Mikaela Añasco tiene 28 años y busca a sus padres biológicos

La joven nació en 1992 en la casa de una partera, cerca de la Quinta Agronómica.

04 Jul 2020

Nació el 18 de enero 1992. Lo poco que sabe es que nació en la casa de una partera, que vive en la zona de la quinta agronómica. Pero no sabe nada más de su madre biológica. Hoy en día, con 28 años, Mikaela Añasco busca su familia biológica. 

"Mi familia adoptiva nunca me ocultó mi situación; al contrario, desde siempre me dijeron que yo era adoptada", cuenta Mikaela a LAGACETA.com. 

Cuando Mikaela tenía tres años falleció Graciela Domínguez, su madre adoptiva. Al año siguiente, su padre adoptivo se fue de la casa para siempre y sin decir adónde. De manera que a partir de ese momento, su abuela Olga Melhem Domínguez se ocupó de la crianza de Mikaela.

En 2016, cuando estudiaba Ciencias de la Comunicación en la UNT, Mikaela empezó a plantearse la posibilidad de indagar un poco más sobre sus padres biológicos. La única persona que tenía a mano era su abuela Olga. En aquel momento, la mujer fue internada por una grave enfermedad; sin embargo, le ayudó con los pocos datos que tenía a mano. Le habló de la partera, pero le dijo que no sabía quién era su verdadera madre.

Recuerdos de su familia adoptiva.

"Mi abuela se puso a disposición mía para ayudarme a buscar a mis padres -dice Mikaela-; ella me prometió salir a buscar información cuando dejara de estar internada, pero falleció ese mismo año", expplica.

Luego Mikaela intentó contactar a su padre adoptivo. Logró ubicarlo en Buenos Aires, donde fue recibida por dos meses que volvió a compartir con él. "Estaba un poco enfermo, pero también me dio los mismos datos que tenía mi abuela -relata Mikaela-. Mi padre adoptivo se enfermó gravemente en noviembre de 2019 y murió en abril de este año", detalla.

El hombre tenía tan pocos datos como el resto de la familia. Entusiasmada por obtener más información, la joven decidió abrir cuentas personales en las redes sociales y publicar su historia para tratar de conseguir información.

"Me sorprendió la cantidad de mensajes que he recibido, de apoyo y de aliento para seguir la búsqueda -remarca-; fue enorme la repercusión y mucha gente me ayudó a compartir en las redes sociales. Al principio tenía miedo de lo que me pueda generar emocionalmente, pero me ha fortalecido poder contarlo y saber que hay otras personas que están pasando lo mismo", advierte.

Ya no están su madre adoptiva, su abuela adoptiva, ni su padre adoptivo. Mikaela sabe que en aquellos años era una práctica común que haya partos y que se dieran los niños en adopción por fuera del sistema legal. Por eso ella prefiere mantener en reserva la identidad de la partera.

Mikaela, en su infancia.

"Me parece que la clave está en que alguien pueda preguntarse si vivió algo así y yo pueda ser yo la hija que ha tenido en 1992 -afirma Mikaela-. Para mí es una sensación rara no poder saber mi identidad biológica: tengo mi identidad forjada por mi familia adoptiva, pero es como si faltase una pata a todo eso, por eso estoy buscando -remarca-. Mi objetivo es poder saber de dónde vengo, no tengo otro interés más que tener el conocimiento de quiénes fueron mis progenitores y poder cerrar esa parte de mi historia o abrirla, pero quiero tener esa otra cara de mi familia", insiste.

Si alguien puede aportar información, Mikaela espera datos en estas vías de contacto.

mikala.anasco (Instagram)

Mikaela Añasco (Facebook)

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