Manzur clarifica el escenario político a los estadounidenses

El gobernador se reunió ayer con bancarios y una consultora de estrategias políticas. “No es un presidente electo”, dijo el mandatario sobre Alberto Fernández. A los mercados de EEUU les falta información.

18 Sep 2019 Por Álvaro José Aurane
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MISION CUMPLIDA. Manzur y su comitiva se retiran de la reunión con representantes de un banco mundial. foto de álvaro aurane (especial para la gaceta)

Durante la mañana de ayer, el capítulo argentino de la misión del Zicosur que encabeza el gobernador, Juan Manzur, se convirtió en una suerte de avanzada de emisarios de Alberto Fernández, candidato a presidente del Frente de Todos, en Washington. El tucumano mantuvo una serie de herméticas reuniones (“desayunos de trabajo”, es el eufemismo) con representantes de un banco internacional, primero, y con integrantes de una consultora de estrategia política, después, en el hotel Hay-Adams, cuyos ventanales miran a la Casa Blanca.

En calidad de “adelantado”, Manzur acudió acompañado por un reducido grupo. Los que se sentaron a la mesa chica del café fueron el vicegobernador de Santiago del Estero, José Emilio Neder; el gobernador electo de Misiones, Oscar Herrera Ahuad; el ex gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner (es invitado de la comitiva tucumana); y el secretario de Relaciones Internacionales de Tucumán, Jorge Neme.

De lo que puede reconstruirse de esas conversaciones surge un fresco sobre la mirada internacional (fundamentalmente, estadounidense) sobre la situación argentina y sobre las complejidades del escenario político, diplomático, económico y financiero que deberá atender la próxima gestión nacional, a partir del 10 diciembre.

Costos internos

Sobre la mesa se efectuaron consultas norteamericanas y sudamericanas. Los visitantes en Washington, según pudo saber LA GACETA, presentan el escenario argentino con el diagnóstico que el propio Manzur brindó en la tarde del martes en el centro de pensamiento Woodrow Wilson (un influyente “think tank” demócrata) durante su diálogo público con Benjamin Gedan, a cargo del “Argentina Project” de esa organización.

El mandatario planteó allí, esquemáticamente, que el peronismo, desde 2015, se comportó como una oposición razonable que no obstaculizó las iniciativas de Cambiemos, lo que incluso representó para muchos referentes justicialistas pagar costos internos por acceder al pedido de la Casa Rosada de apoyar sus medidas.

Luego de tres años y medio, sostuvo, ha sido el pueblo argentino en las urnas el que le dijo “no” a la política económica del macrismo, a la que responsabilizó de haber contraído un enorme endeudamiento externo en tiempo récord, de haber generado indicadores sociales y económicos negativos, de haber provocado un quiebre con el sector productivo, y de haber ocasionado una caída sostenida de las reservas.

Frente a ese cuadro, los argentinos han expuesto ayer en las sucesivas reuniones que el peronismo tiene la posibilidad cierta de volver al gobierno, que hacen falta interlocutores extranjeros que emitan señales positivas sobre el país porque la crisis argentina no ha sido gestada por el peronismo, y que el mismísimo Alberto Fernández ha dicho públicamente que va a cumplir con los compromisos extranjeros.

De igual manera, manifestaron que se encuentran en un “impasse” largo, porque el Gobierno de Mauricio Macri se extiende hasta el 10 de diciembre y porque Fernández no es un “presidente electo”, sino sólo un candidato.

Inclusive, como mandatarios de gobiernos subnacionales (Manzur se habría presentado a sí mismo como un gobernador que “se quedará en su provincia” y que desde allí “ayudará al próximo” jefe de Estado) necesitan echar a andar los aparatos productivos locales.

Dos grandes grupos

Las respuestas de los anfitriones estadounidense pueden clasificarse en dos grandes grupos, de acuerdo con lo que pudo averiguar este diario.

Las de índole económica podrían sintetizarse en que a los mercados les falta información acerca de Alberto Fernández. Esto significa, por un lado, que en el exterior hay una percepción ciertamente generalizada de que su eventual triunfo en las elecciones generales supondrá el retorno al poder de Cristina Fernández de Kirchner antes que la presidencia del ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner. Consecuentemente, que Alberto Fernández se diese a conocer como un dirigente sensato, inteligente y con voluntad de cumplir con los compromisos contraídos por el Estado argentino, encarnaría un mensaje al que los mercados del mundo le prestarían mucha atención, con favorables expectativas.

Por otro lado, además de lo que Alberto Fernández manifieste respecto de sí mismo, también hay interés respecto de cómo piensa ordenar la situación económica y financiera del país.

Es decir, así como los argentinos pidieron señales favorables para el país, los banqueros también pidieron señales del peronismo para el mercado. Una de esas señales pasará por la relación con el FMI.

También se habría servido, junto con el café, una inquietud respecto del macrismo. ¿El frente Cambiemos está trabajando para una transición de poder o con la expectativa de la reelección? Los argentinos manifestaron el compromiso del peronismo para que el Presidente complete su mandato, pero dejaron en claro que no cogobiernan ni tampoco lo harán.

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