Metabolismo: las diferencias entre ansiedad y depresión

Se ha demostrado que ambas afecciones presentan diferentes asociaciones químicas.

16 Sep 2020
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HALLAZGO. Las personas deprimidas tienen niveles altos de triglicéridos.

La ansiedad y la depresión a menudo están vinculadas y se supone que están estrechamente relacionadas, pero ahora una investigación, presentada en el Congreso del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, ha demostrado por primera vez que la depresión y la ansiedad tienen diferentes asociaciones bioquímicas con la inflamación y el metabolismo de los lípidos (grasas), según informa la agencia de noticias Europa Press.

Esto indica que es posible tener tratamientos diferentes y más específicos para la ansiedad y la depresión, que comparten varios síntomas, tienen factores de riesgo comunes y, a menudo, se tratan con los mismos medicamentos.

Más del 50% de los pacientes con depresión (trastorno depresivo mayor) también tienen antecedentes de ansiedad. Sin embargo, los psiquiatras los clasifican como trastornos diferentes, aunque hasta ahora ha sido difícil identificar evidencia bioquímica para ello.

El estudio estuvo a cargo de científicos del Estudio de Ansiedad y Depresión de los Países Bajos. “Tenemos dos hallazgos principales -explicó Hilde de Kluiver, de la Universidad de Amsterdam-. Primero, el grupo deprimido mostró evidencia de mayor inflamación, lo que no se observó en el grupo ansioso. Segundo, el grupo deprimido tenía cantidades y tipos muy diferentes de lípidos en la sangre”.

“Las personas deprimidas tenían niveles altos de triglicéridos, pero niveles más bajos de ácidos grasos omega 3. Por el contrario, los que sufrían de ansiedad tenían una composición de lípidos muy similar a la del grupo de control saludable”, agregó.

Asociaciones

En los últimos años, la depresión se ha asociado con alteraciones en el sistema inmunológico y el metabolismo del cuerpo, y los investigadores anteriores han demostrado que las personas deprimidas tienden a tener marcadores bioquímicos diferentes a los de las personas sanas.

Sin embargo, no se ha realizado un análisis de este tipo de un conjunto tan amplio de marcadores para la ansiedad. Este trabajo muestra, por primera vez, que el sistema inmunológico y el metabolismo de los lípidos cambian en las personas deprimidas pero no en las ansiosas.

Los investigadores esperan que estos hallazgos conduzcan a mejores tratamientos. “Nuestro grupo ahora planea probar si las personas deprimidas con inflamación alterada podrían responder al tratamiento con medicamentos antiinflamatorios”, apunta Hilde de Kluiver.

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