Semana Santa en Bariloche: probá la barra de chocolate más grande del mundo

Una oportunidad para disfrutar de los paisajes y los sabores únicos de la Patagonia. Se esperan miles de visitantes.

16 Abr 2019 Por Mirta Isabel Lazzaroni

Si todavía no decidiste tu escapada de Semana Santa, una opción para considerar es Bariloche. Aunque en este momento no hay vuelos directos desde Tucumán, hay varias opciones low cost vía Buenos Aires. Y es una buena oportunidad para ver de cerca cómo se elabora el chocolate, un producto que con los años se ha convertido en sinónimo de la ciudad rionegrina.

Como ya es una tradición, para esta fecha la Municipalidad barilochense organiza la Fiesta Nacional del Chocolate, a la que se espera que asistan entre 30.000 y 45.000 personas, según informó a LA GACETA Diego Piquín, director ejecutivo del Ente Mixto de Promoción Turística (Emprotur).

La principal atracción de la fiesta es la elaboración que se hace de una enorme barra de chocolate que alcanza los 200 metros de largo por unos 50 cm de ancho. Es la más larga del mundo aunque hasta ahora no se ha convocado al Libro Guinness para registrarla, explicó Piquín.

COMO EL AÑO PASADO. Así se elabora la enorme y deliciosa barra.

Los encargados de hacerla son más de un centenar de chocolateros de la ciudad, empleados de las chocolaterías barilochenses. Y trabajan en equipo en la calle Mitre, en pleno centro de la ciudad. “Es una oportunidad de que los chocolateros se luzcan, muestren su trabajo y reciban los aplausos del público”, dijo Aldo Fenoglio, de una de las principales chocolaterías de Bariloche.

Si bien todas las chocolaterías de esta ciudad son artesanales, el negocio de Fenoglio y el de Matías Carzalo son los únicos que elaboran el chocolate desde el grano, traído desde las selvas de Ecuador, de Colombia y de Perú, los principales exportadores latinoamericanos. “También hay cacao en África, pero no tiene sentido traerlo de allí, porque el sudamericano es de excelente calidad y está más cerca”, dice Carzalo.

En las fábricas de Fenoglio y Carzalo ese grano seco de aroma avinagrado se va transformando mediante un proceso que va desde sacarle la cascarilla y tostarlo hasta que se convierte en lo que se llama licor de chocolate. A partir de allí se le agrega leche o azúcar, según el sabor y la consistencia que se quieran obtener. Lo demás es pura creación: mezclas con menta, jengibre, pasta de almendras o de maní. Los clásicos huevos de pascua se rellenan y se decoran a mano y el chocolate va tomando diversas formas y adquiriendo colores en bombones y en toda clase de delicias que ofrecen a los consumidores, como un smartphone o un emoji.

Lo mejor de la enorme barra de chocolate es que, una vez hecha, se distribuye entre el público. Se estima que alcanza para unas 40.000 porciones. Nadie se queda sin probar.

PARA COMPARTIR. La barra de chocolate se distribuye entre el público.

Además, se desarrollan otras actividades, como clases de cocina para niños, obras de teatro infantiles, una “Casa de chocolate”, que es un espacio con juegos para chicos y grandes. El Domingo de Pascua se repartirán sorpresas para los chicos, regalos y sorteos y por la tarde se ofrecerá chocolate caliente a los turistas.

También se pueden realizar las excursiones clásicas por el circuito chico -para ver el Llao Llao-, visitar el Cerro Otto con su teleférico y su confitería giratoria, recorrer el cerro Catedral o hacer alguna de las excursiones en catamarán hasta la isla Victoria para admirar los arrayanes.

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