Los juveniles de Atlético y Lanús tuvieron un rol protagónico en el empate

Cosas de chicos.

23 Feb 2020 Por Nicolás Iriarte
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La mayoría de los chicos que deciden ser jugadores profesionales de fútbol están al tanto de lo que deben resignar para llegar a Primera. Entre esas cosas, está la posibilidad de socializar como cualquier joven. El fin de semana de un futbolista no es lo mismo  que el de cualquier otra persona. Sin salidas ni reuniones, con partidos y concentraciones. Un sacrificio que, en definitiva, es necesario para lograr lo que quieren y que, en un sábado a la noche como ayer, queda demostrado que vale la pena hacerlo.

Principalmente porque el 2 a 2 entre Atlético y Lanús fue prácticamente dominado por jugadores menores de 20 años. Del lado de Atlético, Ricardo Zielinski apostó a ellos pensando en el partido del martes ante Independiente Medellín por la Copa Libertadores.

Agustín Lagos fue titular con apenas 18 años en el lateral derecho. Antes de retirarse lesionado en el segundo tiempo por los duros golpes que recibió de los jugadores “granates”, el santiagueño jugó casi a la perfección: marcando, proyectándose, asistiendo y metiendo. El combo ideal no solo en un juvenil, sino en cualquier jugador. El primer gol de Atlético, sin embargo, llegó a través del experimentado Nicolás Aguirre.

En el entretiempo, Jonathan Cabral tuvo que irse de urgencia del estadio (ver nota de página 5) y por él entró otro chico de inferiores. Camilo Albornoz pasó a ocupar su lugar en la defensa con tan solo 19 años, en lo que también era su debut.

Lanús estuvo más de una hora tratando de encontrar la manera de empatarlo y lo lograría a través de un juvenil. Pedro De La Vega es un nombre que nos es familiar por las repetidas buenas actuaciones que ha tenido en Primera pero no deja de ser casi un niño: con 19 años, entró al Monumental y, en la primera pelota que tocó, igualó el partido con un golazo. “Pepo” no es titular aún pero el propio Luis Zubeldía es parte de su llegada a Primera y de la de varios otros en un club con muchas de esas apuestas.

Para intentar ganarlo, Zielinski se la jugó con otro adolescente: Ramiro Ruiz Rodríguez (19 años). El nombre del monterizo suena en Atlético desde 2014, cuando en una nota de LG Deportiva (el 9 de octubtre de ese año), su director técnico en Novena, Jorge Artero, lo mencionó como una de las mayores promesas del club. Ayer, no solo debutó sino que desbordó a los defensores de Lanús como si tuviese decenas de partidos en Primera. Fue lo más peligroso de Atlético en el último cuarto de hora.

De La Vega volvió a justificar su ingreso con el segundo gol, superando en el mano a mano a Alejandro Sánchez. Un mano a mano que José Sand -el jugador más añejo de la cancha (39 años)- no pudo vencer con un cabezazo en el área chica, a los 48 minutos del complemento. En la jugada siguiente, con Dylan Gissi jugando de delantero para buscar la heroica, la terminó encontrando.

El agónico empate sirve para levantar el ánimo de cara al duelo del martes, para sumar en una Superliga donde Atlético no gana desde hace ocho partidos, pero sobre todo, sirve para demostrar que los sábados a la noche sacrificados por los más chicos, tienen premio.

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