Clubes tucumanos: realidades diferentes y un solo fin

Almirante Brown de Lules se consolidó como una institución modelo en el interior de la provincia, mientras que San Jorge busca ganarse un lugar a base de esfuerzo. En Sportivo, los hinchas se pusieron el club al hombro para reflotar el básquet

08 Nov 2019 Por Miguel Eduardo Décima

Los “Julianos”

A lo largo de la historia, el club Sportivo Guzmán se caracterizó por ser referente no sólo en el fútbol, sino que también a nivel regional el básquet femenino tuvo msu proyección. Pero de golpe, en 2008, las chicas que defendían la camiseta de los “Julianos” se quedaron sin esa posibilidad. Tuvieron que pasar ocho años para, que tras un banderazo que contó con la participación de 600 vecinos de Villa 9 de Julio, se cree una subcomisión del hincha “juliano”, cuyo principal objetivo fue reflotar la práctica del basquetbol en la entidad de Juan Posse y Juramento.

Juan “Chiqui” Décima, uno de los más entusiastas integrantes del grupo, recordó con mucha nostalgia aquellos años cuando Sportivo dominaba con mucha autoridad cada competencia de básquet que se disputaba en el NOA. “Estábamos orgullosos de la representación que tenían las chicas. Pero todo eso entró en un callejón sin salida en 2008. Recuerdo que en ese tiempo, Gerónimo Vargas Aignasse era el presidente del club y se decidió organizar los tradicionales bailes de carnaval. Como quería tener una concurrencia masiva de la barriada, la idea fue romper la cancha de básquet para agrandar el predio donde iban a organizar los bailes”, contó Décima.

Los socios aceptaron esa petición, con el compromiso de que con parte de lo que se iba a recaudar se construya de nuevo el rectángulo de juego, que se encuentra en el sector noreste del estadio. “Pero desgraciadamente, no cumplieron con su palabra y las chicas se quedaron sin tener el espacio físico para poder practicar y hacer de local en los torneos provinciales. Además, esto hizo que durante dos temporadas jugaran de local en el estadio de Redes Argentinas. Pero en 2010, por reglamento, tuvieron que adoptar el nombre de Redes, aunque siguieron jugando con la camiseta de Sportivo. Ellas nunca renunciaron a vestir nuestros colores”, comentó, quien luego afirmó que en su oportunidad, el gobierno provincial le otorgó un subsidio. “La plata que nos dieron sirvió para adquirir un tablero electrónico, las jirafas y los tableros de acrílico. A la reconstrucción del piso de la cancha la comenzamos a desarrollar con la organización de peñas. Hasta el momento vamos reconstruyendo 120 de los 540 metros cuadrados que tiene el campo de juego. Por la crisis económica que estamos atravesando, nos resulta muy complicado conseguir ayuda externa para proseguir con la obra. Lo que está muy claro es que cada peso que tenemos lo ocupamos para comprar los materiales. De este modo seguimos con la construcción. Nosotros somos los que ponemos la mano de obra, ya que no tenemos dinero para pagar a los albañiles”, señaló.

El frustrado complejo

En la década del ‘90, los simpatizantes de la entidad de Villa 9 de Julio se jactaban de que iban a tener un complejo modelo para que la barriada pudiera desarrollar el deporte que los apasionaba. Era un predio de tres hectáreas que se encontraba a la vera de la autopista. Contaba con pileta de natación, quinchos y canchas de básquet, padel, rugby y tenis. “En 2006 todo volvió a fojas cero en la entidad. La directiva que, en ese entonces presidia Gerónimo (Vargas Aignase), decidió vender el predio y al dinero de la venta lo destinaron a la construcción de un tinglado y la terminación de la tribuna de la cabecera sur que da espalda a la calle Diego de Villarroel y que hoy ocupan los hinchas visitantes”, recordó el hincha “juliano”.

El “Expreso Verde”

ORGULLO. San Jorge cuenta con un estadio para practicar diferentes disciplinas.

Cuando el 27 de junio de este año el Consejo Federal de la AFA decidió el descenso de San Jorge por debido a los hechos que el domingo 23 de ese mismo mes habían protagonizado sus jugadores en el segundo partido final del Federal A frente a Alvarado, muchos pronosticaron que ese suceso iba a ser el principio del fin de la entidad.

El tiempo demostró lo contrario, pues sus directivos, encabezados por Gastón Sáez, redoblaron la apuesta. Aunque todavía dura la desazón por la drástica sanción que lo condenó a volver jugar en el torneo de la Liga Tucumana de Fútbol, no bajan los brazos. “Lejos de bajonearnos con esa sanción, lo único que lograron es que redoblemos el esfuerzo para seguir creciendo, no sólo en el ámbito deportivo, sino también en lo institucional. Estamos orgullosos de lo que logramos en los 11 años que tiene el club, porque se lo consiguió con mucho esfuerzo y con la idea de que pueda ser utilizado con fines sociales”, comentó Sáez, que ostenta el mando de la institución que fue creada por su padre, Marcelo.

En el predio que se encuentra en el kilómetro 1.282 de la ruta nacional N°9, en San Andrés, el “Expreso Verde” tiene su campo de deportes. Allí hay una cancha de fútbol, un quincho grande que es utilizado para reuniones sociales y el estadio polideportivo donde se practica básquet, voley, y futsal.

