Sanguinetti: “aún no sé ni entiendo de qué se me está acusando”

11 Oct 2019
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LA GACETA/FOTO DE FRANCO VERA

Con un mazo de notas en las manos prestó declaración como imputado el ex capitán Esteban Sanguinetti, a quien el Ministerio Público Fiscal le atribuye la supuesta privación ilegítima de la libertad y el presunto homicidio con alevosía del soldado Alberto Ledo. Sanguinetti hizo ayer una exposición pormenorizada y amplia: dijo que los tres años que había pasado en prisión preventiva le permitieron comprender muchas cosas acerca del caso. El ex militar precisó, eso sí, que ignoraba por qué él había quedado involucrado. “Aún no sé ni entiendo de qué se me está acusando”, comentó ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán (TOF). A continuación declaró César Milani, coimputado y ex jefe del Ejército kirchnerista, quien expresó que el proceso había sido armado, y lo consideró una operación de prensa, política y judicial terrible pocas veces vista en la historia (se informa por separado)

Sanguinetti, un ingeniero en Construcciones que se retiró con el grado de coronel, de entrada puso en duda el accionar de su superior en la época de los hechos: el militar fallecido Osvaldo Pérez Battaglia. Sanguinetti, quien a diferencia de Milani no aceptó ser interrogado por la Fiscalía ni por los querellantes, afirmó que su jefe lo envió a Tucumán a apoyar la infraestructura de caminos de la zafra de 1976, la primera cosecha de caña de azúcar tras el golpe de Estado del 24 de marzo de aquel año. El acusado adjetivó como “arbitrario” el proceder de Pérez Battaglia y dijo que había terminado por concluir que este estaba al tanto del desenlace de Ledo. La investigación del fiscal federal N°1, Carlos Brito, sostiene que el conscripto riojano fue visto por última vez con Sanguinetti hace 43 años en el campamento militar de Monteros que este dirigía.

“Pese a que nos faltaba seguridad en el lugar en el que acampábamos y para trabajar con las máquinas viales (con las que debían preparar los caminos para la zafra), las actividades se fueron desarrollando con normalidad y hasta mejorando. Una mañana me entero de que estaba faltando un soldado. Yo no recuerdo sus rasgos ni puedo identificarlo ni describirlo. Lo primero que hice fue llamar al coronel Pérez Battaglia para avisarle la novedad. Este no demostró asombro ni molestia: no se interesó en el asunto. Sólo me dijo que volviera a hablarlo cuando tuviera novedades”, narró en la jornada inaugural del debate en el TOF.

Sanguinetti prosiguió: “pasó el tiempo establecido en el Código de Justicia Militar, cinco días con sus noches, y volví a llamar a Pérez Battaglia para comunicarle que tenía un desertor (Ledo). Le pedí que designara un oficial actuante para instruir el acta de deserción. La reglamentación dice que debía ser alguien de otra sección para evitar compromisos. Pérez Battaglia me dijo que iba a mandar el oficial, pero pasaban los días y eso no sucedía. Volví a llamarlo por teléfono y a pedirle un oficial actuante, y me dijo que lo nombrara yo”. El ingeniero afirmó que quería salir de la situación en la que estaba porque todas las comunicaciones habían sido verbales, y no deseaba ser cómplice ni incurrir en abuso de autoridad: “inmediatamente di la orden y la ratifiqué por escrito. Dejé que el proceso administrativo corriera por sus carriles normales. Nada me hacía suponer que estas vicisitudes iban a ser muy distintas a todas las actas que vi a lo largo de mi carrera militar”.

“Impune para siempre”

El ex capitán acotó que las actuaciones relativas a la fuga falsa de Ledo tenían tantas anomalías que él no podía sino pensar que Pérez Battaglia ya sabía lo que estaba ocurriendo. “No puedo confiar en lo que dice esa acta. Hay demasiadas inconsistencias. Yo vi fotocopias de fotocopias: habré tenido el original cuando se hizo hace 43 años, y tanto su contenido como la firma pudieron haber sido manipulados”. Sanguinetti agregó más sospechas: dijo que le sorprendía que Pérez Battaglia haya dado de baja a Ledo antes de que terminara el trabajo de documentación de su deserción. “¿Ya sabía que no iba a aparecer? ¿Por qué hay otras actas originales de deserción y no la de Ledo? A mí me sorprende que se dé por válida una fotocopia de un acta que sufrió muchísimos avatares sin investigar la cadena de custodia”, cuestionó el imputado, representado por la defensora pública ad hoc Vanessa Lucero. Y admitió que al declarar en la instrucción del caso, en agosto de 2013, hizo “todo mal”. Ello sucedió cuando el fiscal Pablo Camuña le recordó que en esa oportunidad dijo que había ordenado la confección del acta controvertida al entonces subteniente César Milani, quien debía hacer “una investigación profunda”.

Este jueves Sanguinetti aseguró que no sabía cuál había sido su error. “Destaco que para mí es un orgullo y un privilegio ser militar, pero rechazo los delitos que cometieron mis superiores en la represión ilegal y la manera en la que se llevó adelante esa guerra”, anunció. Y expresó: “lamento el dolor de la familia de Ledo. También es admirable la constancia y el sacrificio con los que la madre (Marcela Brizuela de Ledo) busca la verdad. Reconozco que después de tanto sufrimiento hoy (por ayer) debe ser un día de júbilo para ella. Pero hay una persona que va a festejar mucho más que ella y es el verdadero responsable de lo que le pasó a Ledo. Con este juicio, casi con certeza, ese hombre quedará impune para siempre”.

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