El fruto del conocimiento aguarda la calificación de los lectores

Las clases de la 1° edición de la diplomatura de periodismo digital empezaron el 6 de abril con un objetivo: plasmar el aprendizaje en una publicación, propósito que se concreta en estas páginas.

31 Dic 2018
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PRIMER DÍA DE CLASES. Alumnos (en el centro, Lagoria), docentes y autoridades de la Diplomatura de la Unsta-LA GACETA.

Sin vueltas, con el periodístico estilo directo, los alumnos recibieron la consigna del trabajo final en los minutos iniciales de la clase inaugural. Con una consigna “para armar” empezaba la Diplomatura de Periodismo Digital de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (Unsta) y LA GACETA: esa directriz implicaba desarrollar una producción que reflejara el impacto de las tecnologías en la vida cotidiana de la comunidad. Los rostros de la audiencia se contrajeron al escuchar que había un plazo máximo y “fatal” para entregar los trabajos: el final del programa.

Empezó así a rodar este sendero educativo trazado entre “dos viejas instituciones tucumanas con sed de innovación”, como ese 6 de abril definió a la Unsta y a LA GACETA el decano Ricardo von Büren. Para ayudar a que pasara el susto ante el desafío planteado, Federico van Mameren, secretario de Redacción de este diario, recordó que varias de las mejores ideas de la historia habían empezado en un garaje. Ese es, por ejemplo, el origen de una compañía sin techo: la Apple de Steve Jobs.

En presencia del plantel docente y de las autoridades de las casas organizadoras, los 30 estudiantes recibieron pautas precisas para desarrollar los proyectos, práctica requerida para aprobar la Diplomatura. El trabajo debía ser individual; debía ser elaborado en consulta con un tutor asignado; debía nutrirse de los aportes abordados en los distintos módulos, y debía tratar ángulos novedosos de un tema tan naturalizado y cotidiano como el teléfono celular. Este reto recorrió la capacitación de abril a noviembre. No fue sencillo salir de la pasividad teórica y del “academicismo”, pero no podía ser de otra manera: el periodismo es acción; un verbo en movimiento, y un estar en el medio de las cosas que pasan para poder contarlas con todas las herramientas y formatos disponibles.

Cuando estaba en el meridiano de la labor planteada, el grupo sufrió una baja que obligó a doblegar el esfuerzo: el fallecimiento repentino de uno de los alumnos más entusiastas, el catamarqueño Agustín Lagoria.

Pasaron los meses y los profesores, y las producciones tomaron forma, calor y color, y, en consecuencia, lo hizo este anuario de LA GACETA. Nueve proyectos seleccionados ponen cara, nombre, pasado, presente y futuro a ese fenómeno tecnológico que transforma para bien o para mal, pero resulta insoslayable. El objetivo inicial de la Diplomatura ha sido cumplido, como lo demuestran las páginas siguientes. Ahora es el turno de que los lectores juzguen y “califiquen” a sus autores. ¡Feliz 2019!

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