Tarjeta verde, con el color del Fair Play

01 Dic 2018 Por Carlos Werner
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Es un gesto. Una apuesta a los valores. Una aspiración a recuperar los tiempos del respeto, la responsabilidad social, el trabajo en equipo, la cultura deportiva, la solidaridad y el buen ánimo. En definitiva, es un detalle más que marca una renovación en el fútbol mundial, a lomo por estos días sobre cuestiones tales como el VAR o los premios Fair Play.

El proyecto “tarjeta verde” llegó a la Argentina y habrá que ver si es para quedarse. Ya no sólo los colores amarillo y rojo ocuparán los bolsillos de los árbitros, de momento, sólo en los de las categorías formativas. Pero, ¿de qué estamos hablando? ¿Puede la idea constituirse en un salvoconducto en tiempos de violencia, mercantilismo, presiones, intereses millonarios y apetencias infinitas?

Un elemento con valor exclusivamente simbólico, diseñado para recompensar a los gestos extraordinarios, pero especiales y ejemplares. Eso es lo que propone la tarjeta verde. Lo dicho: no es para advertir ni para castigar, sino para premiar. ¡Vaya cambio!

La historia dice que este acrílico fue creado en 2008 por la Fundación de Fútbol. Fue en la Serie B de Italia en la que comenzó a ser usada. En el medio, la promovieron la Federación de Andalucía y ligas regionales de Brasil. En estos últimos casos, se le da un valor extra: ante igualdad de puntos, se impone el equipo que acumula mayor cantidad de tarjetas verdes. Este es un pie para la futura implementación en categorías mayores, si es que el proyecto prospera.

En octubre de 2016, el futbolista de Vicenza, Cristian Galano, fue el primero del mundo en tener ante sus ojos un acrílico premiando un gesto deportivo, en un partido ante Virtus Entella. El delantero había admitido que el defensor rival no había tocado la pelota al salir por la línea de fondo, haciendo cambiar la decisión del árbitro, que en un principio determinó córner.

En la Argentina, a principios de noviembre de este año, lo fue el pequeño Renzo Ferraro, promesa de Argentinos, que se preocupó por una contingencia que atravesaba un adversario y pidió detener el juego.

En un país como la Argentina, cuyo fútbol de las categorías mayores se convirtió en muchos casos en caldo de cultivo para la picardía, los más chicos son inducidos a aprender mal de los que se tiran por nada, los que engañan al árbitro, los que insultan...

Si la tarjeta verde llega para resolver en parte esas prácticas, tiene desde ya tarjeta verde.

Motivos para mostrarla

1- Ayuda a un adversario lesionado.

2- Reconocimiento de una falla en la decisión arbitral.

3- Buen comportamiento de los padres espectadores.

4- Jugador o técnico que evita protestas al árbitro.

5- Respetuoso empleo del lenguaje con los compañeros y adversarios.


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