Dificultades de chicos del interior para ir a la universidad

17 Nov 2018

Igualdad de oportunidades es una expresión que se escucha a menudo, pero que muchas veces se queda a mitad de camino según la realidad que se aborde. En materia universitaria, un sector importante de la población juvenil del interior de Tucumán no tiene acceso a la educación superior por razones económicas, por la lejanía geográfica de los centros de formación y porque en los pocos que funcionan cerca de los lugares donde viven la oferta es muy limitada.

En una cobertura sobre este tema, divulgada en “Panorama tucumano”, el programa televisivo de LA GACETA, se consignó que algunos estudiantes deben gastar más de $3.000 mensuales en transporte para poder estudiar en San Miguel de Tucumán. Los que pueden se instalan en esta capital en la que se encuentran las 13 facultades de la Universidad Nacional de Tucumán, pero también las sedes de las otras tres universidades: la Tecnológica, la Unsta y la San Pablo-T. No son muchos los afortunados como una joven del interior, que actualmente cursa el cuarto año de Odontología, cuyos padres vendieron el vehículo que empleaban para trasladarse al trabajo y con ese dinero adquirieron un departamento en la capital que ella comparte con dos de sus hermanos, también estudiantes.

En 2017, eran 67.000 los alumnos registrados por la UNT. En el interior la casa de estudios tiene ofertas académicas en Bella Vista, en Famaillá (Enfermería), en Monteros (Kinesiología) y en Aguilares se dicta la Licenciatura en Artes Visuales. En esta última ciudad volvería a dictarse la Tecnicatura Universitaria en Tecnología Azucarera e Industrias derivadas. Otras opciones que el Estado brinda a jóvenes de del interior son los institutos de enseñanza superior.

El vicerrector de la UNT reconoció las dificultades de los jóvenes del interior para estudiar en la casa de Juan B. Terán y comentó que están trabajando para mejorar el alcance de la oferta educativa, valiéndose de la tecnología. En su opinión, la idea es implementar carreras de posgrado y de pregrado a distancia o semi presenciales, pero esta propuesta no contempla a las carreras de grado.

Hace ya una década, para cubrir este déficit, la UNT se planteaba la posibilidad de instalar carreras virtuales en lugares adonde era difícil llegar de otra manera. Se ve que en estos dos lustros no se ha avanzado en la concreción de esta iniciativa.

Nos parece que la capacitación a distancia podría ser una buena alternativa. Pensemos que Tucumán posee cuatro universidades; sería interesante que se unieran y trabajaran entre ellas y con el Gobierno para ver de qué modo se podría atender la demanda de miles de jóvenes tucumanos que no llegan actualmente a los claustros académicos, debido que muchos carecen de recursos para afrontar gastos de transporte, refrigerio y libros. Si no se sabe cómo implementar las carreras a distancia, se podría consultar con las casas de altos estudios que ofrecen esta posibilidad desde hace años. Las carreras virtuales reducirían sobremanera los costos al estudiante y probablemente a la misma institución académica.

Se suele decir con frecuencia que no hay una sola verdad, sino varias, o que las verdades a medias no constituyen una verdad. “Recuerda que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la Verdad”, dice un pensamiento que se le atribuye al maestro y pacifista hindú Mahatma Gandhi. La universidad estatal es libre y gratuita en la Argentina, es una verdad que se repite hace años. Sin embargo, aunque en la teoría es así, no todos tienen igualdad de oportunidades.

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