La profecía santiagueña: "no llores, vas a ser el mejor 10 del mundo" - LA GACETA Tucumán

La profecía santiagueña: "no llores, vas a ser el mejor 10 del mundo"

Maradona era un niño y su equipo acababa de perder la semifinal de los Juegos Evita. Se largó a llorar y el DT del rival se acercó para consolarlo con esas palabras.

25 Nov 2020
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DE NIÑO. Maradona, cuando era un "cebollita".

"Con Los Cebollitas perdimos la final del Campeonato Nacional en Córdoba. Nos ganó un equipo de Pinto, Santiago del Estero, dirigido por Elías Ganem. Su hijo, César, me vio tan amargado, que me dijo: 'no llorés, hermano, si vos vas a ser el mejor jugador del mundo'", narró Diego Armando Maradona en su libro "Yo soy el Diego de la gente".

Fue una semifinal de los Juegos Nacionales Evita de 1973 entre Los Cebollitas y el equipo santiagueño Social Pinto. La derrota de ese día marcó el final de 200 partidos invictos del equipo de Diego.

"Terminábamos de jugar la semifinal en Embalse, Córdoba, y con otro compañero vimos a un chiquito llorando a la orilla de la cancha, sabíamos que era Diego y fuimos a darle un abrazo y un beso. Él era tan bueno que me salió decirle vas a ser el mejor 10 del mundo", contó hoy a la agencia Télam César Ganem, consultado por el deceso del ídolo.

"Hoy es un día muy triste. Los argentinos no tuvimos dimensión de lo que Diego es, para mí sin dudas fue nuestra escarapela ante el mundo", destacó.

Y prefirió recordarlo en sus tiempos de futbolista: "tenía una personalidad avasallante, era difícil, pero como amigo o compañero era muy bueno".

Los días de estadía de Maradona en Santiago del Estero fueron divertidos, recordó Ganem, al indicar que "estaban todos en la casa de mi familia, había un salón grande con colchones para todos y había una habitación en donde dormía mi abuela; y en un momento, ellos salieron, cerraron el candado y me la dejaron encerrada a la vieja".

"Tenía esas cosas Diego, esa chispa que lo hacía increíblemente humano y especial", rememoró.

"La última vez que lo vi fue en Tucumán cuando él estaba jugando en Argentinos, le mandé un mensajito con un mozo en un hotel y a los 15 minutos yo estaba en su habitación charlando, me preguntaba si necesitaba entradas y le dije que ya habíamos sacado. Fue muy lindo", relató.

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