Jamenei convoca a la resistencia para expulsar a EEUU de la región

Hay uniformados con conmoción cerebral “Muerte a América”, respondió la multitud.

18 Ene 2020
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EN TEHERÁN. El líder supremo pronunció el sermón del rezo del viernes. REUTERS

El líder supremo de Irán, Ali Jamenei, llamó ayer a la resistencia y la unidad tanto en el país como en Oriente Medio para expulsar a Estados Unidos de la región, a la vez que instó a no confiar en Europa, en un clima de fuertes presiones internas y externas.

Por primera vez en ocho años, el líder religioso pronunció el importante sermón del rezo del viernes en Teherán, un gesto que marca el delicado momento que atraviesa la República Islámica desde la reciente escalada militar con Washington.

“La resistencia debe continuar hasta que la región esté completamente libre de la tiranía del enemigo”, recalcó Jamenei ante decenas de miles de personas.

En un guiño a los vecinos árabes, aseguró que es “una gran mentira” que Irán provoque guerras en otros países islámicos y apeló, en cambio, a la unidad y la cooperación para hacer frente a Estados Unidos, que a su juicio intentó “crear discordias” y “controlar la región y sus riquezas”.

“El mayor castigo para Estados Unidos será su salida de la región”, apuntó el líder supremo, en referencia a la expulsión de las tropas estadounidenses de Oriente Medio, objetivo declarado por Irán tras el asesinato del poderoso general Qasem Soleimani el pasado viernes 3.

El asesinato de Soleimani en un bombardeo estadounidense en Bagdad generó una grave crisis entre Teherán y Washington y llevó a las fuerzas iraníes a atacar con misiles una base militar en Irak con presencia de soldados norteamericanos.

Jamenei dijo que ese ataque, al que Washington decidió responder con sanciones pero no con acciones militares, fue “un golpe duro contra Estados Unidos, porque rompió su prestigio y su arrogancia”, a lo que la multitud respondió con gritos de “muerte a América”.

“Incidente doloroso”

Teherán y Washington, que no tienen relaciones diplomáticas desde la revolución iraní de 1979, vivieron numerosas crisis desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenara en 2018 abandonar el acuerdo nuclear de 2015, por el que Irán se comprometía a reducir su desarrollo nuclear a cambio del levantamiento de sanciones.

La salida unilateral de Estados Unidos y la reimposición de sanciones, que el resto de las naciones firmantes (Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania) no lograron contrarrestar, llevaron a Teherán a reducir gradualmente sus compromisos hasta que el pasado domingo 5 anunció que dejaba de cumplir con las limitaciones impuestas a su programa atómico, incluidos los niveles de enriquecimiento de uranio.

Por ello, las potencias europeas firmantes decidieron activar esta semana el mecanismo de resolución de disputas del acuerdo para volver a sancionar a la República Islámica si no encuentran una solución en menos de 35 días. (Ver “Irán enriquece...”)

A esta situación aludió ayer también Jamenei, quien aseguró que varios países europeos buscan que Irán “se arrodille” ante ellos porque son “lacayos y herramientas al servicio de Estados Unidos”.

“Sus negociaciones tienen muchas trampas y reflejan su mala voluntad, no podemos confiar en ellos”, esgrimió.

Pero la tensa situación en Irán no sólo se debe a sus diferencias con países extranjeros.

La crisis sobre el acuerdo nuclear y la escalada con Washington coincidieron con el derribo “por error” de un avión ucraniano por las fuerzas iraníes, lo que provocó la muerte de 176 personas y desató protestas multitudinarias contra el gobierno.

El líder religioso se refirió al caso como “un incidente doloroso”, pero hizo caso omiso a las críticas y acusó a algunos iraníes de “seguir instrucciones de televisiones estadounidenses y británicas para intentar que los iraníes se olviden de ‘los días de Dios’ (los homenajes a Soleimaní)”. (Télam)

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