Hallazgo histórico: en la Luna abunda el agua, pero no hay ni una gota para beber

El agua lunar está atrapada dentro de granos de mineral de la superficie de nuestro satélite. Confirmación inequívoca.

27 Oct 2020
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YA NO HAY DUDAS. De acuerdo con la observación, hay certeza de que lo hallado son moléculas de agua.

No se trata de las masas de agua líquida características de la Tierra. No hay océanos ni mares ni ríos. Sin embargo, el agua lunar es más común de lo que se pensaba, ya que hay moléculas atrapadas dentro de granos de mineral en la superficie y posiblemente hay placas de hielo en su lado oscuro.

Si bien investigaciones llevadas a cabo hace 11 años ya indicaban que el agua en pequeñas cantidades era relativamente común en la Luna, un equipo de científicos ahora reporta la primera detección inequívoca de moléculas de agua en la superficie. Esto ha sido confirmado gracias al observatorio Sofia, de la NASA.

De acuerdo con la información proporcionada por la agencias Reuters y DPA, Sofia ha detectado moléculas de agua en el cráter Clavius, uno de los más grandes, e incluso visible desde la Tierra, ubicado en el hemisferio sur de la Luna.

Los datos de esta ubicación revelan agua en concentraciones de 100 a 412 partes por millón, aproximadamente equivalente a una botella de agua de un tercio de litro, atrapada en un metro cúbico de suelo esparcido por la superficie lunar.

Paul Hertz, titular de la División de Astrofísica de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, dijo: “Este descubrimiento desafía nuestra comprensión de la superficie lunar y plantea preguntas intrigantes sobre los recursos relevantes para la exploración del espacio profundo”.

Menos que en el Sahara

Para tener una idea de las cantidades de agua lunar, vale la comparación con el desierto del Sahara. Este tiene 100 veces la cantidad de agua que se detectó en el suelo lunar. A pesar de las pequeñas cantidades, el descubrimiento plantea nuevas preguntas sobre cómo se crea el agua y cómo persiste en la dura superficie lunar sin aire.

El agua es un recurso precioso en el espacio profundo y un ingrediente clave de la vida tal como la conocemos. Queda por determinar si el agua que se encontró es fácilmente accesible para su uso como recurso, lo que será objetivo principal del Programa Artemisa, con el cual la NASA planea el regreso a la Luna y que incluirá, además, la primera mujer en llegar a nuestro satélite natural.

Los resultados de Sofia se basan en años de investigaciones previas que examinan la presencia de agua en la Luna.

Cuando los astronautas del Apolo regresaron por primera vez de la Luna en 1969, se pensó que estaba completamente seca.

Misiones orbitales y de impacto durante los últimos 20 años confirmaron hielo en cráteres permanentemente sombreados alrededor de los polos de la Luna. Mientras tanto, varias naves espaciales encontraron evidencia de hidratación en lugares más soleados. Sin embargo, esas misiones no pudieron distinguir definitivamente la forma en que estaba presente, ya sea H2O u OH.

“Antes de las observaciones de Sofia, sabíamos que había algún tipo de hidratación. Pero no sabíamos cuántas, si es que había algunas, eran en realidad moléculas de agua, como bebemos todos los días, o algo más como un limpiador de desagües”, explicó la científica Casey Honniball.

El observatorio

Sofia es un avión Boeing 747 SP que fue modificado. Eestá equipado con un telescopio de 2,5 metros de diámetro, con el que se obtiene una vista más clara del universo infrarrojo. Vuela a más de 13.000 metros de altura. Por estas características permitió una nueva forma de mirar la Luna.

Usando su cámara infrarroja. Sofia pudo captar la longitud de onda específica única de las moléculas de agua, a 6,1 micrones, y descubrió una concentración relativamente sorprendente en el soleado cráter Clavius.

“Atrapada”

“Sin una atmósfera espesa, el agua en la superficie lunar iluminada por el sol debería perderse en el espacio. Sin embargo, de alguna manera lo estamos viendo. Algo está generando el agua y algo debe estar atrapándola allí”, agregó Honniball.

Varias fuerzas podrían estar en juego en la entrega o creación de esta agua. Los micrometeoritos que caen sobre la superficie lunar, transportando pequeñas cantidades de agua, podrían depositar el agua en la superficie lunar tras el impacto. Otra posibilidad es que podría haber un proceso de dos pasos mediante el cual el viento solar del Sol entrega hidrógeno a la superficie lunar y provoca una reacción química con los minerales que contienen oxígeno en el suelo para crear hidroxilo.

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