Caso María Ávila: “ella no se tiró, menos estando su hijo presente” - LA GACETA Tucumán

Caso María Ávila: “ella no se tiró, menos estando su hijo presente”

Una amiga de la joven, quien murió en 2018 al caer de un balcón, contó cómo era su relación con el acusado de femicidio. Una ex pareja de Gabriel Pérez Soto dijo que no era violento.

27 Nov 2020 Por Santiago Re

“Ella no se tiró, no se mató. Lo sé porque la conocía y sé que ella no lo hubiera hecho, menos estando su hijo presente. Después de que inició su relación con Pérez Soto ella cambió considerablemente. Ya no era una joven alegre y tampoco salía. Nunca me dijo que no tuviera ganas de vivir, ella amaba a su bebé”, explicó Agustina Monje. La joven fue la última testigo en declarar sobre lo que sabía de la relación entre María Cristina Ávila (23), quien murió al caer de un cuarto piso, y Gabriel Hernán Pérez Soto, a quien se acusa de haberla empujado desde el balcón.

El hecho ocurrió el 9 de abril de 2018 en un departamento de Congreso al 800, en la capital. La víctima y el acusado habían peleado esa mañana, la autopsia reveló que la chica tenía lesiones previas al golpe de la caída, mientras que el joven, tenía rasguños en el rostro, los brazos y el pecho. Por este hecho Pérez Soto está siendo juzgado por femicidio.

VÍCTIMA. María Cristina Ávila tenía lesiones previas a la caída que le causó la muerte.

La familia Ávila además acusa a Pérez Soto de haber contagiado a María Cristina de HIV de forma intencionada, para dañarla y retenerla. Aseguran que la joven descubrió que tenía la enfermedad el día en que nació su hijo Airam, quien también la padece.

“Sabía que la golpeaban desde el año 2017. Yo le decía que lo deje, pero ella no me escuchaba. La última vez que la vi fue el 24 de febrero y tenía un dedo lesionado, ese día me dijo que no quería estar más con él. Sabía que no estaba bien. Ya me lo había hecho saber el 31 de diciembre anterior cuando pasó Año Nuevo con mi familia porque se había peleado con él y no estaba bien con sus seres queridos”, detalló Monje en su relato frente al tribunal integrado por: Eduardo Romero Lascano, Fernanda Bahler y Stella Maris Arce.

La testigo señaló que siempre le observó hematomas en las piernas y en los brazos a la víctima. Según lo que ella le contaba, se las producía su pareja a golpes. “Nunca le vi otro tipo de heridas”, diferenció.

“Él me hacía sentir incómodo, no me tragaba porque no teníamos ninguna relación. No le gustaba que tuviera amigos. María Cristina no era una chica agresiva”, aseguró.

ACUSADO DE FEMICIDIO. Gabriel Pérez Soto ya tenía denuncias por violencia de género.

Pérez Soto había sido denunciado en la comisaría 2a por violencia de género, según contó Amanda del Valle Mancilla, la madre de la víctima.

“Conmigo nunca fue violento”

La ex novia del acusado se presentó en la audiencia y declaró que ella no conoció el perfil violento que los denunciantes le atribuyen al imputado.

“Estuve de novia con él entre los 18 y los 20 años. Nos conocimos en Central Córdoba, donde yo hacía patinaje artístico y él jugaba al basquet. En el tiempo que estuve con él nunca sufrí violencia, ni que me levantara el tono si quiera. A la relación la terminamos bien, de hecho yo quedé de amiga de una de sus hermanas”, aseguró Priscila Hayward, de 25 años.

La joven distinguió que no podía hablar sobre si existió violencia o no en la relación entre Pérez Soto y Ávila, pero si indicó que la víctima le hacía escenas de celos al basquetbolista y dio a entender que ella también sufrió eso. “Dejé de frecuentar a la hermana de Gabriel porque ella después le hacía problemas a él. Una vez en el súper del barrio nos cruzamos los tres y ella se enojó porque yo los saludé”, contó.

Celos y discusiones

Los celos fueron un elemento nombrado por la mayoría de los testigos, quienes, según quien fuera el declarante, le atribuían esa característica a la víctima o al acusado. Vecinos de Ávila, por ejemplo, dijeron que Pérez Soto la buscaba en moto de su casa y que luego discutían en la vereda hasta que la joven lloraba. En el medio existía una orden de prohibición a acercarse (producto de una de las denuncias de María Cristina), nuevamente, según quién fuera el testigo, decían que la medida no se cumplía por decisión del denunciado o de la denunciante.

Miembros de ambas familias también declararon. Amanda del Valle Mancilla y su hija Amanda Ávila contaron que María Cristina sufría agresiones físicas y que ellas le advertían que terminara de una vez por todas con esa relación, pero nunca lograron que eso pasara. “El día en que llegó con un dedo roto a casa prometió que ya no lo vería más, pero el venía a buscarla a mi casa y ella no cumplió”, recordó Mancilla, que dijo que para entonces Pérez Soto ya no era recibido en su casa. “Si mi hermana era violenta como ellos (los Pérez Soto) dicen, ¿por qué nunca vinieron a plantearnos que la relación tenía que terminarse? Nosotros sí fuimos a plantearles eso a ellos y su familia no nos apoyó, ellos tienen naturalizada la conducta violenta de él”, subrayó Amanda Ávila conteniendo el llanto.

Natalia Pérez Soto, quien alquilaba el inmueble donde ocurrieron los hechos, sostuvo que cuando la víctima iba a su casa peleaba con su hermano y hasta llegó a romperle algunos platos. Por ello, dijo, no le permitió volver más; sin embargo la joven seguía yendo y se quedaba en la puerta con su bebé. “Al final la tenía que dejar pasar por miedo a que le pasara algo en la calle... En al menos una ocasión ella amenazó a mi hermano con saltar del balcón”, dijo ante el jurado. El acusado, por su parte, declaró por escrito negando haber cometido el crimen y dando su versión de los hechos. Según dijo, tras una discusión, Ávila saltó al abismo. El debate continuará hoy.

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