Cocina “eco”: productos que suman al cuidado ambiental - LA GACETA Tucumán

Cocina “eco”: productos que suman al cuidado ambiental

Te presentamos algunas alternativas para modificar la rutina de desechos que generás en la cocina. Conocé sobre los envoltorios ecológicos de alimentos, sus beneficios en comparación a los envases plásticos y cómo hacerlos en casa.

22 Nov 2020 Por Guadalupe Norte
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Fotos: Melina Ávila y Ana Ávila.

La naturaleza ya no está herida, sino que agoniza. Los cambios nocivos (en la calidad del agua, el suelo y el clima) están a la vista y nos obligan a replantear el esquema de consumo que llevamos en nuestra vida cotidiana.

Lo esencial para equilibrar la balanza de daños es desplastificar nuestros hábitos. Y, en este punto, una de las opciones zero waste (basura cero) que adquirió protagonismo en los últimos meses fueron los envoltorios ecológicos.

“Se trata de telas de algodón reutilizables y antibacterianas que reemplazan el papel film, los tuppers o los recipientes descartables. Son elaborados con cera de abejas, resina y aceite, y la idea es usarlos para envolver comida”, explica Luz María Rojas Antelo, quien tiene un emprendimiento artesanal referido al tema.

Conocidas también como bee’s wrap, estas telas biodegradables permiten conservar panes, quesos, ensaladas, frutas, verduras y hasta hierbas. “Son muy maleables, así que se adaptan a cualquier superficie. También podés armarlos a modo de bolsitas para transportar snacks o cereales. Lo único a evitar son las carnes y los huevos crudos”, agrega la usuaria de @mamma_terra.

Otra opción es llevar los envoltorios al freezer, con la advertencia de descongelar -luego- a temperatura ambiente para no romper la resina cristalizada.

Además, se complementan a la perfección con la cosmética naturista. Para los que prefieren el jabón, champú y acondicionador sólido la propuesta evita que los elementos de higiene se contaminen (por ejemplo, en una valija o un neceser).

“Al cambiar el ingrediente apícola por cera de soja los paños se transforman en una opción apta para veganos. Según los cuidados que tengamos nos pueden durar hasta un año. Y, al finalizar su ciclo, son compostables. Basta con cortar la tela y enterrar los trozos en nuestra huerta o jardín”, detalla Rojas Antelo.

Todo sea por eliminar la basura innecesaria. ¿Te imaginás cuanto influye en la huella de carbono? En números: una caja de papel film tarda 465 años en degradarse y los envoltorios que recibimos en las verdulerías alrededor de un siglo.

Cuidados mínimos

Las manchas de salsas, jugos o líquidos indescifrables que pueden aparecer en los bee’s wraps se solucionan con agua fría y un poco de jabón neutro o detergente (siempre con cariño y sin frotar demasiado).

Para secarlos, podemos colocar los envoltorios en la soga o quitar su excedente de agua con un repasador. Por último, lo mejor es guardarlos lejos del horno porque el calor disminuye su calidad y resistencia.

Huellas y costumbres

Aunque algunos consideren que implica el doble de esfuerzo, satisfacer nuestras necesidades -a la vez que abogamos por una “conciencia verde”- es bastante fácil. El secreto está en cambiar el método o los recursos en juego.

“La alerta mundial de contaminación hizo que el mercado de los productos eco-friendly cumpla con la frase 'cada granito de arena cuenta'. En la cocina son tendencia los utensilios de bambú. Y hay marcas nacionales que elaboran cucharas, espátulas y cubiertos con remanentes de la poda de árboles (entre ellos el olivo, el algarrobo o el caldén). Otro must son las esponjas vegetales o de yute”, explica Paula Ledesma, creadora de una marca de cuencos y sorbetes reciclables.

El bon voyage funciona por igual para los productos de limpieza. La onda de los detergentes sin químicos y hechos a mano permitió aligerar la cantidad de envases que se tiran (reemplazándolos por recipientes de vidrio).

Algo similar ocurre con la separación de los residuos y el armado de los ladrillos ecológicos. “Lo importante es deshacernos de los plásticos de un solo uso. Ahora hay incluso rollos de servilletas reutilizables. La presentación es idéntica a los de papel. Cuando el rollo se acaba debemos lavarlo, secarlo y volvemos a arrancar”, acota Rojas Antelo.

En la práctica, la emprendedora afirma que existe cierta reversión al pasado. “La movida de cuidado ambiental recién empieza en Tucumán, pero es algo que debemos adoptar tarde o temprano. Es interesante señalar que nuestras abuelas ya pensaban en ecología sin saberlo -reflexiona divertida-. Con tanto daño, estamos buscando recuperar el uso de las bolsas de tela o las compras en forrajerías y despensas por granel”.

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