“Además, hace un tiempo adquirimos varias hectáreas en los terrenos aledaños al estadio con la intención de seguir sumando disciplinas. La prioridad es la construcción de una pileta de natación reglamentaria. También queremos sumar un albergue, para que sea utilizado por nuestros jugadores y también para alquilarlo para las delegaciones de los distintos deportes que cada fin de semana visiten la provincia”, indicó Gastón Sáez, que reconoció que la crisis económica que atraviesa el país impide que las obras puedan tener el ritmo que ellos desean.

En lo que se refiere a lo futbolístico, en San Jorge se consolidó el fútbol femenino, que interviene en la zona campeonato del torneo que organiza la Liga Tucumana de Fútbol y además cuenta con un buen semillero. “Desde hace varios años que tenemos un acuerdo con el CEF18. Ellos nos ceden jugadores para intervenir en las inferiores de los certámenes liguistas”, comentó.

La directiva de San Jorge mantiene firme la postura de no participar en los certámenes nacionales, mientras no cambien las autoridades del Consejo Federal de la AFA. “Consideramos que fue injusto el fallo que nos aplicaron, porque de un plumazo destrozaron el trabajo que hicimos desde el nacimiento del club”, concluyó.

Los “Marinos”

IMPONENTE. El tinglado que el club Almirante Brown tiene en su estadio, permite a los habitantes de San Isidro de Lules practicar diferentes deportes.

Los directivos de algunos clubes en los que el fútbol es su deporte principal deben apostar a la sagacidad y al ingenio para tratar de sobrellevar de la mejor manera la crisis económica que afecta al país, de la cual el deporte no es ajeno.

Uno de los que se destaca en ese aspecto es Almirante Brown, una entidad que se da el gusto de contener a gran parte de la población que vive en San Isidro de Lules y a sus alrededores. Marcelo Escobar brindó detalles de cómo hacen para superar este trance que tiene en jaque a la mayoría de los clubes tucumanos. “La gran virtud que tiene la directiva que encabezo es tener un club saneado y con mucha gestión, algo esencial para poder cristalizar los proyectos planificados. Sabemos que todavía nos faltan muchas metas por cumplir, pero lo importante es saber que estamos en camino para poder concretarlas”, indicó el presidente de los “Marinos”, que nació a pocas cuadras de la sede institucional, que se encuentra a la vera de la ruta 38. “Con orgullo podemos decir que el club le da contención social a 1.100 chicos de la zona que pertenecen a los cuatro colegios que diariamente ocupan nuestras instalaciones. También tenemos que ser sinceros y destacar que, sin la colaboración que tenemos de la Municipalidad de Lules, sería casi imposible poder cristalizar esta meta. Nos envían dos profesores, que trabajan todos los días con los chicos que concurren al club, y nos envían gente para que trabaje en la limpieza del predio”, señaló Escobar, que confesó que sin esa ayuda, necesitarían un presupuesto de 300.000 pesos mensuales para mantener las instalaciones.

El titular de los “Marinos” reconoció que haber tomado la decisión de no participar en el torneo Regional Amateur fue algo acertado. “Lo que pasa es que ese certamen es altamente deficitario para los clubes. Por eso, tras una reunión en la que estuvo la totalidad de los miembros de la directiva, decidimos que el dinero que íbamos a gastar en esa competencia, lo destinaríamos para realizar mejoras en nuestras instalaciones. Con el tiempo, comprobamos que tomamos una medida acertada”, comentó.

Actualmente la entidad “marina” cuenta con una diversidad de disciplinas deportivas que posibilitan que el club tenga un pleno funcionamiento. “Con orgullo podemos decir que a la población le podemos brindar nuestras instalaciones para que practiquen básquet, voley, handball, entre otras disciplinas. Aparte, dentro de unos días pondremos en funcionamientos la escuela de natación. Para que ello se concrete, estamos el natatorio”, dijo Escobar, que reconoció que la idea es empezar a trabajar en una campaña para hacer nuevos socios. “En la actualidad, sólo tenemos 240, que están al día. La idea es poder contar por lo menos con 1.000 asociados”, dijo.

Uno de los orgullos de la familia “marina” es el albergue que tiene la entidad, que puede hospedar hasta 60 visitantes, con dos salones de fiesta. “Regularmente, el albergue es ocupado por delegaciones de fútbol infantil que vienen a competir en nuestra provincia. También alojamos a los planteles de Godoy Cruz de Mendoza, cuando juega contra Atlético. Mientras que a los salones los alquilamos para fiestas sociales. Lo recaudado nos sirve para el mantenimiento de las instalaciones”, señaló.

El notable crecimiento que tuvo el club en los últimos tiempos, hizo que el predio quede chico para albergar las disciplinas que se practican. “Estamos analizando la posibilidad de gestionar la donación de algunas hectáreas para que nuestros socios tengan la comodidad que se merecen a la hora de concurrir a recrearse. Lo que ya estamos haciendo es el recambio de algunas chapas del tinglado, el cual está desde hace 70 años. En la zona de la pileta estamos reparando todos los baños y los vestuarios, con miras a la próxima temporada de verano”, concluyó. Sin dudas, Almirante Brown es el club orgullo de Lules.

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