Cinco claves sobre el reclamo de seguridad de los bikers

La comunidad de ciclistas pedaleará a la Municipalidad y a la comisaría de Yerba Buena. Los deportistas aseguran que los caminos ya no cuentan con presencia policial y sostienen que por eso recrudecen los robos.

27 Mar 2019 Por Soledad Nucci
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SIN SEGURIDAD. Los bikers piden la presencia de uniformados provinciales y también de guardias municipales. la gaceta / foto de DIEGO ARáOZ

La comunidad de ciclistas de Yerba Buena ha convocado a una pedaleada por seguridad para esta noche a las 20, en la rotonda al pie del cerro. En una nota, le pedirán al gobernador Juan Manzur, al intendente Mariano Campero, y al ministro de Seguridad Claudio Maley que incrementen la presencia policial y que investiguen la ruta de venta ilegal de bicicletas de alta gama.

La concentración comenzará en la mencionada rotonda situada, sobre la avenida Aconquija. Desde allí, van a pedalear hacia la Municipalidad y, luego, hacia la comisaría de Marcos Paz.

A través de WhatsApp, crearon un grupo denominado “Bikers Unidos”, que al cierre de esta nota contaba con más de 200 participantes y que había sido usado como instrumento de organización. Estas son algunas de las razones por las que decidieron marchar:

1.- ¿Por qué recrudecieron los asaltos adentro de las sendas de montaña?

- Francisco “Paco” Juárez -director de la escuela de mountain bike Irlanda- esboza una teoría: en las últimas cuatro semanas ha dejado de haber policías. Antes, dice él, había agentes en el ingreso al río Caínzo, a la altura del country del Jockey. Había oficiales, también, en la mitad de ese recorrido, dentro del lecho. Y había otra consigna policial a la salida, cerca de la Escuela de Agricultura. Hoy, en ninguno de esos tres puntos cuentan con vigilancia. Otra observación de “Paco” Juárez se refiere a la presencia de la Guardia Urbana Municipal, a la que califica como “activa”. Pero advierte que ha dejado, también, “de circular”.

2.- ¿Qué se necesita para detener esta ola de ataques?

- Sergio Salica -instructor de Academia Bike- coincide con la teoría de “Paco” Juárez, pues dice que les están robando libremente. Por ello, reitera la necesidad de policías. Aunque enseguida aclara que resulta lógico que no puedan cubrirse todos los circuitos de los ciclistas, porque son cientos. Pero sí es necesario -resalta- que se delimite un perímetro dentro del cual puedan circular tranquilos. “Hoy, en las sendas de montaña estamos desprotegidos. No nos sirve que los policías estén parados, por ejemplo, en la zona del gomero”, añade en referencia al circuito que es usado por la comunidad de bikers y runners, y al que se accede por la avenida Perón.

3.- ¿Qué dicen las víctimas?

“Venía por el río Caínzo, con un compañero. Nos salieron cinco hombres encapuchados y con armas y palos. Me alcanzaron y me apuntaron. Me sacaron la bicicleta, las zapatillas, el celular y el reloj. Subieron hacia las fincas de limones y desaparecieron. Tuve que salir caminando del río, descalzo...”, describe Germán Fonzo, un yerbabuenense de 51 años que fue víctima de un asalto en el mismo punto en el que -de manera recurrente- han sido atacados otros bikers.

“Es simple: mientras hay presencia policial en el río Caínzo y en las sendas, no nos atacan. Cuando desaparecen los policías, salen a robar”, resume Fonzo.

4.- ¿Qué se hizo antes?

Estela Figueroa -ciclista y fundadora de la organización “No Destruyan Mi Cerro”- recuerda que en septiembre de 2013 los bikers protagonizaron otro pedido de seguridad resonante, cuando una tarde sorprendieron al entonces gobernador José Alperovich (2003-2015), quien solía pedalear por las calles yerbabuenenses. Aquella vez, le pidieron que garantizara la seguridad para los deportistas. “Entonces aparecieron, por primera vez, los policías en bicicleta. Pero había que estar insistiendo, porque al rato los sacaban”, relata. Otro caso data de septiembre de 2017, cuando ocho ciclistas que subían al cerro fueron emboscados y atacados con armas. “En todo este tiempo ha habido marchas. Lamentablemente, la de hoy será un granito de arena. Y nada más. Iremos a la Municipalidad y a la comisaría. Pero hay que apuntarle a la Justicia. Tenemos que exigir leyes para que los delincuentes estén en las cárceles. Quienes nos roban las bicicletas entran un día y salen al siguiente”, reflexiona.

5.- ¿Cómo pueden colaborar otros actores?

Juan Pablo Juliá, director de la Reserva Experimental de Horco Molle, declara que se trata de un tema que les preocupa mucho, debido a que los ataques en esa zona también afectan a estudiantes, visitantes y trabajadores. Por ello, han solicitado controles en horarios específicos, de ingreso y egreso. “Es fundamental coordinar con los bikers circuitos específicos que faciliten la tarea de los rondines. Si no, resulta prácticamente imposible vigilar todo el radio. Es una superficie de más de 400 hectáreas de selva, con gente que circula por todos lados y en todos los sentidos”, reflexiona. A su juicio, el ordenamiento de la actividad no solo redundará en más seguridad, al dar previsibilidad sobre las rutas de bikers y otros deportistas, sino también en un menor impacto sobre el terreno.

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