El trabajo del hombre

Por Inés Páez de la Torre. Psicóloga.

27 Sep 2020
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Lo señala el Kamasutra: todo lo que un hombre hace para dar goce a una mujer constituye “el trabajo del hombre”. Sus detalles están descriptos minuciosamente a lo largo de todo el antiguo texto sobre el erotismo.

Pero uno de sus capítulos hace referencia a “las mujeres que hacen el papel del hombre”. Estas excepciones ocurren cuando una mujer “ve a su amante fatigado por una unión muy duradera, sin que él haya saciado su deseo”. Ahí es cuando debe, con su consentimiento, “volverle de espaldas y ayudarle desempeñando su papel”. También puede hacerlo para simplemente “satisfacer la curiosidad del hombre” o en virtud de “su propio deseo de novedad”.

Vatsyayana plantea que hay dos maneras de hacerlo. Una es cuando la mujer, durante el coito, “da la vuelta en redondo y monta sobre su amante, de manera que continúe la acción sin interrumpir el placer”. La otra es que haga el papel del hombre desde el principio: “Entonces, con su cabellera desnudada, ornada de flores, sonriente y jadeante a la vez, apoyará sus senos sobre el pecho de su amante y, bajando frecuentemente la cabeza, le devolverá lo que él le hacía antes: sus golpes, sus invectivas”. Es como si le dijera: “Tú me has derribado, me has molido; ahora yo te derribo y te muelo”.

Tenazas y trompo

La mujer que toma esta iniciativa que le corresponde al hombre, debe sumarle tres operaciones que le son propias, a saber:

1-Cuando la mujer tiene el lingam en su yoni, lo atrae, lo estrecha y lo guarda así largo tiempo, es lo que se llama “el par de tenazas”.

2-Cuando, durante el coito, da la vuelta en redondo como una rueda, se llama a eso “el trompo”… algo que se aprende sólo con la práctica.

3-Y finalmente cuando el hombre alza la parte media de su cuerpo y la mujer gira en redondo sobre la parte media de ella, es lo que se llama “el columpio”.

El sabio hindú termina el capítulo con una reflexión: “Por reservada que sea una mujer, y por bien oculto que guarde lo que siente, siempre, cuando monta sobre un hombre, traiciona todo su amor y toda su pasión. La actitud de la hembra debe dar a conocer al varón sus disposiciones y la manera de que quiere que se goce de ella”.

Y aclara que la mujer que se halla en su menstruación, la que recientemente ha cohabitado y la embarazada, no deben desempeñar el papel del hombre.

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