Una clase con Wayne Barnes, el mejor

Eegido árbitro del año en 2019, compartió sus experiencias con jueces locales.

26 Jun 2020
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EN ESCENA. Barnes fue uno de los jueces en acción en el Mundial de Japón.

Una de las grandes revelaciones de la cuarentena fue la de tomar consciencia de que la proximidad física es importante, mas no indispensable para establecer una comunicación cercana. La videoconferencia, antes una herramienta excepcional, se ha convertido en un puente que posibilita conexiones otrora difíciles de pensar, como la de Wayne Barnes y los árbitros de la Unión de Rugby de Tucumán. El de Barnes es uno de esos apellidos de público conocimiento en el plano internacional del rugby, por tratarse de uno de los mejores de la actualidad. Por eso, la noticia de que iba a brindar una capacitación vía Zoom para Tucumán fue recibida primero con incredulidad y luego con gran entusiasmo.

Fernando Martoni, presidente de la Comisión de Árbitros de la URT, cuenta que “junto a la Secretaría Técnica dirigida por Maximiliano Cáceres Cano, se planificó una serie de charlas sobre situaciones puntuales de juego y diferentes áreas. Y pensamos que lo mejor era que a cada charla la brindara el mejor en ese tema particular. Por eso, para la de scrum, lo buscamos a Omar Hasán. Y para tackle/ruck, pensamos en Wayne Barnes”. La visita del juez inglés a la provincia en 2012 había dejado como saldo un vínculo de amistad con algunos colegas tucumanos, lo que fue clave no sólo para iniciar una serie de intercambios entre árbitros tucumanos e ingleses en los años posteriores, sino también para la charla del miércoles. “Le escribí con la propuesta, y aunque su agenda era muy complicada, aceptó. Es una motivación muy grande para los árbitros dentro de un año difícil, en el que no se puede hacer nada”, destaca Martoni.

Aunque la expectativa era enorme, los asistentes coinciden en señalar que se vio completamente satisfecha. “Dentro de las 44 charlas de capacitación que vamos teniendo en el año, esta fue una de las mejores. Wayne tiene una visión muy valiosa, su experiencia de cómo se prepara para un partido o cómo se comunica con los TMO sirve mucho para abrir la cabeza. Además, porque la idea es que en el futuro, se pueda implementar ese sistema en los partidos importantes del rugby local”, destaca Cáceres Cano.

Durante la charla, que duró poco más de una hora, Barnes abarcó momentos trascendentales de su carrera, comenzando por su elección en World Rugby como mejor árbitro del mundo en 2019, pasando por los recuerdos compartidos con los tucumanos, hasta llegar a un momento que considera determinante: el partido entre Francia y Nueva Zelanda, por cuartos de final del Mundial 2007, el primero en el que dirigió. Aquel día, los galos ganaron con un try en cuya gestación hubo un pase forward que él no advirtió. “Después de ese Mundial me propuse mejorar para evitar cometer esos errores; inicié un camino de aprendizaje”, destacó el inglés. “En la plaza principal de Christchurch pusieron una imagen mía y me declararon la tercera persona más odiada del país, después de Saddam Hussein y Osama Bin Laden. Y en el baño de un bar de Queenstown pusieron un mingitorio con mi cara, para orinarme”, contó Barnes, que respaldó su relato con imágenes.

La charla tuvo como traductor al árbitro Julián Montenegro. “Cumplir esa función fue una linda experiencia. La charla fue muy buena, nos compartió cómo es su preparación previa a un partido y nos brindó tips muy útiles, que si bien él los trabaja desde el profesionalismo, nosotros podemos aplicarlos en nuestro ámbito. Además, se nota que es una persona muy humilde a pesar de la magnitud que tiene como árbitro. Así que la charla cumplió con todas las expectativas.

“Tuvo la simpleza de contar las cosas buenas y malas de su carrera, y de cómo superar estas últimas con trabajo, que es lo que tratamos de inculcar en nuestro referís. La idea es tratar de reactivar los intercambios que se venían haciendo con Inglaterra, aunque eso dependerá de la situación económica del país y de la Unión, cerró Martoni.


Privilegio

A pesar de no haber dirigido la final del Mundial de Japón (lo hizo el francés Jerome Garcés), el londinense Wayne Barnes (41 años) fue elegido por World Rugby como el mejor árbitro del mundo a fines de 2019.

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