A gritos, hicieron tirarse al piso a los empleados y desvalijaron el local de venta de neumáticos

Usando cascos y armas de fuego, cuatro desconocidos ingresaron al comercio y se llevaron $ 150.000, cheques y el posnet. Lo hicieron el miércoles, al cierre de la jornada laboral. El ataque duró 10 minutos.

18 Oct 2019 Por Luis Duarte

“Ha sido de terror; sentía la punta del arma”. Alfredo Placeriani se acuerda de cada detalle y las amenazas, pese que han pasado 19 horas desde el ataque. “Sentía que apuntaba y me dije: ‘ya está’... Ninguno de nosotros tres se puso nervioso. Nos hicieron tirar al piso, hicieron lo que habían planeado y se fueron. Eran profesionales”, añadió el empleado del local de venta de neumáticos de avenida Gobernador del Campo al 400.

Al menos cuatro personas entraron el miércoles, minutos antes de las 21, al comercio. Los desconocidos ingresaron antes del cierre, con las cabezas cubiertas con cascos y otras prendas que sólo permitían ver los ojos de cada uno, según las descripciones de las tres víctimas. En ese momento, estaban adentro Placeriani, el encargado, y los empleados Brian Boix y Álvaro Moreno.

“Se bajaron de las motos y pasaron por la abertura chica que tiene el portón. Estábamos cerrando. Creemos que había uno más afuera haciendo de ‘campana’. Dejaron las motos encendidas y la puerta abierta. Ingresaron con pistolas en mano y nos hicieron tirar al piso”, recordó Placeriani. “Nos bolsillearon y nos sacaron todo lo que teníamos: billeteras, celulares y las llaves de los vehículos”, añadió.

Los integrantes de la banda, adentro del local, se trasladaron desde el salón de venta hasta la caja de cobro. Allí sustrajeron, en menos de 10 minutos, unos $ 150.000 y cheques. Luego huyeron en dos motocicletas, según describieron los afectados.

VIGILANCIA. El propietario de la sucursal contrató seguridad privada.

“Me quería sacar la cadenita (que tenía en una de las muñecas). ‘No me tironeés, te la regalo’. Eso le dije”, se acordó el encargado. “Nos decían todo el tiempo que permanezcamos boca abajo y que no miráramos. Estaban todos con las pistolas en las manos. Esperaron que cerráramos para entrar”, recordó una y otra vez Placeriani. Boix respaldaba a su lado cada especificación.

“¿Dónde hay más plata? ¿Dónde hay más plata?” Esto exigieron los asaltantes, mientras el personal seguía boca abajo, tirados en el piso. “Les dije que buscaran donde sea, pero que no había más. Patearon todo. Luego se llevaron el Posnet (equipo electrónico para el pago con tarjetas)”, indicó Placeriani.

Este negocio fue inaugurado hace casi tres meses y es la séptima sucursal de una empresa de Santiago del Estero, representante oficial de una marca internacional de neumáticos. A Jorge Luis Canepa, titular de la firma, le llamó la atención que el último cliente atendido en el local había llegado con un vehículo con ruedas ‘detonadas’, es decir, con gomas de distintas marcas y medidas. “No puedo acusar a nadie, pero nos genera sospechas ahora. Se fue esta persona y a los cinco minutos llegaron los tipos”, añadió. El propietario se había retirado de la sucursal unos 15 minutos antes del ataque.

“Esta zona es muy buena desde el punto de vista del tráfico. Está creciendo. Pero, lamentablemente, tenemos un sector muy pesado aquí atrás (por Villa 9 de Julio). Ahora puse seguridad. Habían robado en un local en Catamarca. Pero fue la primera vez que entraron cuatro tipos bien armados. No eran ‘rateritos’”, expresó.

OTRO CASO. Hace una semana había robado una heladería.

Robo en una heladería

Había ocurrido una semana antes

“Me contó una vecina recién que robaron en el local de neumáticos. No lo podía que creer porque lo mismo nos había pasado, y varias veces”, expresó Lourdes, encargada de una heladería ubicada en la esquina de la cuadra de avenida Gobernador del Campo al 400. Allí también funciona el negocio asaltado el miércoles por la noche. El último robo que sufrieron los empleados de la firma de helados fue hace una semana. Alrededor de las 10, unas tres personas ingresaron a la sucursal armados y vistiendo remeras del uniforme de la misma empresa. “Mi compañera estaba sola. La encerraron en el depósito y se llevaron varias cosas, como el dinero de la caja. En las ocasiones anteriores, habían robado televisores, licuadoras y otras cosas”, contó la empleada. “Se ve a los patrulleros circular, sobre todo de noche. Pero llegan cuando ya se fueron todos”, remarcó.

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