Los amigos de Aiziczon exigían justicia y aportaban un dato clave para los investigadores

23 May 2020
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EN PLENA TAREA. Los peritos de la Policía analizaban el lugar donde encontró el cuerpo.

El crimen de Pablo Aiziczon generó conmoción en la provincia. El profesor de tenis era muy conocido en Yerba Buena y en la capital “Era una persona que se hacía querer. Simpático, muy solidario con sus afectos y que despertaba simpatía en todo aquel que lo conocían. No puedo creer lo que le pasó”, opinó Daniel Moeremans en una nota publicada a los pocos días de que se confirmara que el joven de 40 años había sido asesinado. LA GACETA había elaborado una producción especial para conocer los detalles de la vida de la víctima.

Las muestras de cariño hacia el deportistas no se demoraron. Sus alumnos más pequeños de la escuela de tenis que dirigía, firmaron pelotitas con emotivos mensajes. Los padres de los pequeños se sumaron al reclamo generalizado para que se hiciera justicia y para que el crimen no quedara impune.

“Estoy muy sorprendido por lo que pasó. Pablo nunca se metió en cosas raras, por eso la noticia de su muerte me conmocionó”, afirmó Gustavo Napadensky, primo de la víctima.

Según el testimonio de ese hombre, que quedó reflejado en nuestro diario, más que una relación familiar con el profesor de tenis; lo unía una gran amistad. “Con él y con Fernando éramos muy amigos. Desde hace 20 años que jugábamos juntos al tenis. Era una persona íntegra”, expresó.

Napadensky afirmó que Aiziczon era muy querido. “Siempre estaba de muy buen humor. No recuerdo haberlo visto en una situación de crisis”, explicó todavía conmovido. Además, el hombre pidió que los investigadores hagan hasta lo imposible para esclarecer el caso. “Esto no puede quedar impune. Ni Pablo, ni ninguna persona, merece que le hagan una cosa así. Tienen que encontrar a los culpables de esto”, finalizó.

Los allegados no podían creer lo que le había sucedido. “No tengo posición respecto a lo que pudo haberle pasado. Todo esto me tomó de sorpresa, porque nunca tuve noticias de que lo hubieran amenazado o algo por el estilo. Realmente no me entra en la cabeza que alguien pueda haber cometido un acto de esta envergadura”, comentó Ariel Werblud. “Estaba siempre dispuesto a hacerte pasar buenos momentos. Él no contaba sus problemas, en ese sentido era más bien introvertido. Se va una persona de un corazón enorme. Es una gran pérdida”, añadió.

“Él estaba buscando su lugar en el mundo. Era una persona que tenía mucha iniciativa y siempre estaba tratando de progresar, pero nunca tuve conocimiento de que tuvo problemas con alguien”, expresó Moeremans, que piensa que el crimen puede haberse suscitado por un problema amoroso.

“Siempre hay una fantasía en torno al profesor de tenis. A partir de ahí se crean diferentes fábulas. Él antes de sentar cabeza, tuvo varios romances. Pero desde hace unos años que vivía únicamente para su pareja”, expresó. “Le gustaba cantar y siempre estaba alegre. En el club lo vamos a extrañar”, añadió su primo.

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