenido específicamente propagandístico. Sus composiciones partieron desde círculos concéntricos, composiciones diagonales y en una última etapa, composiciones simétricas. El rojo, negro y blanco no podían estar ausentes en quien se había graduado en los talleres.

Los vjutemas crearon un arte no solo para la agitación y la propaganda, pensado en sí, sino también objetos útiles, funcionales; allí están las mesas diseñadas por el mismo Rodchenko, por ejemplo, que estaban equipadas con partes mecánicas movibles, estandarizadas y multifuncionales. El mobiliario y equipamiento construidos exploraron nuevos materiales industriales tales como el tubo de acero y la madera contrachapada. El constructivismo ruso y los talleres, el suprematismo y los cuadrados negro o blanco tienen tanta vigencia en el arte contemporáneo, que, a pura dislocación, el deconstructivismo arquitectónico investigó y llevó a los grandes museos y edificios la asimetría de la geometría, como Frank Gehry o Zaha Hadid; Peter Eisenman presentó un proyecto con Jaques Derrida para el Parc de la Villette.

La experiencia no duró más de 10 años. El “realismo socialista” impuesto por el stalinismo terminó en los 30 con toda libertad en al arte y desarmó las organizaciones de los artistas. Había que vestir nuevos “santos” y erigir en imponentes monumentos los líderes, colaborando en el culto a la personalidad.

Pero la experiencia no fue ni débil ni tibia. De otra forma, las líneas y triángulos, o los conos no continuarían proliferando en las grandes ciudades, como una comunicación apta, directa.

Parece una paradoja de la historia, pero en ciertos momentos la geometría transmite más emociones que la misma figuración.

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Jorge Figueroa – Periodista, doctor en Artes.

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